Tras incendiar Venezuela, seguir intensificando el asedio a Cuba, a la vez que se mantienen las decenas de guerras y focos a lo largo del globo terráqueo (Ucrania, Nigeria, Sudán, Taiwán, Sáhara Occidental…), el pasado 28 de febrero, mientras seguía vigente el proceso de diálogo entre EE. UU. e Irán para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, el terrorismo yanki-sionista decidió violar unilateralmente ese marco de negociación bombardeando Irán. El imperialismo, como en Minsk, no tenía ninguna intención de dialogar nada. El ataque ocasionó el asesinato de varios dirigentes iraníes, incluido al Ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán y líder espiritual de la religión chiíta, así como a cientos de civiles. Hoy, entre las víctimas de los bombardeos imperialistas en Irán, ademas de objetivos militares y políticos, se cuentan personal sanitario y centros hospitalarios (un crimen de guerra), centros educativos, etc. Un gesto con que el imperialismo deja claro que, como decía el Che, “no se puede confiar, ni tantito así”, por su ausencia de principios éticos.[...]
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