El ciclista (Unidad y Lucha).— La manifestación “Luxemburg – Liebknecht” el domingo 11 de enero 2026 recordó los fundadores del Partido Comunista de Alemania – asesinados el 15 de enero de 1919 por encargo de la socialdemocracia – y los comunistas denunciaron la crisis y el aumento de la pobreza.
Las cifras de desempleo en Alemania a finales del año 2025 son las más altas desde 2010, cuando hubo más de 3 millones de parados. En diciembre de 2025 las cifras del paro alcanzan los 2,9 millones, equivalente a una tasa de desempleo del 6,2 %.
A esto se suma que el número de puestos vacantes ha disminuido considerablemente. En diciembre de 2025, se registraron 35.000 ofertas de trabajo menos que hace un año.
La bolsa, por el contrario, no se ha visto afectada por la evolución del mercado laboral. El año pasado, a pesar de la crisis, de la destrucción de empleo y la política arancelaria de EE. UU., registró el índice bursátil alemán DAX (como el IBEX-35) un aumento del 23 %, el mejor año desde 2019. Y en 2026 también parece que va a haber una sola dirección: al alza. Justo al comienzo del año, el índice de referencia saltó a un máximo de 24.873 puntos. Las reformas del gobierno conservador de Friedrich Merz prometen aumentar la tasa de ganancia del capital, unos dividendos elevados, recortes en prestaciones sociales, la destrucción de puestos de trabajo e incluso la desindustrialización de todo un país.
El actual récord de una nueva subida de las cotizaciones en bolsa representa – sorpresa – el sector armamentístico. La tensa situación geopolítica provocada por el ataque de Estados Unidos a Venezuela impulsó al alza las acciones del grupo Rheinmetall.
Durante las primeras semanas del año se están produciendo dramas en muchas familias. La Oficina Federal de Estadística publicó datos según los cuales la inflación en diciembre 2025 había descendido un 1,8 % con respecto al mismo mes del año anterior. Los medios celebraron: «El país tiene muchos problemas económicos, pero la inflación no es uno de ellos».
Millones de hogares opinan lo contrario. El instituto Forsa publicó una encuesta y en ella casi la mitad de la población (el 45 %) afirma que tiene que restringir notablemente incluso las compras de alimentos. Un análisis más detallado de las cifras de la estadística muestra que los precios de los alimentos han subido unos 38 % desde el año 2020. Las fuertes heladas que azotaron el país a principios de este año han agravado aún más las preocupaciones de las clases populares, no sólo por el precio del pan, sino también por tener un hogar calentito, ya que el gasóleo de calefacción se ha encarecido un 51 % en estos cinco años y el gas, incluso un 84 %.
La necesidad de limitar los gastos personales afecta sobre todo a cuatro grupos: los/las jóvenes y pensionistas, las personas que dependen del salario mínimo y los desempleados. Este último grupo crecerá en 2026, sobre todo en las regiones de la industria automovilística: un 9 % más en Baden-Württemberg (Mercedes, Porsche) y hasta un 11 % más en Baviera (BMW, Audi).
Las soluciones para esta crisis del capital se descargan sobre las espaldas de la clase obrera: salarios más bajos, aumentar el tiempo de trabajo, recortar servicios públicos y prestación por desempleo. A quien pierde su empleo le resultará muy difícil encontrar uno nuevo. Nuevas cifras récord de insolvencias reducirán aún más las posibilidades de encontrar empleos.
En este escenario de crisis – un ataque militar resultaría ser un negocio rentable.
El 16 de enero acusaron en Berlín al gobierno de Alemania de “arrastrarnos a la guerra”. Contra este negocio inhumano y amoral se manifestaron, a pesar de las condiciones climáticas (-10ºC), más de 10.000 personas.


