La visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a la capital estadounidense desató protestas frente a Blair House, la residencia oficial para huéspedes del presidente Donald Trump.
El primer ministro sionista sostuvo un encuentro con los enviados del presidente estadounidense, Jared Kushner y Steve Witkoff. Según la oficina de Netanyahu, durante la reunión se discutieron los detalles de la reciente ronda de conversaciones indirectas con Irán, celebrada el pasado fin de semana.
Israel agredió a Irán en junio de 2025. Sus bombardeos asesinaron a más de un millar de personas, en su mayoría civiles y ahora podría intentar provocar una guerra de EE.UU. contra la Revolución Islámica. En paralelo, continúa bombardeando Gaza —con saldo de 72.045 palestinos asesinados y 171.686 heridos desde octubre de 2023— y mantiene bajo agresiones a los pueblos de Líbano, Siria y Yemen.
Netanyahu llegó este martes a la base aérea Andrews, ubicada en las cercanías de la capital estadounidense, y antes de su viaje declaró: “Hablaremos ante todo sobre Irán. Presentaré a Trump principios para la negociación”.
La prensa israelí indicó que el primer ministro solicitó el encuentro para reafirmar ante Trump las demandas de la entidad sionista de Israel que, a su juicio, podrían quedar fuera de las negociaciones con Teherán.
Entre estas exigencias se encuentra limitar el alcance de los misiles iraníes a 300 kilómetros y restringir el financiamiento a grupos regionales como Hizbulá en el Líbano o los hutíes en Yemen.
En paralelo, la Administración estadounidense reanudó la semana pasada en Omán las conversaciones indirectas sobre el programa nuclear de Irán, manteniendo la amenaza de acción militar si no se alcanza un acuerdo. En este contexto, Trump incluso evaluó enviar un segundo portaviones a Medio Oriente para incrementar la presión.
Medios estadounidenses informaron que el Gobierno organizará la inauguración de la denominada “Junta de Paz” el próximo 19 de febrero en el Instituto de Paz de Estados Unidos, rebautizado recientemente por Trump con su nombre.
La iniciativa genera escepticismo, dado que Estados Unidos, pese a presentarse como promotor de la paz, es uno de los principales actores militares globales, con intervenciones en países situados a cientos de kilómetros de su territorio y un historial de conflictos que cuestiona la coherencia de organizar un foro pacifista desde su propio suelo.
Por su parte, Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió que Estados Unidos no debe permitir que Netanyahu interfiera en las negociaciones nucleares con Teherán.
Larijani subrayó la necesidad de prudencia por parte de Washington y recordó que la definición de los términos de las conversaciones no debe estar en manos del líder israelí.


