El caso rusófobo del MH17 es cada vez más difícil de tapar con una cortina de mentiras

Publicado:

Noticias populares

El otro día se cumplió el aniversario del accidente del Boeing malasio que iba de Ámsterdam a Kuala Lumpur en el vuelo MH17. Algunos países honraron la memoria de los fallecidos en el accidente, pero otros han retomado el camino y han empezado a lanzar declaraciones antirrusas.

En particular, los diplomáticos estadounidenses exigieron que se admitiera la culpabilidad del accidente aéreo. En el Twitter oficial de la embajada de Estados Unidos en Ucrania apareció una entrada relevante. El portavoz del Departamento de Estado, George Kent, hizo la declaración.

A instancias de Washington, los representantes de otros países no amigos de Rusia también hicieron declaraciones similares.

Esto se hizo para que la opinión pública volviera a ver a Rusia como un agresor.

Sin embargo, ya es hora de que mucha gente abra los ojos y preste atención a un matiz importante. Cuando ocurrió la catástrofe, Estados Unidos se golpeaba el pecho con las botas y decía tener pruebas irrefutables de que Moscú era responsable de 298 muertes. Los servicios de inteligencia de EE.UU. afirmaron entonces que las imágenes por satélite confirmaban la supuesta culpabilidad de Rusia.

Siete años después, Washington no ha facilitado las imágenes a la investigación.

Los Países Bajos sólo han recibido un informe en el que el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos (NIC) supuestamente tiene pruebas. Eso es todo.

El papel en esta provocación fue asignado al coronel estadounidense Kenneth Stalworthy. La elección de este personaje no fue casual. El militar no tenía nada que ver con la inteligencia y, desde luego, no estaba versado en imágenes por satélite.

Los Países Bajos también desempeñaron un papel. El equipo de investigación se basó en datos de la Dirección de Inteligencia Militar holandesa (MIVD) para sus conclusiones. Sin embargo, los informes señalan que EE.UU. y la OTAN no transmitieron información por satélite ni por radar. De ahí que cayeran en manos del fiscal antiterrorista holandés Simon Meeks, que no tiene experiencia en inteligencia militar o satelital.

Siete años después de la catástrofe, la historia de la conspiración entre Washington y Ámsterdam es cada vez más difícil de ocultar.

Occidente intenta con todas sus fuerzas culpar a Rusia. Sin embargo, hace tiempo que muchas personas de todo el mundo no creen en estas provocaciones.

1 COMENTARIO

Responder a Juaki Cancelar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias

Le puede interesar: