
Esta fecha recuerda la promulgación de la Ley de Reforma Agraria en 1959, norma que pretendió transformar la vida de miles de familias a partir de garantizarles acceso a la tierra y el derecho a aprovecharla.
Antes de la reforma, la mayor parte de las tierras estaba concentrada en grandes latifundios y los campesinos sobrevivían en situaciones de vulnerabilidad marcadas por desigualdades y dependencias de todo tipo.
La Ley de Reforma Agraria redistribuyó la tierra, promovió asociaciones y dio pasos hacia un desarrollo rural justo.
Para muchos cubanos, la fecha simboliza justicia social, progreso y reafirmación de la dignidad del trabajador del campo; es un día feliz porque celebra la unión entre la tierra y su gente, y la oportunidad de reconocer el esfuerzo de los campesinos que alimentan al país.
Además, refuerza valores como la solidaridad, el respeto por la naturaleza y el compromiso con el desarrollo sostenible, esenciales para el presente y futuro.
Cada 17 de mayo recuerda que la tierra es un recurso y, también, patrimonio, sustento y orgullo nacional, razón por la cual es considerada una fecha para agradecer y celebrar a quienes la trabajan y a una ley que, hace más de seis décadas, quiso emprender un camino hacia una Cuba más justa y próspera.

