
Un reciente informe del Center for Economic and Policy Research (CEPR) demuestra que el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. contra Cuba desde 2017 alimentó un fuerte incremento de la tasa de mortalidad infantil.
1. La tasa de mortalidad infantil en Cuba se ha disparado un 148%: pasó de 4,0 por cada 1.000 nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025. Si la tasa se hubiera mantenido, unos 1.800 bebés menos habrían muerto en ese período. ¿Qué cambió en ese tiempo?
2. Desde 2017, EE. UU. impuso un endurecimiento sin precedentes del embargo contra Cuba: activación del Título III de la Ley Helms Burton, designación como Estado patrocinador del terrorismo, restricciones a remesas, reducción del umbral de mínimos del 25% al 10% y un bloqueo casi total al combustible en 2026.
3. Los datos no mienten. Antes de estas medidas, Cuba tenía una tasa de mortalidad infantil más baja que EE.UU. (4,0 frente a 5,8 en 2017) y una esperanza de vida superior al promedio regional. Tras la intensificación de las sanciones, la economía colapsó y los indicadores de salud se invirtieron.
4. Las sanciones cortaron las principales fuentes de divisas: turismo -59%, exportación de servicios médicos -23%, remesas -42%, importaciones de bienes -30% (2018-2024). Con menos recursos, el sistema sanitario se quedó sin jeringas, inhaladores, solución salina ni repuestos para equipos de radioterapia.
5. El estudio de Lancet Global Health (2025) estimó que las sanciones unilaterales generalizadas causan 564.000 muertes adicionales al año en el mundo. El 51% son niños menores de 5 años. Los lactantes, que apenas representan el 1,6% de la población mundial, sufren un impacto desproporcionado.
6. En el terreno, médicos cubanos relataron al CEPR cómo dejaron de recibir insumos esenciales porque proveedores internacionales cortaron envíos tras el cambio en la regla del 10% de minimis. La designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo colapsó las líneas de crédito para comprar medicamentos y vacunas.
7. El bloqueo al combustible desde enero de 2026 ha dejado 300 ambulancias inactivas y solo 25 eléctricas para toda la isla. Hospitales sin electricidad, incubadoras apagadas, enfermeras bombeando manualmente respiradores a recién nacidos. “Parece un país en guerra”, dijo un médico al British Medical Journal.
8. Un bebé cubano tenía casi un 50% menos probabilidades de morir que uno estadounidense en 2019. Hoy, la tasa es un 83% mayor. Las sanciones de “presión máxima” han provocado un castigo colectivo con consecuencias letales. Como señalaron dos congresistas de EE.UU. tras visitar Cuba: “No creemos que la mayoría de los estadounidenses desee que esta crueldad continúe en nuestro nombre”.
Fuente: Center For Economic and Policy Research

