
El Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas sumó su voz al rechazo mundial en contra de la agresión perpetrada por EE.UU. en la madrugada del sábado 3 de enero contra la República Bolivariana de Venezuela y el consiguiente secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores.
La declaración, compartida por el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil, extiende la condena inequívoca y categórica del organismo contra el ataque militar por parte de fuerzas especiales de los Estados Unidos de América, que incluyeron ataques armados contra objetivos civiles y militares en la ciudad capital de Caracas, así como en otras ciudades del territorio venezolano.
A través de la condena, el grupo denunció el carácter violatorio de la incursión, la cual socaba los principios básicos del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, incluida la inmunidad conferidas a los jefes de Estados en el ejercicio de sus funciones. De esta manera, la agrupación reafirma su «invariable solidaridad» con el pueblo venezolano.
Los Estados Miembros exigen el cese inmediato de las hostilidades contra Venezuela y se respete el derecho pleno de ese país a la soberanía, la integridad territorial, la independencia política y el derecho inalienable a la libre determinación de los pueblos, y el retorno inmediato al país del mandatario venezolano y su compañera.
De igual manera, condenan la intención de EE.UU. de expropiar los recursos naturales de la nación sudamericana a través de un modelo colonialista de control directo «que prevé, entre otras cosas, la completa aniquilación de los derechos inalienables del pueblo venezolano».
La situación en la región se agravó tras la confirmación hecha el sábado por el presidente estadounidense Donald Trump en su plataforma Truth Social, en la que afirmó que su gobierno realizó “un ataque a gran escala contra Venezuela”, y que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y trasladados a Nueva York. Fuentes oficiales confirmaron que el mandatario venezolano pasó su primera noche recluido en el centro federal Metropolitan Detention Center de Brooklyn.
El operativo se enmarca en una ofensiva iniciada en agosto de 2025, cuando EE.UU desplegó una operación militar en el Caribe que incluyó un submarino nuclear, destructores, el portaaviones USS Gerald R. Ford y más de 4.000 soldados. Washington justificó esta movilización como una medida para “frenar el tráfico de drogas hacia su territorio”, pero Caracas rechazó la maniobra como una violación del derecho internacional.
En los meses posteriores, EE.UU. intensificó su presión con decenas de ataques contra supuestas “narcolanchas”, que dejaron más de 100 muertos, y en diciembre impuso un bloqueo naval a Venezuela. Previamente, EE.UU. había designado al llamado “cartel de Los Soles” como organización terrorista, señalando a Maduro como uno de sus líderes y ofreciendo una recompensa millonaria por su captura.
En Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió de forma interina la jefatura del Ejecutivo, en cumplimiento de una orden emitida por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.



