Manlio Dinucci (Red Voltaire).— En sólo días han aparecido en la mesa de negociaciones 3 versiones de un “plan de paz para Ucrania”: la versión de 28 puntos presentada por el presidente estadounidense Donald Trump; otra versión, en 24 puntos, elaborada por la Unión Europea a partir de un texto elaborado por Alemania, Francia y Reino Unido (país que ya no es miembro de la UE) para modificar la propuesta de Trump; y finalmente, otra versión, en 19 puntos, reelaborada por Trump.
De las dos primeras versiones no hay textos oficiales sino sólo reportes periodísticos. Sobre la tercera no se sabe prácticamente nada con precisión.
A diario corren rumores, a partir de intervenciones de diferentes personajes estadounidenses y europeos, en su mayoría no diplomáticos. Como partes implicadas se mencionan, por un lado, la Unión Europea y Ucrania y, por el otro, Rusia. Pero nadie menciona como parte fundamentalmente implicada a la OTAN, a pesar de que ese bloque militar –bajo las órdenes de Estados Unidos– provocó y ha dirigido la guerra contra Rusia a través de Ucrania.
Todo esto recuerda el juego de las tres cartas, dirigido por un saltimbanqui junto con sus compadres. La “carta” escondida en este “juego de la guerra” es la OTAN, organización invariablemente dirigida por Estados Unidos a través de su “Comandante Supremo Aliado en Europa” (denominado SACEUR, siglas en inglés), que siempre es un general estadounidense designado directamente por el presidente de los Estados Unidos de América. Ese cargo está actualmente en manos del general Alexus Grynkewich, de la fuerza aérea estadounidense (US Air Force), nombrado por el presidente Donald Trump en julio pasado.
Los hechos, hechos que la corriente político-mediática esconde, demuestran que Estados Unidos se presenta como un pacificador deseoso de poner fin a la guerra mientras que, por otro lado, alimenta la guerra contra Rusia a través de la OTAN.
En medio de este contexto se desarrolló en Italia, en noviembre, la gran maniobra de guerra aérea de la OTAN Falcon Strike 2025 con la participación de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Grecia.
También tuvo lugar, igualmente en italia y en noviembre, la reunión de la Red OTAN sobre las infraestructuras submarinas. Con la participación de representantes de la Unión Europea, en esa reunión se reforzaron las medidas militares oficialmente dirigidas a «proteger gasoductos y cables submarinos amenazados por ataques rusos» –una inversión de la realidad ya que existen pruebas concretas de que Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos fueron los responsables del sabotaje contra los gasoductos Nord Stream, perpetrado para impedir el suministro de gas natural ruso a Europa.
Desde el aeropuerto de la ciudad italiana de Pisa, justo al lado de la base Camp Darby –que alberga el mayor arsenal de Estados Unidos fuera de su territorio nacional–, despegan continuamente aviones C-130J de la fuerza aérea de Italia. Como lo demuestran los registros de radar, a bordo de esos aviones militares italianos se envía a Polonia el armamento destinado a Ucrania, mientras que en Estonia se despliegan aviones de combate Eurofighter, también italianos, cuya misión consistiría en interceptar aviones rusos que «operan cerca del espacio aéreo de la OTAN», aviones que en realidad transitan por el corredor aéreo internacional sobre las aguas del Báltico, entre Rusia y el enclave ruso de Kaliningrado.
Desde la base de Sigonella, en la isla italiana de Sicilia, operan los drones estadounidenses Global Hawk, que realizan misiones de inteligencia sobre toda la región del Mar Negro, o sea drones que se dedican al espionaje al borde de la frontera rusa.
Simultáneamente prosigue, en violación del Tratado de No Proliferación de las armas nucleares, el despliegue en Italia y en otros países de europa de las bombas nucleares estadounidenses B61-12, despliegue dirigido principalmente… contra Rusia. Y pronto se desplegará también en Europa el sistema estadounidense de misiles Dark Eagle, dotado de misiles hipersónicos cuyo alcance se extiende a unos 5 500 kilómetros, capaces de golpear objetivos en Rusia en alrededor de 6 o 7 minutos.
Pero los funcionarios del gobierno alemán declaran que Rusia está lista para atacar los países de la OTAN… en 2029.


