Según el rotativo, a través de esa zona se comercializa al menos una quinta parte de todo el combustible que se utiliza en todo el mundo para las aeronaves, particularmente una variante de queroseno más pura capaz de resistir temperaturas bajo cero.
Con el cierre del estrecho de Ormuz, países europeos y asiáticos han enfrentado un incremento inusitado de precios de este tipo de combustible que pasó de valer 90 dólares el barril el año pasado a 200 dólares.
El aumento de precios, sumado a la imposibilidad de adquirir más combustible, ha obligado a algunas aerolíneas a reducir sus viajes o cancelarlos para hacer frente a esta situación.
Empresas como United Airlines han tomado la decisión de cancelar vuelos nocturnos y algunos entre semana para gestionar mejor sus reservas, mientras que Air France decidió cobrar tarifas adicionales a los pasajeros de clase ejecutiva para compensar el consumo de combustible de sus asientos.
En los aeropuertos de Italia, Reino Unido, Países Bajos y Francia se emitió una alerta en la que se advirtió que el Jet A1, uno de los combustibles más usados, se encontraba limitado o sencillamente ya no estaba disponible.
En Asia se vive una situación similar. Korean Air declaró un estado de emergencia corporativa y pidió a sus ejecutivos cancelar cualquier tipo de viaje no esencial. En los aeropuertos de Vietnam y Myanmar se tomó la decisión de reducir operaciones y, en algunos casos, cambiar rutas para incluir al menos una escala y usar el combustible disponible en otros países.
«Si el paso por el estrecho de Ormuz no se reanuda de forma significativa y estable en las próximas tres semanas, la escasez sistémica de combustible para aviones se convertirá en una realidad para la Unión Europea», advirtió el director del Consejo Internacional de Aeropuertos de Europa, Olivier Jankovec, en una carta dada a conocer el 9 de abril.
Especialistas en el área consideran que, aun con una reapertura próxima del comercio energético en Oriente Medio, la situación seguirá siendo crítica, ya que se desconoce si este mercado seguirá operando como antes del cierre del Estrecho.
A esto se suma que los daños a la infraestructura petrolera de Oriente Medio podrían complicar la producción de combustibles, como ya sucede en las refinerías de Kuwait donde han reducido sus operaciones por los ataques de Teherán.


