“Manifiesto de la hegemonía del mundo anglosajón”

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Aniversario del discurso del genocida Winston Churchill en Fulton, EEUU, que marcó el inicio de la Guerra Fría

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El discurso de Winston Churchill, primer ministro del Reino Unido durante la II Guerra Mundial, en la ciudad provincial estadounidense de Fulton tuvo un impacto fuerte en la historia, marcando el inicio de la Guerra Fría. En el actual entorno geopolítico, su importancia sigue siendo reconocida en todo el mundo.

¿Qué precedió al discurso?

Menos de un mes antes del discurso, el 22 de febrero de 1946, el diplomático de la embajada estadounidense en la Unión Soviética George F. Kennan envió un llamado telegrama largo a Washington, en el que esbozaba su interpretación de la política de “contención” hacia la URSS. Según los historiadores, fue este telegrama el que se convirtió en la base sustantiva del discurso de Churchill.

En opinión de Kennan, EEUU debía contener a la URSS reaccionando con dureza y coherencia, desde una posición de fuerza, ante cualquier intento de la URSS de ampliar su esfera de influencia. “Los soviéticos son inmunes a la lógica del razonamiento, pero son bastante susceptibles a la lógica de la fuerza… Así, si el oponente de la URSS es lo suficientemente fuerte y muestra claramente su voluntad de utilizar la fuerza, rara vez tiene que utilizarla. Si elige la línea de conducta correcta en tales situaciones, no hay necesidad de llevar a cabo negociaciones humillantes con el enemigo…”, señalaba el telegrama. Según los historiadores, gracias a este documento, el diplomático estadounidense se convirtió en uno de los ideólogos de la Guerra Fría.

Las declaraciones que marcaron una nueva era histórica

El 5 de marzo de 1946, Churchill comenzó su famoso discurso en Fulton hablando de la importancia de reforzar la “alianza fraternal de los pueblos de habla inglesa”, refiriéndose ante todo a la “relación especial entre el Imperio británico y EEUU”. El político ensalzó el papel de Washington en la historia mundial y le instó a enfrentarse a Moscú.

“De Stettin en el Báltico a Trieste en el mar Adriático, un telón de acero ha descendido a través del continente. Al otro lado del telón están las capitales de los antiguos Estados de Europa Central y Oriental. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía. Todas estas famosas ciudades y las poblaciones de sus barrios estaban dentro de lo que yo llamo la esfera soviética. Todas ellas están, de una forma u otra, sujetas no solo a la influencia soviética, sino también al considerable y creciente control de Moscú”, manifestó Churchill.

En sus palabras, había que “proteger a millones de personas en el mundo de dos enemigos monstruosos: la guerra y la tiranía”, haciendo referencias al fascismo y a la Unión Soviética, de la que, según el político que ordenó lanzar gas mostaza en Irak, se debía proteger a las naciones.

Además, según la definición de Churchill, Moscú dirigía “quintas columnas” comunistas por todo el mundo, planteando así “un desafío a la civilización cristiana”. Agregó asimismo que la Rusia soviética era impredecible y estaba dispuesta a extender su “poder y sus doctrinas sin límites”, tras lo cual pidió al Reino Unido y a EEUU que promovieran “incansablemente y sin miedo” los principios de libertad y DDHH como “patrimonio común del mundo de habla inglesa”.

La respuesta de Stalin

Una semana después del discurso en Fulton, salió a la luz una extensa entrevista con el líder soviético Iósif Stalin, en la que demostraba su capacidad de análisis y respondía detalladamente a todas las invectivas vertidas contra la URSS.

Stalin describió el discurso de Churchill como “un acto peligroso calculado para sembrar la semilla de la discordia entre los Estados aliados y obstaculizar su cooperación”, y al propio Churchill como “un belicista”, estableciendo una comparación con Hitler.

“Hitler empezó a hacer la guerra proclamando una teoría racial, declarando que solo las personas que hablaban alemán representaban una nación completa. Churchill también comenzó el negocio de hacer la guerra con una teoría racial, afirmando que solo las naciones de habla inglesa eran naciones completas llamadas a decidir el destino del mundo. La teoría racial alemana llevó a Hitler y a sus amigos a la conclusión de que los alemanes, como única nación de pleno derecho, debían dominar a las demás naciones. La teoría racial inglesa llevó al señor Churchill y a sus amigos a la conclusión de que las naciones de habla inglesa, como únicas naciones de pleno derecho, debían dominar al resto del mundo”, declaró.

Las consecuencias

El discurso de Churchill prefiguró las principales características de la era venidera de la Guerra Fría, con su división bipolar del mundo, el papel central del eje angloamericano en el sistema occidental, la confrontación ideológica y la búsqueda de la superioridad militar. En las cuatro décadas que siguieron, los bloques políticos, económicos y militares de Occidente y Oriente miraron fijamente al cañón de una pistola y, con el tiempo, misiles con ojivas nucleares.

Con la caída del Muro de Berlín y de la URSS, el mundo se volvió unipolar durante una década. Rusia se desarmó, la OTAN aumentó su armamento y se expandió hacia el este. La Unión Soviética se desintegró y Europa, en cambio, se unió. Pero todo cambió desde fines los años 90. Rusia reformó la economía y el ejército, comenzó a reconstruir y modernizar su armamento. Así, volvió a ser un país a ser tenido en cuenta. Sin embargo, pronto volvieron las medidas restrictivas, ultimátums, maniobras cerca de las fronteras del país. La retórica del discurso de Fulton volvió a la agenda internacional, mientras la política de sanciones antirrusas se convirtió en la principal tendencia de los últimos años.

El secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, se hizo eco de Churchill, hablando de la necesidad de la unidad transatlántica, sin la cual Europa no puede defenderse, y de “responder al comportamiento desestabilizador de Rusia”.

El papel del discurso

El director científico de la Sociedad Histórica Militar Rusa, Mijaíl Miagkov, afirmó a Sputnik que el simbolismo del histórico discurso de Churchill consiste en que era la primera vez desde el final de la II Guerra Mundial que “un destacado político occidental declaraba abierta y oficialmente su hostilidad hacia Rusia, hacia la Unión Soviética”. Además, en su opinión, es importante tener presente ahora este discurso porque “fue el manifiesto de la lucha anglosajona contra la Unión Soviética, que ahora libran EEUU y el Reino Unido contra Rusia, con la esperanza de fragmentarla”.

“En el fondo, el discurso de Churchill era un manifiesto a favor de la hegemonía del mundo anglosajón. La Europa continental quedó prácticamente destruida tras la II Guerra Mundial, y a Truman y Churchill solo les importaba como barrera contra la Unión Soviética, pero que también aseguraría la hegemonía económica anglosajona”, explicó el analista, agregando que era una declaración de facto a la URSS de un nuevo tipo de guerra en nuevas condiciones.

Según Miagkov, entonces quedó claro para los dirigentes soviéticos que no habría alianza con Occidente como durante la Gran Guerra Patria de 1941-1945 (como es conocida en Rusia la participación soviética en la II Guerra Mundial), sino que, por el contrario, se iniciaba un nuevo enfrentamiento. Mientras tanto, prosiguió el experto, el telón de acero no solo no ha desaparecido desde el discurso de Fulton, sino que se ha desplazado más hacia el este, hacia las fronteras rusas.

“Debemos seguir sacando conclusiones del discurso de Fulton porque la historia se repite: los anglosajones intentan mantener su dominio del mundo, siguen soñando no solo con una Rusia debilitada, sino fragmentada, y Europa está en sus garras”, subrayó.

En sus palabras, después de Fulton, la principal condición para garantizar la seguridad de la Unión Soviética era la eliminación del monopolio estadounidense sobre la posesión de armas nucleares y la creación por la URSS de su propia bomba atómica. Ahora, continuó, Rusia está igual de obligada a crear nuevas armas en respuesta a las amenazas de Occidente.

A su vez, el investigador jefe del Instituto de EEUU y Canadá de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Vasíliev, destacó que en el nuevo marco de las relaciones de EEUU con la URSS, Churchill jugó un papel secundario, mientras el diálogo principal se desarrollaba entre el entonces presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y Stalin.

“Churchill planteó muy sutilmente el problema de que entonces, después de la II Guerra Mundial, el Reino Unido debía desempeñar el papel principal. Debería ser una especie de centro intelectual, que determinara la relación entre Occidente y la Unión Soviética, Occidente y Oriente”, precisó.

Otro elemento esencial subrayado en el discurso y echado después atrás, según Vasíliev, fue el tema de la supremacía racial. “Después de la guerra, se propuso la idea de que en ese momento la principal fuerza y la principal fuerza para dirigir el mundo es la anglosajona. (…) Hoy vemos que en general, este concepto, tal vez en una forma no tan acentuada, esencialmente se lleva a cabo. Lo vemos en términos de la creación del bloque AUKUS [EEUU, el Reino Unido y Australia]. Esta pretensión de dominio colonial del mundo” se profundizó.

En este contexto, Mijaíl Miagkov añadió que si antes esa hostilidad se dirigía hacia la URSS y el bloque soviético, hoy están apareciendo nuevos actores poderosos que mantienen relaciones amistosas con Rusia, como China, la India, Irán y el Sudeste Asiático.

“Con el tiempo, descenderán a decir que somos un mundo occidental excepcional, como dijo [el jefe de la diplomacia europea, Josep] Borrell, que [en Europa] tienen un jardín de flores y el resto del mundo es una jungla. Pues ese es el camino a ninguna parte; Rusia está abierta, China está abierta, consideramos que el mundo debe construirse sobre principios más justos”, concluyó.

Fuente: lahaine.org

1 COMENTARIO

  1. El desatino malévolo de Churchill surgía de su cerril odio y desprecio hacia los obreros del planeta y contra su vanguardia conciente y combativa los comunistas,Stalin estuvo notable en los términos que se podía hacer una respuesta sin alardes porque se triunfó y la moral de combate era enorme pero había una economía agotada 29.000.000 de muertos soviéticos.Hoy el miedo de EEUU es perder su rol de gendarme y propietario de las decisiones mundiales y también saben que el Partido Comunista de la Federación Rusa con su reaccionario perfil nacionalista mordiendo los talones de Putin podría avanzar hacia el socialismo nuevamente,eso les da más pánico que un Kinzal en el Pentágono

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