
El embajador de Rusia en Jordania, Gleb Desiátnikov, advirtió que las actividades de Israel en Cisjordania representan una amenaza crítica para la seguridad de Oriente Medio, equiparando la gravedad de esta situación con la crisis en la Franja de Gaza. El diplomático ruso señaló que las medidas unilaterales del Gobierno israelí provocan un deterioro constante que socava cualquier posibilidad de alcanzar una solución de paz.
Por su parte, las autoridades en Ramala reiteraron que las redadas militares constantes, las detenciones masivas y el uso desmedido de la fuerza contra la población civil constituyen violaciones flagrantes del derecho internacional humanitario y de las resoluciones de la ONU.
Esta nueva normativa permite que personas no musulmanas adquieran propiedades en la zona, eliminando una prohibición histórica, y otorga a Israel el control sobre lugares sagrados de las religiones abrahámicas, además de facultades para aplicar legislación medioambiental en territorio palestino. Según Moscú y Ramala, estas acciones destruyen los cimientos de la economía palestina y anulan definitivamente las perspectivas de una solución de dos Estados al consolidar la ocupación de facto.
Ante este escenario, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, instó a la comunidad internacional a condenar estas decisiones y exigió a Israel reconsiderar sus políticas de expansión. Zajárova enfatizó que estas medidas suscitan una preocupación profunda por atentar contra la normalización de la zona de conflicto palestino-israelí.
La diplomacia rusa ratificó su postura de rechazo ante la destrucción de viviendas e infraestructuras civiles, subrayando que la estabilidad regional depende del cese de las hostilidades y el respeto a la soberanía del pueblo palestino frente al asedio del régimen de ocupación. En días previos, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, informó a su homólogo palestino, Mahmud Abás, que Moscú está dispuesta a destinar 1.000 millones de dólares de sus activos congelados en Estados Unidos para la reconstrucción humanitaria de la Franja de Gaza.
Durante una reunión oficial en el Kremlin, Putin subrayó que la creación de un Estado palestino soberano es la única vía para garantizar la estabilidad definitiva en Oriente Medio. El mandatario explicó que estos recursos, inmovilizados durante la Administración anterior de Estados Unidos, se canalizarían exclusivamente para fines humanitarios y la recuperación de infraestructuras vitales tras el asedio israelí.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, detalló que la propuesta contempla utilizar el denominado «Consejo de Paz», una iniciativa impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, como plataforma para ejecutar la transferencia. No obstante, Peskov aclaró que aún deben resolverse aspectos técnicos y legales complejos, ya que el proceso requiere que Washington desbloquee formalmente los fondos.
Moscú reiteró que la congelación de sus activos es ilegal y, aunque está dispuesta a ceder esta parte para la causa palestina, no renuncia a su derecho de reclamar la restitución total de sus fondos en el futuro. Abás denunció ante Putin los crímenes de la ocupación israelí, que desde octubre de 2023 han dejado un saldo de 71.562 palestinos asesinados y la destrucción masiva de escuelas y viviendas.
En este contexto, el líder ruso tiene previsto discutir la viabilidad de este plan con Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca, y Jared Kushner, quienes arribarán a Moscú para tratar agendas de paz regional. Esta acción diplomática posiciona a Rusia como un actor clave en la reconstrucción del Sur Global, utilizando recursos secuestrados por el sistema financiero occidental para mitigar el dolor del pueblo palestino frente a las constantes violaciones del alto el fuego por parte de las fuerzas ocupantes.

