El presidente Javier Milei estableció este posicionamiento geopolítico de ultraderecha cuando expresó públicamente su desagrado hacia Irán, lo que, explican analistas, puede reponder a la «profunda influencia en los centros de decisión», alcanzada por grupos de presión y elementos cercanos al régimen sionista, de acuerdo con el reporte de Página 12.
«No me cae bien Irán. Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, digamos, son nuestros enemigos. Pero además tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel», afirmó recientemente.
En consecuencia, Teherán acusó a Milei de cruzar «una línea roja imperdonable», al unirse al proyecto de “iranofobia” del eje EEUU-Israel, a través de un comunicado que publicó el diario iraní Tehran Times.
Según el editorial, empresas argentinas que trabajan con el Gobierno israelí estarían «vinculadas a círculos sionistas que participarían en operaciones de espionaje o apoyo logístico contra Irán».
«Existe múltiple evidencia del papel activo de empresas argentinas en este proyecto. Empresas cuyos accionistas y directivos tienen claros vínculos y asociaciones con círculos sionistas y son proveedores financieros y logísticos para el régimen sionista en diversas agresiones, incluyendo la agresión militar de 12 días y la agresión reciente», dice.
Asimismo, señala que algunas de estas empresas argentinas utilizan su fachada comercial para dedicarse al monitoreo y la transferencia de información, pues «bajo la cobertura de la exportación e importación de bienes y servicios, han preparado el terreno para actividades de seguridad y espionaje».
Es por eso que forman parte de la cadena de amenazas contra la seguridad nacional iraní.


