martes, junio 2, 2020

La OIT estima que el coronavirus ya afectó a un 81% de la fuerza de trabajo mundial y pronostica cuántas personas perderán su empleo en 2020

El organismo presentó su segundo informe sobre el impacto del coronavirus y ratificó que esta es la peor crisis global desde la Segunda Guerra Mundial.

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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que los efectos negativos de la pandemia de coronavirus serán superiores a los que produjo la crisis financiera de 2008 y 2009, ya que las medidas de paralización total o parcial aplicadas en cientos de países ya afectan a casi 2.700 millones de trabajadores, es decir, a alrededor del 81 % de la fuerza de trabajo mundial.

El Director General de la OIT, Guy Ryder, calificó la situación de los trabajadores y las empresas directamente como «una catástrofe» tanto para las economías desarrolladas como las que están en desarrollo.

«Esta es la mayor prueba para la cooperación internacional en más de 75 años. Si un país fracasa, entonces todos fracasamos. Debemos buscar soluciones que ayuden a todos los segmentos de nuestra sociedad global, en particular los más vulnerables y los que tienen menores posibilidades de valerse por sí mismos», afirmó el funcionario de origen británico.

«Las decisiones que tomemos hoy afectarán directamente la manera en que esta crisis evolucionará así como la vida de miles de millones de personas. Con las medidas correctas podemos limitar su impacto y las heridas que dejará. Nuestro objetivo debe ser reconstruir mejor para que nuestros nuevos sistemas sean más seguros, más justos y más sostenibles de los que permitieron que esta crisis ocurriera. Tenemos que actuar con rapidez, decisión y coordinación. Las medidas correctas y urgentes podrían hacer la diferencia entre la supervivencia y el colapso», convocó.

El informe «Observatorio de la OIT: El COVID-19 y el mundo del trabajo», presentado esta semana en Ginebra, es la actualización del documento que se dio a conocer el pasado 18 de marzo para analizar las repercusiones de la pandemia.

En esta ocasión, la OIT advirtió que la crisis de salud hará desaparecer 6,7% de las horas de trabajo en el segundo trimestre de 2020, lo que afectará a 195 millones de personas que trabajaban a tiempo completo. Los recortes a gran escala, ya sea del empleo o de las horas del mismo, se registran sobre todo en la región de Asia y el Pacífico, en donde hay 125 millones de trabajadores perjudicados.

Trabajadores en una calle de Cascais mientras continúa la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Cascais, Portugal, el 27 de marzo de 2020. | Rafael Marchante / Reuters

Precisó que los sectores con riesgo «alto» incluyen al comercio al mayoreo y menudeo, la reparación de vehículos, las industrias manufactureras, las actividades inmobiliarias, administrativas y comerciales y los servicios de comida y alojamiento.

En la categoría «medio alto» se encuentran el transporte y almacenamiento; los sectores de información y comunicación, las artes, el entretenimiento y la recreación, y en la de «medio», enumera a la minería, las actividades financieras y seguros, y la construcción.

La clasificación «media baja» se adjudica a la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, y la «baja», es decir, la que menos probabilidades tiene de padecer altos niveles de desempleo, son los servicios públicos esenciales, la administración pública y defensa, la seguridad social, las actividades sanitarias y de servicios sociales y enseñanza.

De acuerdo con el informe, actualmente 1.250 millones de personas trabajan en los sectores considerados de alto riesgo de sufrir drásticos aumentos en los despidos y disminución de los salarios y horas de trabajo. Muchas de estas personas están empleadas en trabajos mal remunerados, de baja calificación, donde una pérdida imprevista de ingreso, advierte la OIT, tiene consecuencias devastadoras.

A nivel regional, señaló, la proporción de trabajadores en estos sectores en riesgo varía de 43 % en las Américas a 26 % en África. A este último continente, además, se agrega la falta de protección social, gran densidad de población y débil capacidad, lo que plantea a los gobiernos serios desafíos sanitarios y económicos.

En lo que respecta a la situación global, añadió, están en riesgo las 2.000 millones de personas que trabajan en el sector informal en todo el mundo, que carecen de prestaciones mínimas por parte de los estados y que necesitan salir a trabajar para sobrevivir porque dependen de su ingreso diario.

«Especialmente en los países de ingreso bajo y de ingreso mediano, los sectores más afectados tienen una elevada proporción de trabajadores en el empleo informal y de trabajadores con un acceso limitado a los servicios de salud y a la protección social. Sin medidas apropiadas a nivel político, los trabajadores corren un alto riesgo de caer en la pobreza y de tener mayores dificultades para recuperar sus medios de vida durante el periodo de recuperación», señala el informe.

Por otra parte, el documento destacó que quienes siguen trabajando en espacios públicos, en particular los trabajadores de la salud, están expuestos a importantes riesgos sanitarios y económicos. «Independientemente del lugar del mundo o el sector de que se trate, la crisis está teniendo repercusiones dramáticas en la fuerza de trabajo mundial», subrayó.

El posible aumento del desempleo mundial en 2020, destaca el informe, dependerá sustancialmente de la rapidez con que la economía se recupere en el segundo semestre del año y de la eficacia de las medidas políticas para impulsar la demanda de mano de obra, porque en la situación actual hay un alto riesgo de que el número de desempleados en el mundo a fin de año supere con creces el aumento de 25 millones que había proyectado inicialmente la OIT.

«También es probable una dolorosa y duradera pérdida de producción en muchas empresas, en especial en los países en desarrollo, en los que el margen fiscal para los estímulos económicos es limitado», explicó.

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