
Un juez militar de EE.UU. dictaminó el viernes que las confesiones realizadas por el presunto cerebro de los ataques del 11-S, Khalid Sheikh Mohammed, a agentes del FBI son inadmisibles y no pueden usarse en su contra en el juicio, según The New York Times.
Esta decisión legal crucial llega justo antes del aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 que mataron a casi 3.000 personas en Nueva York, Washington y Pensilvania.
Aunque los fiscales ya habían excluido las declaraciones que Mohammed hizo tras su captura mientras estaba detenido en sitios negros de la CIA en el extranjero —donde sufrió graves torturas, incluidas simulaciones de ahogamiento, antes de su traslado a Guantánamo en 2006—, la nueva sentencia amplía las exclusiones.
El juez del juicio, el teniente coronel Michael Schrama, concluyó que los interrogatorios posteriores a los que Mohammed fue sometido por el FBI en 2007 en Guantánamo están igualmente contaminados e inadmisibles.
Explicando la decisión, Schrama citó una «continuación ininterrumpida del condicionamiento psicológico de la CIA y la coerción severa». Además, el juez determinó que los agentes del FBI omitieron intencionalmente informar a Mohammed de que tenía derecho a guardar silencio y a consultar con un abogado.

