La respuesta está en el viento

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El Lince.— La capacidad de adaptación del capitalismo a los vientos cambiantes es muy notable. Lo mismo apuesta por el neofascismo que por el “progresismo” si uno y otro se comprometen a mantener, e incrementar, sus beneficios e intereses. En Francia o en España el capitalismo está dando por amortizado al “progresismo” y por eso no tiene el menor inconveniente en mostrar su verdadera cara neofascista mientras que en Alemania, por ejemplo, el capitalismo está dando por amortizado al “conservadurismo” y alentando al “progresismo”. Y cuando no le sirven ni unos ni otros, pone directamente a uno de los suyos (Mario Draghi en Italia).

 

Me explico. La aparición en escena del neofascismo alemán ha destrozado a la democracia cristiana (una parte de sus votos menos carcas han ido a los liberales y otros a Los Verdes) que ha perdido poder en casi todos los lander, especialmente en los pertenecientes a la antigua República Democrática donde las perspectivas son aún peores. Los socialdemócratas resisten como pueden, aunque más perdiendo que ganando. Los dos partidos son socios en el gobierno federal. Pero como en Alemania es políticamente incorrecto apoyar el resurgimiento del fascismo por el recuerdo de Hitler, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos el capital apuesta por una vía alternativa que bajo el barniz del “progresismo” se ha destacado como uno de los principales sostenedores del sistema capitalista alemán.

Supongo que sabéis que dentro de poco tiempo (septiembre) habrá elecciones generales en Alemania y que todas las encuestas están dando como ganador a Los Verdes. Esta es la razón por la que en las últimas semanas todos los medios de propaganda (incluidos los que van de “progres” y “alternativos”) están hablando de Los Verdes y haciendo entrevistas, y paralelismos, con lo que hay por aquí. Nada nuevo bajo el sol si recordamos, y la memoria es efímera y frágil, lo que ocurrió con Syriza en Grecia antes de llegar al gobierno (y cómo esos mismos medios “progres” o “alternativos” se escaquearon con lo que hizo después). Y lo mismo con Podemos, aunque aquí todavía se defiende un poco a este partido en esos medios.

Pues bien, lo novedoso (y que no encontraréis en los medios de propaganda “progres” o “alternativos”) es que Los Verdes tienen un apoyo muy elevado entre el empresariado alemán, en unos más que en otros, pero en todos el porcentaje de quienes los apoyan supera al tradicional de cristianodemócratas y socialdemócratas. La conclusión es obvia: el empresariado alemán está apostando por un “canciller verde”. Frau Chancellor, porque la principal dirigente de Los Verdes es una mujer.

Puede parecer que el porcentaje de un 26’5% de apoyo a la Frau Chancellor es poco, pero si se tiene en cuenta que el sucesor de Merkel entre los cristianodemócratas cuenta solo con el 14’3% de apoyos dice mucho de por dónde van los tiros tanto a corto como a largo plazo. La cosa se ajusta un poco si se pregunta a los empresarios qué partido quieren que gane. Los Verdes aumentan un poco su porcentaje, aunque los democristianos recuperan terreno.

Los Verdes están tan integrados en el sistema que son no solo parte fundamental del mismo, sino sus principales valedores. Y como ahora hasta el más tonto habla de lo “verde” (sobre todo los prebostes del Foro de Davos), ha llegado el momento de experimentar directamente con alguien que, dice, representa un cambio de época.

¿De verdad? Aquí está el quid de la cuestión: si hay que creer lo que dicen ahora (como Syriza antes de llegar al gobierno en Grecia o Podemos en España) o ver lo que hacen. Y eso es algo que no están haciendo los medios de propaganda “progres” o “alternativos” cuando jalean a Los Verdes.

Porque Los Verdes llevan 20 años en gobiernos de los lander alemanes, apoyando tanto a cristianodemócratas como a socialdemócratas. Y a los liberales. Les da igual. En estos momentos, Los Verdes gobiernan el estado de Baden-Württemberg (desde 2011 mantienen una coalición con los cristianodemócratas, aunque tras las elecciones de este año son ellos quienes están al frente) y mantienen también gobiernos de coalición en otros nueve estados: en tres con socialdemócratas y Die Linke (la izquierda, con un toque comunista); en tres con cristianodemócratas y socialdemócratas; en uno con cristianodemócratas y liberales; en uno con socialdemócratas y liberales, y en otro con socialdemócratas. Es decir, gobiernan o cogobiernan en la mitad exactamente de Alemania. Y con todo el espectro político. No hacen ascos a nadie ni a nada. Valen igual para un roto que para un descosido.

¿Y qué hacen? Pues lo mismo que los otros partidos. Si como muestra basta un botón ahí está el hecho de que en Baden-Wüttemberg tienen su sede multinacionales como Daimler, Bosch, Porsche, Hugo Boss o IBM. Muy incómodas no están, desde luego. Ni siquiera con la pretendida intransigencia en cuestiones ecológicas puesto que en Baden-Wüttemberg el suministro de electricidad proveniente de energías renovables (su gran promesa) no llega, aún, al 20% del total. Un buen porcentaje que no molesta a las empresas: ahora dicen Los Verdes que quieren aumentar ese porcentaje un 2% anual. Bueeeno, menos da una piedra, mejor eso que nada, lentos pero seguros dirán los de siempre. Pues muy bien.

Lo cuento porque ahora, al calor de las elecciones generales que tan buenos auspicios les depara, vuelven a aparecer cosas como “una nueva regulación económica que permita crear una economía de mercado social y ambientalmente responsable”. ¿En qué consiste esa “nueva regulación económica”? Por más que lo he buscado no he podido enterarme. Pero el hecho de que Los Verdes sean tan populares entre la élite política alemana dice bastante de las limitaciones que ellos mismos ponen.

¿Todo es así? Evidentemente, no. Al igual que Syriza o Podemos antes de llegar al gobierno central, Los Verdes también dicen que se oponen a que Alemania destine el 2% de su presupuesto a la OTAN como quiere EEUU, mantienen su rechazo a las armas nucleares en Alemania (y será muy curioso saber qué dicen de las que EEUU tiene en sus bases allí) y “no aceptan” los ataques sistemáticos que EEUU hace con aviones no tripulados “en lugares de conflicto”.

Pero… Los Verdes son furibundos partidarios de la política rusófoba en Europa, por ejemplo, (su postura en el Parlamento Europeo es, o debería ser conocida en ese aspecto) y uno de sus caballos de batalla “medioambientales” es el gasoducto ruso-alemán Corriente del Norte 2. En alguna entrevista que se ha hecho a la Frau Chancellor ha dicho que Los Verdes harán todo lo posible porque no se complete. EEUU estará muy satisfecho. La cuestión es si llegan a tiempo porque es más que probable que para cuando se forme el nuevo gobierno ya esté terminado.

Así que chicos, chicas “progres”, antes de que os entusiasméis demasiado con Los Verdes tened en cuenta otras cosas. Por ejemplo, al igual que hicieron con rapidez, con mucha rapidez, tanto Syriza como Podemos, tened en cuenta su “capacidad de adaptación a las circunstancias”. Porque esas son “las reglas del juego” que tanto le gustan a Zizek (y al sistema).

Por lo tanto, habrá que volver a los clásicos (no temáis, no son ni Lenin ni siquiera Marx) como Bob Dylan cuando decía aquello de que la respuesta está en el viento a la hora de preguntarse cuánto tiempo tendrá que pasar para que los “progres”…

El Lince

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