
F.J.Ferrer (Unidad y Lucha).— En el marco de la lucha de clases en el Estado español, la burguesía tiene que utilizar, una y otra vez, todos los medios a su alcance para mantener a la clase obrera y masas trabajadoras sumidas en un letargo ideológico que les impide tomar conciencia de sus auténticos intereses de clase. Uno de estos medios son los gestores del capital que disfrazados de “amigos del pueblo”, socialdemócratas, revisionistas y oportunistas de todos los pelajes, se sitúan, a modo de colchón, entre las élites explotadoras y la clase obrera y las masas trabajadoras y explotadas, con el fin de encauzar cualquier conato de rebelión o resistencia que puedan surgir como consecuencia de la lucha permanente que se da entre el trabajo y el capital, y llevarlos al callejón sin salida de la lucha institucional, donde una y otra vez, la clase obrera y los sectores populares son indefectiblemente derrotados. Cosa por demás absolutamente normal ya que en este escenario de lucha las armas las eligen los explotadores. Ellos son los que legislan, a su favor, claro, y los que juzgan y los que reprimen.
Como es natural, quienes gestionan el sistema capitalista desde unas aparentes posiciones de “izquierda” despliegan una amplia actividad cuyo objetivo final es la desmovilización, colocando al pacto social como única alternativa y ocultando, cuando no negando, la lucha de clases. Estos “gestores” tratan de llevar todas las energías de lucha de la clase obrera y de las masas trabajadoras hacia escenarios institucionales, haciéndoles creer que la solución a los problemas que padecen, trabajo, vivienda, sanidad, educación, pensiones, etc., solo se solucionan desde dentro del sistema, participando en sus instituciones. Esa es su agenda.
Por otro lado, desde posiciones revolucionarias, las prioridades pasan por comprometerse con un proceso creciente de desarrollo y unidad de acción de organizaciones sindicales de clase, reivindicando la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, hoy bajo mínimos, en el trabajo con derechos, en el rechazo del pacto social, situando la contradicción capital-trabajo como eje central de la lucha de clases y colocando el Socialismo como única alternativa a la barbarie capitalista. Pasan por crear, mediante una intervención socio-política de la militancia comunista, espacios de organización obrera y popular: Comités, Asambleas, Comités de barrio, etc., que permitan la creación de estructuras de base del movimiento obrero desde donde se puedan movilizar y organizar a amplias masas trabajadoras en un proceso de acumulación de fuerzas que confronte políticamente con la burguesía y su Estado, colocando la opción del Socialismo como única alternativa posible ante la barbarie imperialista (y simplemente capitalista) del Capitalismo.
Indudablemente, en este proceso, no van a faltar llamamientos de quienes han caído en la ciénaga del reformismo y oportunismo a la militancia comunista y los sectores más avanzados de la clase obrera y sectores populares para que acudan a participar, bajo el pretexto de “unidad”, en el circo institucional que la burguesía les tiene montado. Pero esa es la agenda de la burguesía, no la de la clase obrera y masas trabajadoras.
Así pues, prioricemos las luchas y tareas que permitan a la clase obrera y masas trabajadoras independizarse de la influencia ideológica de la burguesía e ir creando su propia ideología, donde el proletariado, tomando conciencia de su existencia como clase, pase a tomar conciencia de clase para sí, priorizando sus intereses y luchando activamente contra la burguesía para abolir su sistema, que solo puede ofrecer más explotación, miseria y destrucción. La toma del poder por el proletariado revolucionario es la única opción válida para los explotados y oprimidos, desde donde se comience a construir el Socialismo.

