A través de un comentario publicado por la Agencia Central de Noticias de Corea, ACNC, el Ejecutivo calificó las maniobras como una amenaza directa a la seguridad de la RPDC y denunció que se trata de simulacros de carácter ofensivo, pese a que Washington y Seúl los presentan como rutinarios y defensivos.
A la vez, advirtió que responderá con medidas de autodefensa y represalias demoledoras si percibe una agresión, tras alertar de que una escalada militar podría agravar la tensión en la península y en toda la región Asia-Pacífico.
Según se detalla en el texto expuesto por ACNC, las maniobras son de gran escala, se extenderán por más de 10 días e incluirán operaciones terrestres, marítimas, aéreas, espaciales, cibernéticas y psicológicas.
En ellas participan tropas estadounidenses estacionadas en Corea del Sur, refuerzos desde otros países y efectivos de la llamada Comandancia de las Fuerzas de la ONU.
Por otra parte, las maniobras incorporan unidades clave del octavo Ejército estadounidense, como la segunda División de Infantería y brigadas de inteligencia y artillería antiaérea.
Los entrenamientos abarcan desde cruces de río y prácticas de tiro combinado hasta simulacros de apoyo logístico en situaciones de emergencia.
Además, se incluyen ejercicios con inteligencia artificial, drones y operaciones cibernéticas, así como un “ejercicio para el gobierno combinado” que moviliza a más de 580 mil efectivos y cuatro mil instituciones surcoreanas.

