El niño ecuatoriano Liam Conejo Ramos, de cinco años, y su padre Adrián fueron liberados del centro de detención familiar de Dilley, al sur de San Antonio, Texas, donde permanecían tras ser detenidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) el 20 de enero en Minneapolis.
La liberación ocurrió el sábado luego de que el juez federal Fred Biery emitiera una orden que exigía dejarlos en libertad antes del martes. La detención de Liam y su padre había sumado mayor indignación a las protestas contra el ICE y la política antinmigrante de la Administración Trump, luego de los asesinatos de Renee Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti por agentes federales.
El congresista demócrata Joaquín Castro, quien visitó el centro de detención junto a otros legisladores, confirmó en su cuenta de X que padre e hijo fueron liberados y regresaron este domingo a Minnesota.
“Liam, de cinco años, y su padre, Adrian, fueron liberados del centro de detención de Dilley. Los recogí anoche (sábado) y los acompañé de regreso a Minnesota”, dijo el legislador, quien publicó fotografías del menor en un sofá de su hogar y otra tomada a la salida del centro. “Liam ya está en casa. Con su sombrero y su mochila. Gracias a todos los que exigieron la libertad de Liam. No pararemos hasta que todos los niños y sus familias regresen a casa”, escribió Castro.
El menor se convirtió en símbolo de las críticas a las redadas migratorias tras ser fotografiado con una gorra de invierno azul de conejo y una mochila de Spider-Man al momento de su detención, rodeado de agentes federales. Durante su estancia en el centro, Liam preguntaba constantemente por estos objetos personales. Tras visitarlo, Castro reveló que su padre manifestó que el niño “no ha sido el mismo” desde la detención y expresó preocupación por su bienestar emocional.
El juez Biery, en su fallo, señaló que Liam y Adrián podrían enfrentar deportación debido al “arcaico” sistema de inmigración estadounidense, pero aclaró que “ese resultado debería ocurrir a través de una política más ordenada y humana que la actual”.
La detención ocurrió el 20 de enero, cuando Adrián recogía a Liam de la escuela en Minneapolis. Agentes de ICE los interceptaron como parte del operativo de deportaciones masivas desplegado por la Administración Trump, trasladándolos posteriormente al centro de Dilley.
Un agente llevó al niño hasta la puerta de su vivienda para que llamara; su madre, embarazada, observaba desde la ventana, pero el padre le gritó que no abriera la puerta, según relató Zena Stenvik, superintendente del distrito escolar local que presenció el hecho.
Minnesota se ha transformado en epicentro de protestas tras el despliegue de aproximadamente 3.000 agentes federales desde inicios de 2026, generando un clima de temor en comunidades migrantes por las redadas indiscriminadas. La tensión se agravó con las muertes de Alex Pretti y Renee Good a manos de agentes federales en enero. La imagen de Liam con su gorro azul y mochila escolar trascendió fronteras, convirtiéndose en emblema global de los excesos en la política migratoria estadounidense.
El distrito escolar al que asiste el menor expresó complacencia tras la orden judicial: “Queremos que todos los niños sean liberados de los centros de detención y que se reúnan las familias que han sido separadas injustamente”.
La liberación de Liam y Adrián, actualmente en curso de su caso legal de asilo, es parte de un caso emblemático en medio de una ola de detenciones que ha movilizado a organizaciones de derechos humanos, ciudadanía y legisladores demócratas en todo el país ante los excesos y la violencia de efectivos enmascarados que ejecutan la política migratoria de la Casa Blanca.


