
Elson Concepción Pérez (Granma).— El Estrecho de Ormuz está abierto para todos, excepto para barcos de Estados Unidos e Israel, o de sus aliados implicados en los ataques contra Irán. Así lo afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de la nación persa, Abás Araqchi, en declaraciones al diario libanés Al-Arabi Al- Jadeed.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció este domingo que los bombardeos de Estados Unidos e Israel a hospitales y escuelas en Irán, «no son errores de cálculo», «son crímenes de guerra».
En un mensaje publicado en su cuenta en X, y reportado por HispanTV, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido que, además, «matar a un paramédico no es daño colateral, dejar morir de hambre a un civil no es táctica de negociación, son crímenes de guerra y hay que llamarlo por su nombre».
Según las últimas cifras anunciadas por las autoridades sanitarias iraníes, más de 1 300 personas han muerto y más de 10 000 han resultado heridas en los ataques. Entre los fallecidos se encuentran 200 menores de 12 años, así como más de 200 mujeres.
Las evaluaciones de daños realizadas por la Media Luna Roja iraní muestran una destrucción generalizada de la infraestructura civil. Un total de 19 734 unidades civiles y residenciales han resultado dañadas, incluyendo 16 191 viviendas.
Los ataques también han afectado 77 centros médicos y farmacias, 65 escuelas y centros educativos y 16 instalaciones de la Media Luna Roja.
En este contexto, el reconocido periodista estadounidense Tucker Carlson declaró que el gobernante de EE. UU. «está amenazando en voz alta» con emplear armas nucleares en la agresión que lleva a cabo con Israel contra Irán, según declaró ante las cámaras.
Citado por RT, el periodista evocó las palabras del mandatario, cuando aseguró que el Ejército de Estados Unidos «podría aniquilar a Irán en una hora, si realmente quiere hacerlo».
En igual sentido, RT se refiere a que el Presidente estadounidense declaró que el Ejército del país llevó a cabo «uno de los bombardeos más devastadores de la historia de Oriente Medio», que tuvo como objetivo, entre otras instalaciones, la isla de Jark, donde se asienta la infraestructura clave para la exportación del petróleo iraní, y desde la cual se gestiona el 90 % del total de las exportaciones de crudo.
La Isla, situada a unos 25-30 km de la costa iraní, al norte del golfo Pérsico, funciona como terminal de exportación de petróleo desde la década de 1960. Antes, y en los primeros días de la agresión actual, la terminal estaba manejando alrededor de 1,5 millones de barriles diarios, señala el despacho noticioso.
De acuerdo con funcionarios iraníes citados por Bloomberg, desde Jark se pueden cargar más de seis millones de barriles al día, y la capacidad podría llegar hasta diez millones diarios si fuera necesario.
Irán suministra alrededor del 4,5 % del petróleo mundial, con una producción diaria de 3,3 millones de barriles de crudo y 1,3 millones de barriles de condensado y otros líquidos.
De acuerdo con el exgeneral de brigada del Ejército estadounidense, Mark Kimmitt, Washington ha pasado de «un simple eliminar al Ejército, eliminar al régimen», a intentar aniquilar «el motor económico del país», supuestamente manteniendo a la isla de Jark «como rehén».

