Irán se marcha del Mundial con la cabeza alta

Publicado:

Noticias populares

Irán se marcha del Mundial con la cabeza alta

La eliminación de la selección de Irán del Mundial organizado entre Estados Unidos, México y Canadá deja muchas preguntas encima de la mesa. Más allá de los resultados deportivos, lo sucedido durante el torneo vuelve a poner de manifiesto hasta qué punto las grandes organizaciones internacionales del deporte están cada vez más condicionadas por los intereses políticos y económicos de las grandes potencias.

Irán se ganó su presencia en el Mundial sobre el terreno de juego. Como cualquier otra selección, logró su clasificación compitiendo y obteniendo los resultados necesarios. Sin embargo, una vez comenzó el campeonato, muchos aficionados percibieron que el combinado iraní no estaba siendo tratado en igualdad de condiciones respecto a otros participantes.

Las restricciones impuestas a los desplazamientos, las dificultades burocráticas y las limitaciones derivadas de la política exterior estadounidense generaron una situación extraordinariamente complicada para los futbolistas iraníes. Mientras otras selecciones podían concentrarse exclusivamente en el fútbol, Irán parecía obligado a superar constantemente obstáculos adicionales ajenos al deporte.

Resulta difícil defender que un Mundial puede desarrollarse en condiciones plenamente justas cuando algunos participantes se ven sometidos a circunstancias que otros no tienen que afrontar. El deporte debería servir para unir pueblos, para competir en igualdad y para demostrar el talento de los deportistas. Cuando la geopolítica entra en los vestuarios, en los aeropuertos y en las concentraciones, el espíritu deportivo se resiente.

Durante el campeonato, además, fueron muchos los aficionados que interpretaron determinadas decisiones arbitrales y ciertas dinámicas competitivas como especialmente perjudiciales para la selección iraní.

Independientemente de que esas percepciones sean compartidas o no por todo el mundo, lo que resulta evidente es que existía un clima de sospecha y desconfianza que la FIFA no fue capaz de disipar.

Y ahí aparece otro problema de fondo. La FIFA lleva años proyectando una imagen de organización más preocupada por los intereses económicos, los contratos multimillonarios y las relaciones con los grandes centros de poder que por la defensa de los valores que dice representar. Cada vez son más los aficionados que observan con escepticismo sus decisiones y que consideran que el fútbol está siendo utilizado como una herramienta política y comercial.

Para muchos, la presencia de Irán en las fases avanzadas del torneo resultaba incómoda. No porque jugase mal, sino precisamente porque estaba ofreciendo una imagen de esfuerzo, disciplina y resistencia frente a las dificultades. Sus futbolistas se convirtieron para millones de personas en el símbolo de un equipo obligado a competir contra circunstancias que iban mucho más allá de los noventa minutos de cada partido.

Finalmente, Irán quedó eliminado. Pero lo hizo sin renunciar a sus principios deportivos, sin recurrir al juego sucio y dejando una imagen de compromiso y profesionalidad que merece reconocimiento. Los resultados pasarán, como pasan todos los resultados deportivos. Lo que permanecerá será el recuerdo de una selección que, en opinión de muchos aficionados, supo mantener la dignidad incluso cuando sentía que tenía el terreno inclinado en su contra.

Porque a veces se puede abandonar una competición y, sin embargo, salir reforzado moralmente. Y para quienes vieron en la selección iraní un ejemplo de resiliencia ante la adversidad, esa es precisamente la sensación que deja este Mundial: la de un equipo que se marcha del torneo, pero que conserva intacto el respeto de quienes valoran el esfuerzo, la deportividad y la capacidad de resistir cuando todo parece jugar en contra.

En ese sentido, este Mundial probablemente pasará a la historia como uno de los peores en cuanto a organización, pero sobre todo como uno de los más sucios y menos deportivos de los últimos tiempos. Una edición marcada no solo por lo que ocurrió dentro del campo, sino también por todo lo que lo rodeó: decisiones discutidas, sospechas persistentes y una creciente sensación de que el fútbol, lejos de protegerse, está cada vez más expuesto a intereses ajenos al propio juego.

 

André Abeledo Fernández 

DEJA UN COMENTARIO (si eres fascista, oportunista, revisionista, liberal, maleducado, trol o extraterrestre, no pierdas tiempo; tu mensaje no se publicará)

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias

La población de Líbano se levanta por la claudicación del gobierno de Beirut ante Israel

Las multitudes han tomado por completo las calles de Beirut, quemando neumáticos y bloqueando carreteras en un arrebato de furia por la firma ayer de un acuerdo entre Israel y el gobierno libanés.

Le puede interesar: