
La ONG precisó en un comunicado que en marzo el número de palestinos en las cárceles de ese país aumentó 2,15 por ciento, para sumar más de nueve mil 500.
De esa cifra, 350 son menores de edad y 73 mujeres, encerradas en la prisión de Damon.
Según el Ministerio de Salud palestino, al menos mil 42 ciudadanos perdieron la vida en la Ribera Occidental por ataques del Ejército o de los colonos tras el inicio del actual ciclo de violencia, en octubre de 2023.
Desde la guerra de 1967, el territorio está ocupado por el Ejército del vecino país, pese a las numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que exigen su retirada.
Recientemente, la Comisión de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos denunció las duras condiciones de vida de los palestinos en los centros penitenciarios israelíes y la violencia sistemática contra ellos.
Reveló que su equipo legal realizó una serie de visitas a esas instalaciones, donde constató las difíciles condiciones en las que viven los presos y escuchó testimonios que confirman diarias violaciones, incluida la negligencia médica.
La institución criticó la privación de los derechos humanos más básicos, garantizados por las leyes internacionales, como la dilación deliberada en los tratamientos de salud.
Por su parte, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados afirmó que las cárceles se convirtieron en campos de tortura para prisioneros palestinos, bajo una política oficial basada en el abuso físico y psicológico, el hambre y la negligencia médica.
En un reporte titulado “El infierno en la Tierra”, la ONG criticó la estrategia contra los reclusos palestinos.

