Descarga del libro «La CIA contra la URSS», de Nikolá Yákovlev, de 1983. La guerra sucia imperialista no viene de ahora…

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Contenido:

  • EXPLICACIÓN NECESARIA.
  • GUERRA DESPUÉS DE LA GUERRA.
  • DE LA OSE A LA CIA.
  • EL “CLUB DE LOS SEÑORES” Y LA CIENCIA.
  • LA CIA EN LOS CAMPOS DE BATALLA DE LA GUERRA PSICOLÓGICA.
  • HAGAMOS BALANCE: LO VIEJO EN LO NUEVO.

Es muy difícil realizar un análisis objetivo de cómo actúan los servicios especiales de Occidente. El estudioso y el escritor necesitan abrirse paso a través de una selva enmarañada, para a veces, llegar a un laberinto, caer en trampas. Las dificultades son de dos tipos: definir el concepto y buscar y seleccionar los hechos. Los servicios especiales son una realidad que, sin dudas, tienen fuerzas motrices propias, pero, ante todo, son promotores de las políticas de los respectivos gobiernos, sólo que por otros medios. La índole de las misiones de estos servicios hace que muchas veces los respectivos gobiernos aparenten renegar de ellos, incluso con cierto grado de credibilidad. Tomando en cuenta esta situación y sin necesidad de subrayar el secreto con que actúan esos servicios, los límites en la determinación de los hechos traban las posibilidades de la investigación científica, cuando los hechos son al investigador como el oxígeno a la gente. Esa carencia provoca una suerte de asfixia, hace aspirar miasmas, porque se llega al ambiente donde más incide el engaño acerca de la acción del Estado en Occidente.

Pero es una necesidad imperiosa ingresar en tal ámbito. No se puede comprender integralmente la realidad del mundo actual sin considerar las funciones de esos servicios especiales, en particular de la CIA de los Estados Unidos. No es exagerado afirmar que se trata de un problema que importa a todos.

En los últimos decenios muchos de los actos de la CIA han sido denunciados y comprobados, se conocen en el mundo entero. Se explica que buen número de personas identifiquen a los Estados Unidos con la CIA. Por cierto, no es una imagen saludable. Esto se sabe en Washington, donde se han apresurado a enmascarar su propia actividad contra los pueblos sin olvidar glorificar, al mismo tiempo, a su Agencia.

…Era el 23 de junio de 1982. Junto a la sede de la CIA, en Langley, reinaba un ambiente festivo. “Centenares de funcionarios y otros invitados se habían reunido en una colina cubierta de césped con el fin de escuchar al presidente Reagan. Entretenía a los presentes la música ejecutada por una banda militar. Corrían ponches helados entre los periodistas. Mientras tanto, un selecto auditorio de un millar de personas escuchaba el discurso de Reagan en una sala de actos de la sede de la CIA. La dirección de la Agencia no dio a conocer los temas tratados por el presidente.

“Por fin, radiante, Reagan se presentó ante aquella multitud para firmar en público la nueva ley sobre la CIA votada en el Congreso. Pronunció un discurso que comenzó con un relato humorístico:

“Cierta vez surgió la necesidad de establecer rápido contacto con un funcionario de la CIA en Irlanda. Los jefes en Washington dieron la orden a otro funcionario:

—Debes viajar de inmediato a Irlanda. Tienes que contactar con el agente Murphy. Para que él sepa quién eres, tu contraseña es: ‘Está lindo el día, pero la tarde será mejor’.

“Apenas llegado a Irlanda, se dirigió a un bar, se sentó, pidió una copa y preguntó al dependiente:

—¿Conoce a Murphy y dónde podría encontrarlo?

—Si busca al ranchero Murphy, vive a dos millas de aquí, en una casa a la izquierda del camino; pero si necesita al zapatero Murphy, puede encontrarlo en su casa, frente al bar. Por otra parte, yo también me apellido Murphy.

“El agente bebió de un sorbo y dijo:

—Está lindo el día, pero la tarde será mejor.

—¡Ah!… ¡Entonces está buscando a Murphy el espía!”

Hubo risas y aplausos. El presidente esperó a que callaran, frunció el ceño y, en tono grave, afirmó: algo así no se repetirá. Añadió que los colaboradores de la CIA, todos ellos, son “héroes de una lucha sombría, a media luz”, y les prodigó palabras halagüeñas. Por lo visto, para que en el futuro los laureles no sean adjudicados a los funcionarios de la Agencia a título personal, Reagan firmó la ley delante de ellos: hasta 10 años de prisión y hasta 50 mil dólares de multa a cualquier persona que dé a conocer el nombre de un “héroe” de la CIA, incluso tratándose de “información ya hecha pública”…

Contracubierta del libro de 1983:

El profesor N. Yákovlev, quien en 1949 se licenció a un tiempo en la Facultad de Historia del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú y en la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Moscú, conjuga las investigaciones históricas con el estudio del Derecho. A su pluma pertenecen unas 20 obras que han aparecido en muchas ediciones, alcanzando en la URSS una tirada total de 5 millones de ejemplares. N. Yákovlev ha escrito varios cursos generales y monografías especiales sobre la historia de los EE.UU., las biografías de G. Washington y T. Roosevelt, los libros “Los que traspasaron los límites” —sobre John y Robert Kennedy— y “Las siluetas de Washington”.

Si bien N. Yákovlev empezó hace 25 años su labor en la Academia de Ciencias de la URSS como especialista en asuntos norteamericanos, en la última década viene prestando cada vez mayor atención a la Historia patria, y ha publicado los libros “La hazaña de la División Especial Extremoriental”, “El 19 de noviembre de 1942”, “El 10 de agosto de 1944” y “La revolución se defiende”. Obras suyas han sido publicadas en Argentina, Canadá, los EE.UU., Hungría, Italia, Polonia, la RDA y Rumanía.

Descarga:

https://drive.google.com/file/d/1_uEBMWMj6c7K3UGX1WAwK04kQGmOKfQS/view

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