Hacienda nunca hemos sido todos
Impuestos justos para una sociedad justa
Pagar impuestos es necesario. Sin ellos no hay sanidad, ni escuelas, ni pensiones, ni dependencia, ni un mínimo de justicia social. Nadie que viva de su trabajo lo discute. Lo que denunciamos es otra cosa: quién paga de verdad y quién se las arregla para no hacerlo.
Más impuestos, mejores servicios públicos
Los datos de la OCDE (Revenue Statistics 2025) dibujan el contraste. Estos son los cinco países con mayor recaudación en relación con el PIB en 2024:
1. Dinamarca: 45,2 %
2. Francia: 43,5 %
3. Austria: 43,4 %
4. Italia: 42,8 %
5. Bélgica: 42,6 %
Y estos son algunos de los países con menor presión fiscal:
– México: 18,3 % (la más baja de la OCDE).
– Colombia: 19,9 %.
– Chile: 20,5 %.
– Costa Rica: 24,8 %.
– Estados Unidos: 25,6 %.
La media de la OCDE es del 34,1 %.
No hay fórmula mágica, pero el patrón es claro: donde se recauda más y se recauda bien, se vive mejor. Donde se recauda poco, los servicios se pagan de bolsillo o, directamente, no existen.
Fuente: OCDE, Revenue Statistics 2025. Datos de 2024, provisionales.
Los trabajadores sostenemos el Estado
La propia OCDE reconoce que, en 2024, los impuestos sobre el trabajo impulsaron la recaudación hasta alcanzar su máximo histórico. Nuestra nómina llega con la retención hecha, sin posibilidad de regateo. Los multimillonarios, en cambio, tienen leyes hechas a medida para pagar menos o trasladar su dinero a paraísos fiscales. Ingeniería fiscal para unos; requerimientos y recargos para otros.
Si los impuestos no son justos, no hay democracia
Si los impuestos no son proporcionales, progresivos ni justos, la injusticia se convierte en la norma y no existe una verdadera democracia. Una democracia que cobra a quien menos tiene y perdona a quien más tiene es una democracia de fachada.
En el Estado español, Hacienda nunca hemos sido todos
«Hacienda somos todos» es un eslogan. En el Estado español, Hacienda nunca hemos sido todos, y la clase trabajadora siempre ha sido la que ha sostenido el Estado. No es verdad que seamos iguales, tampoco a la hora de pagar impuestos. Quien tiene un gran patrimonio dispone de asesores, aplazamientos y vías de negociación; a la clase trabajadora, cualquier error en la declaración de la renta se le cobra con recargo. Un organismo opaco, donde la empatía y la razón tienen poco espacio cuando eres pobre.
Cuando la ley se usa contra el pueblo
Cuando la ley deja de proteger a quien trabaja y se vuelve contra él, crece la desafección y se abre la puerta a quienes prometen soluciones fáciles. Cuando la ley no hace justicia y se utiliza contra el pueblo, llega el momento de las revoluciones o empiezan a nacer los monstruos. La historia lo ha demostrado más de una vez. Que nadie se haga el sorprendido después.
Pagar impuestos es necesario. Pero que paguen más quienes más tienen y que lo hagan de verdad.
Hacienda nunca hemos sido todos
Impuestos justos para una sociedad justa
Pagar impuestos es necesario. Sin ellos no hay sanidad, ni escuelas, ni pensiones, ni dependencia, ni un mínimo de justicia social. Nadie que viva de su trabajo lo discute. Lo que denunciamos es otra cosa: quién paga de verdad y quién se las arregla para no hacerlo.
Más impuestos, mejores servicios públicos
Los datos de la OCDE (Revenue Statistics 2025) dibujan el contraste. Estos son los cinco países con mayor recaudación en relación con el PIB en 2024:
1. Dinamarca: 45,2 %
2. Francia: 43,5 %
3. Austria: 43,4 %
4. Italia: 42,8 %
5. Bélgica: 42,6 %
Y estos son algunos de los países con menor presión fiscal:
– México: 18,3 % (la más baja de la OCDE).
– Colombia: 19,9 %.
– Chile: 20,5 %.
– Costa Rica: 24,8 %.
– Estados Unidos: 25,6 %.
La media de la OCDE es del 34,1 %.
No hay fórmula mágica, pero el patrón es claro: donde se recauda más y se recauda bien, se vive mejor. Donde se recauda poco, los servicios se pagan de bolsillo o, directamente, no existen.
Fuente: OCDE, Revenue Statistics 2025. Datos de 2024, provisionales.
Los trabajadores sostenemos el Estado
La propia OCDE reconoce que, en 2024, los impuestos sobre el trabajo impulsaron la recaudación hasta alcanzar su máximo histórico. Nuestra nómina llega con la retención hecha, sin posibilidad de regateo. Los multimillonarios, en cambio, tienen leyes hechas a medida para pagar menos o trasladar su dinero a paraísos fiscales. Ingeniería fiscal para unos; requerimientos y recargos para otros.
Si los impuestos no son justos, no hay democracia
Si los impuestos no son proporcionales, progresivos ni justos, la injusticia se convierte en la norma y no existe una verdadera democracia. Una democracia que cobra a quien menos tiene y perdona a quien más tiene es una democracia de fachada.
En el Estado español, Hacienda nunca hemos sido todos
«Hacienda somos todos» es un eslogan. En el Estado español, Hacienda nunca hemos sido todos, y la clase trabajadora siempre ha sido la que ha sostenido el Estado. No es verdad que seamos iguales, tampoco a la hora de pagar impuestos. Quien tiene un gran patrimonio dispone de asesores, aplazamientos y vías de negociación; a la clase trabajadora, cualquier error en la declaración de la renta se le cobra con recargo. Un organismo opaco, donde la empatía y la razón tienen poco espacio cuando eres pobre.
Cuando la ley se usa contra el pueblo
Cuando la ley deja de proteger a quien trabaja y se vuelve contra él, crece la desafección y se abre la puerta a quienes prometen soluciones fáciles. Cuando la ley no hace justicia y se utiliza contra el pueblo, llega el momento de las revoluciones o empiezan a nacer los monstruos. La historia lo ha demostrado más de una vez. Que nadie se haga el sorprendido después.
Pagar impuestos es necesario. Pero que paguen más quienes más tienen y que lo hagan de verdad.
¡Até a vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

