
Editorial Rock al Parque 2026
Conmemoramos los treinta años de Rock al Parque reivindicando el carácter contestatario, desobediente y rebelde del festival. Por cerca de tres décadas, el pueblo rockero de la ciudad y del país ha posicionado un espacio colectivo de celebración alrededor de los sonidos estridentes y diversos del rock and roll.
Destacamos tres hechos. El primero, es que Rock al Parque ha logrado institucionalizar una política pública exitosa: los festivales al parque. Independientemente de quien gobierne la ciudad, los escenarios son abiertos y reivindican lo público. Fue el rock quien abrió la puerta para que las personas amantes de la salsa, el hiphop, el jazz, el vallenato, el joropo, la música popular y las fusiones colombianas, tengan un espacio propio.
Además, reconocemos el esfuerzo que hace el festival por presentar un cartel de alta calidad, con énfasis en la escena distrital. En una industria musical que se mueve bajo las dinámicas depredadoras del capitalismo contemporáneo, caracterizado por la mercantilización de la cultura y la competitividad privada, Rock al Parque se posiciona como un multiplicador de culturas y saberes desde la gratuidad.
Finalmente, reivindicamos la diversidad de sonidos que se escucharan en esta edición. Más que un género, el rock se ha ido forjando como una ruptura cultural que construye identidades en múltiples generaciones. El público podrá disfrutar de una oferta plural de proyectos musicales, demostrando que en la diversidad está la mayor potencia de la cultura rock.
Sin embargo, el aniversario coincide con la llegada al gobierno nacional de un proyecto político anti rock: ultra conservador, representante de este injusto modelo económico, impulsor de la guerra y la violencia, destructor de la naturaleza, aliado del imperialismo genocida y subordinado a los intereses de las corporaciones milmillonarias.
La cultura y el rock son una amenaza para el peligroso neofascismo de Trump, De la Espriella y demás exponentes de la extrema derecha internacional. En Colombia, ya anunciaron recortes de dinero en el Ministerio de Cultura y una “batalla” en contra de todo lo que representamos.
Es cierto que estamos de celebración, pero también tenemos razones para protestar. Están pisoteando las victorias sociales y los derechos del pueblo trabajador, de la juventud, del campesinado, de las mujeres, de las diversidades, del pensamiento diferente. Por eso, ante ese panorama de represión y guerra, invitamos a la resistencia y a la organización.
Nos reconocemos en un verso de la agrupación estadounidense de metal Ministry: “We’re not snowflakes / We are the antifa” (no somos unos copitos de nieve / somos la antifa). Rock al Parque 2026 es otra oportunidad para levantar nuestra VOZ colectiva y demostrar desde la alegría que el rock es y seguirá siendo antifascista.
¡Palestina libre! ¡Latinoamérica unida! ¡Colombia soberana y en paz!

