KOLITZA. El comunismo es el gran proscrito de la academia, de la judicatura, de los centros educativos, de los partidos políticos de la policía y de todas las instituciones de la sociedad burguesa actual, precisamente porque su posibilidad de retorno implica la única amenaza real

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Los medios internacionales de la burguesía, como el FAZ, Le Monde y otros, están divulgando la noticia del encarcelamiento de Pablo Hasel como mejor saben hacer: con fotos de malo y justificando la necesidad de quitarlo de en medio. Si alguien piensa que esto es un problema del estado español, de ‘su carácter fascista’, se equivoca. Los derechos políticos del proletariado en toda Europa, especialmente a la militancia comunista, fueron resultado de la fuerza organizada que se tuvo hace ya más de 50 años. La ofensiva es generalizada por dejar al proletariado fuera del nuevo pacto en todos los estados, totalmente amenazado, vigilado, confinado e ilegalizado. En una sociedad de clases como lo es el capitalismo desarrollado, los derechos políticos no son universales, son atributos de las distintas clases sociales: por descontado la oligarquía financiera, figura contemporánea del mando burgués, goza totalmente de libertad política constituyente, mientras que el resto de clases propietarias entran dentro del pacto social, con relativos derechos de propiedad, de reunión y movilización, de expresión, etc.

El proletariado, por su parte, no puede renunciar a sus derechos políticos, no puede dejar de pelear unitariamente por ellos, sin que eso signifique blanquear al estado ni a la democracia burguesa, que precisamente se basa en la expulsión del proletariado del marco jurídico político.

La supresión de todos los derechos políticos del proletariado tiene su máxima expresión en todo occidente en la represión contra el comunismo, se exprese como se exprese; ya sea en el plano de la propaganda, de la lucha ideológica, de la organización o de la insurrección.

El comunismo es el gran proscrito de la academia, de la judicatura, de los centros educativos, de los partidos políticos, de la policía y de todas las instituciones de la sociedad burguesa actual, precisamente porque su posibilidad de retorno implica la única amenaza real.

A lo que vamos: independientemente de las distintas líneas organizativas en el Movimiento Comunista internacional, un frente unitario por los derechos políticos del proletariado es totalmente necesario. Lo dije y lo repito, son nuestras herramientas para el socialismo, no podemos renunciar a ellas.

El proletariado necesita cuadros estratégicos, por supuesto. Pero también referentes de dignidad, referentes éticos, y sobre todo: condiciones materiales para la militancia revolucionaria.

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