La URSS venció al nazismo: lo de Hollywood son cuentos
Qué fue el nazismo.
El nazismo se basaba, y se basa, en una supuesta supremacía racial y en la necesidad de un «espacio vital» para Alemania, que le permitiera robar los recursos de otros países y esclavizar a sus gentes mediante guerras de conquista. Empezó matando a su propio pueblo: por discapacidad, por ser homosexual, gitano o judío, o por ser comunista. Es una teoría del odio, de la superioridad racial y del abuso de todo aquel considerado inferior. En Europa añadió a su genocidio ideológico un genocidio racial y devastó el continente en la Segunda Guerra Mundial.
El frente oriental.
Fue el comunismo, fue la URSS, quien venció al nazismo y al fascismo. Solo con la invasión de la Unión Soviética en 1941, Alemania desplegó unas 154 divisiones. El frente oriental fue el mayor y más mortífero de la guerra, y allí murieron en torno al 73 % de los soldados alemanes caídos en toda la contienda. Allí fue aplastada la maquinaria militar nazi por el Ejército Rojo. En el frente occidental, tras el desembarco de Normandía en 1944, Alemania mantenía unas 76 divisiones frente a británicos, estadounidenses, franceses, canadienses y otros aliados. Nadie discute el esfuerzo de los aliados occidentales, pero los números hablan por sí solos.
Un precio brutal.
¿Qué quiero decir con esto? Que la Unión Soviética fue quien cargó con el mayor peso de la guerra y que, además, sufrió el mayor castigo y pagó un precio brutal en vidas humanas y en destrucción. Un pueblo obrero y campesino se levantó contra la barbarie y la derrotó. Esa es una verdad que quieren enterrar quienes prefieren que creamos que aquella victoria fue de otros.
Lo que no cuenta Hollywood.
Durante décadas, el cine de Hollywood nos ha contado la guerra a su medida: desembarcos, soldados estadounidenses, héroes de rostro conocido y final feliz en las playas de Normandía. Se ha repetido tanto que mucha gente cree de buena fe que la guerra se decidió allí. No es casualidad. Tras 1945, en plena Guerra Fría, la industria cultural del bloque capitalista tenía todo el interés en borrar del relato al Ejército Rojo. Stalingrado, Kursk, el cerco de Leningrado o la toma de Berlín apenas existen en el imaginario popular de Occidente, pese a que allí se decidió el destino de Europa. Quien cuenta la historia decide quién la ganó y, por eso, la clase trabajadora tiene que recuperar también su relato. Lo de Hollywood son cuentos; los datos, no.
Dos ideologías enemigas.
Segundo: ¿cómo se puede comparar y poner al mismo nivel dos ideologías contrapuestas y enemigas, que buscan modelos de sociedad opuestos y defienden los intereses de clases enfrentadas? Quienes comparan el nazismo con el comunismo lo hacen por ignorancia o, peor, de forma intencionada, para engañar a la gente y lanzar bulos. El comunismo defiende los intereses de la clase trabajadora, la igualdad, el antirracismo y el internacionalismo. El nazismo y el fascismo son los perros de guerra del capitalismo en tiempos de crisis sistémica o de despertar de los pueblos: racistas, clasistas y nacionalistas en el peor de los sentidos.
Qué es el comunismo.
El comunismo es una ideología basada en la recuperación de los medios de producción, la energía y los sectores estratégicos para ponerlos en manos y al servicio de la clase trabajadora, y acabar así con la explotación y con la acumulación de riqueza de una oligarquía minoritaria. Un comunista es quien piensa que toda persona, por el hecho de nacer, tiene derecho a una vida digna y a tener cubiertas sus necesidades básicas; que la economía debe estar al servicio del ser humano y no al revés; que trabajamos para vivir y no vivimos para trabajar; que la patria es la clase obrera, y que la solidaridad, la igualdad, la fraternidad y la justicia social son los cimientos de un futuro socialista.
El capitalismo, el genocida más respetado.
Frente a eso, el capitalismo mata de hambre, mata en guerras de expolio de recursos, masacra pueblos y pobres, esclaviza a millones de hombres, mujeres y niños. Y, curiosamente, sigue siendo el genocida más respetado de la historia. En el capitalismo, el ser humano está al servicio de la economía y la vida no vale nada.
El modelo social y económico comunista es mucho más humano e igualitario que las democracias capitalistas y es el antagonista natural del fascismo. Lo decía Einstein: la única forma de eliminar los graves males del mundo es una economía socialista, acompañada de un sistema educativo orientado a metas sociales.
Por eso no puedo resistirme a terminar como lo hicieron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: llamando a la unidad de los pueblos en la lucha contra el capital.
Até a vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

