
La Asamblea General de la ONU, en sesión de urgencia, ha aprobado una resolución que condena explícitamente el bloqueo estadounidense al suministro de combustible a Cuba por considerarlo una violación al Derecho Internacional y una amenaza al bienestar humano.
El 29 de enero pasado, una orden ejecutiva de Trump bajo la declaración de «emergencia nacional», imponía sanciones extraterritoriales a quienes vendieran petróleo a Cuba. La medida, denunciada por Cuba como un «acto de guerra económica», fue rechazada por decenas de países y casi seis meses después, Naciones Unidas ha condenado ese bloqueo energético.
La Asamblea General de Naciones Unidas viene condenando año tras año el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba pero es la primera vez que la ONU condena el bloqueo energético como una violación separada, lo que sienta un precedente jurídico internacional, un respaldo a la soberanía cubana y un rechazo a la política de EE.UU.
El secretario general de Naciones Unidas destacó que “asfixiar energéticamente a un país es una forma de castigo colectivo incompatible con la Carta de las Naciones Unidas”.
El canciller Bruno Rodríguez afirmó durante su intervención en la sesión que “Esta votación no es solo un triunfo diplomático; es un tributo a la resistencia de nuestro pueblo y una reivindicación de que el mundo no aceptará que se use el hambre y la oscuridad como armas de política exterior”.
Aunque la resolución no es vinculante, ejerce una presión política y moral enorme y se espera también que el Consejo de Seguridad discuta la ilegalidad de las sanciones extraterritoriales.
Una de las consecuencias de esta condena es que se va a activar un puente humanitario coordinado por agencias de la ONU (FAO, PMA, OMS) para garantizar el envío de medicamentos, alimentos y recursos esenciales, una ayuda humanitaria que comenzará a llegar en los próximos 15 días a través de corredores verdes protegidos.
La sesión de la Asamblea de Naciones Unidas ha puesto de manifiesto el aislamiento de EE.UU. en su intento de asfixiar al pueblo cubano, constituye otra evidencia de que no cuentan con apoyo internacional en su criminal cerco energético, ni en sus sanciones secundarias que afectan incluso los intereses económicos de países aliados, ni en el bloqueo recrudecido y mucho menos en una agresión militar contra Cuba como pretende el secretario de Estado Marco Rubio y demás políticos del sur de la Florida.
Por el contrario, esta condena explícita del bloqueo energético ha demostrado que Cuba no está sola, que la narrativa imperialista de la “amenaza cubana” se desmorona ante el foro mundial y que la denuncia constante, país por país, ha rendido frutos: la solidaridad es eficaz.

