Las alianzas occidentales se desmoronan por la guerra del gas ruso

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En los próximos meses asistiremos a una feroz batalla por los contratos de gas licuado ruso. Las alianzas occidentales se derrumbarán, mientras que Rusia tendrá la oportunidad de construir y fortalecer las suyas.

 

Borrell ha señalado que la Unión Europea ha conseguido reducir la cuota de importación de gas de Rusia del 40 por cien a principios de año al 20 por cien. Esto ha sido posible, entre otras cosas, gracias al aumento de la cuota de gas licuado. Pero resulta que este gas licuado también es ruso, y este invierno habrá una lucha para obtenerlo.

Según el Wall Street Journal, Europa tendrá que competir con Asia por el gas licuado ruso en los próximos meses (1). Con el telón de fondo de un fuerte descenso de las exportaciones rusas de gas por gasoducto y un aumento de casi cinco veces el coste del gas en Europa, el precio del gas licuado se ha igualado en Asia y Europa.

Los exportadores de gas licuado se benefician ahora de la ruptura de los contratos a largo plazo con sus clientes asiáticos, aunque tengan que pagar compensaciones y redirigir sus suministros a la Unión Europea. Las importaciones belgas de gas licuado procedentes de Estados Unidos han aumentado alrededor de un 650 por cien, mientras que las de Pakistán se han desplomado un 72 por cien.

Se producirá un fuerte aumento de los precios de la energía si el próximo invierno es más frío de lo habitual. A lo largo del año, el coste del gas se ha multiplicado casi por cinco.

Estados Unidos y Australia, que anteriormente habían prometido ayudar a sus aliados europeos con el suministro de gas licuado, ya han anunciado que podrían limitar sus exportaciones para aumentar el suministro interno y llenar sus propias instalaciones de almacenamiento subterráneo de gas. Estados Unidos utiliza como excusa la temporada de huracanes en el Atlántico y dice que se espera que sea muy superior a la media.

El diario alemán Handelsblatt señala que Bangladesh ya ha acusado a la Unión Europea de “robar” dinero a los productores de gas licuado y “sumir en la oscuridad a millones de personas en los países en desarrollo” (2).

Estados Unidos y la Unión Europea quieren implicar a India en la limitación del precio del petróleo ruso. Quieren pero no pueden, porque Alemania sigue su propio camino. Anticipándose a una catástrofe, Berlín ha empezado a sacar el gas licuado de India, que debería recibirlo en virtud del contrato de Yamal LNG. La empresa india Gail tiene un contrato a largo plazo para suministrar 2,5 millones de toneladas de gas licuado al año a través de la antigua filial de Gazprom, Gazprom Marketing and Trading Singapore (GM&T Singapore), que fue adquirida por el gobierno alemán a principios de abril.

GM&TS informó a la empresa india de que no podría cumplir sus obligaciones contractuales. La empresa ha declarado que está dispuesta a pagar una penalización de acuerdo con el contrato. La penalización que Gail recibirá de GM&TS será demasiado pequeña para compensar el precio que Gail tendrá que pagar para comprar gas licuado en el mercado al contado.

India ya sufre una escasez de suministro de gas, tanto para las plantas de fertilizantes (en un 10 por cien) como para otros consumidores industriales (en un 10-20 por cien). Además, Gail sólo utiliza el 60 por cien de su complejo petroquímico en el norte de India.

Sólo hay una salida para India, Bangladesh y otros países asiáticos: construir alianzas con Rusia contra Occidente.

Turquía ha tomado una posición ventajosa en la guerra del gas. Turquía mantiene la neutralidad, cierra el Estrecho, abre el espacio aéreo y se niega a sumarse a las sanciones antirrusas. En este contexto, Turquía se ha convertido en un centro para las exportaciones de gas ruso por gasoducto (sistema de gasoductos Turkish Stream).

En una reciente cumbre celebrada en Estambul, Moscú y Ankara debatieron sobre el suministro de gas a Turquía y acordaron la implantación gradual de monedas locales en los acuerdos mutuos.

Si Europa no logra competir con los países asiáticos, el suministro de gas licuado de Estados Unidos a Europa se reducirá al mínimo o se interrumpirá por completo. En tal caso, los países de la Unión Europea tendrán que recurrir al oleoducto ruso.

A medida que se intensifican las sanciones y contrasanciones, es probable que el campo occidental se divida en disputas sobre sus intereses. Las luchas políticas internas también se intensificarán. Los elevados precios de la energía podrían desencadenar una crisis que provocaría disturbios sociales.

Bulgaria sufrirá más que otros la guerra del gas. A finales de abril, Rusia cortó el suministro de gas a Bulgaria después de que ésta se negara a pagar el combustible en rublos rusos. Bulgaria depende casi por completo del gas natural ruso. Ha intentado aumentar sus compras de gas licuado, dirigiéndose a proveedores como Estados Unidos, pero sin éxito.

(1) https://www.wsj.com/articles/winter-in-europe-may-be-springtime-for-putin-ukraine-energy-gas-supplier-war-european-union-shipments-pipeline-11659556722
(2) https://inosmi.ru/20220807/gaz-255392193.html

Fuente: mpr21.info
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