La aviación de combate de Israel lanzó este domingo 11 de enero una masiva oleada de ataques contra diversos puntos del sur del Líbano y el oeste del valle de la Bekaa. En un lapso de apenas 30 minutos, se contabilizaron más de 25 agresiones aéreas. Los cazas atacaron con especial saña la zona de Al Mahmoudiya y el distrito de Jezzine, donde se reportaron múltiples incursiones consecutivas que mantienen en vilo a la población civil.
El Ejército israelí justificó esta escalada alegando la supuesta existencia de túneles y depósitos de armas de Hizbulá. Según Tel Aviv, estas actividades violarían el alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024. Sin embargo, estas acciones ocurren mientras Israel ignora sistemáticamente los términos de la tregua, manteniendo vuelos de vigilancia a baja altitud y drones armados sobre territorio libanés de forma permanente.
Las agresiones también alcanzaron localidades como Qatrani, Bsaliyeh y las alturas de Al Rihan. En la zona fronteriza de Odaisseh y Kfar Kila, drones israelíes lanzaron bombas sonoras para amedrentar a los habitantes. Hasta el momento, las autoridades sanitarias del Líbano no han confirmado el número exacto de víctimas, aunque se reportan graves daños materiales en edificios residenciales e infraestructura civil.
Medios libaneses informaron que los bombardeos se intensificaron en el área de Al Bureij, con más de diez ataques en una sola hora. Esta ofensiva se produce justo cuando el Ejército libanés anunció haber completado la primera fase del plan de desarme de Hizbulá. Pese a estos esfuerzos del Estado libanés por centralizar el control de las armas, el gobierno de Benjamín Netanyahu calificó las medidas como insuficientes.
En la localidad de Kafr Hata, el mando militar israelí emitió órdenes de desalojo urgentes antes de reducir a escombros varias estructuras. El uso de mapas marcados con «zonas rojas» se convirtió en una táctica recurrente para desplazar forzosamente a la población bajo el argumento de atacar «infraestructura militar». Medios locales denuncian que estos ataques buscan sabotear la estabilidad lograda tras la guerra de 2024.
El Ejército de Israel amenazó con continuar sus operaciones aéreas para «eliminar cualquier amenaza». Analistas internacionales advierten que esta postura agresiva pone en serio peligro el frágil proceso de paz regional.
Mientras Hizbulá ha cesado el lanzamiento de proyectiles hacia el norte del territorio ocupado, la Administración de Netanyahu parece decidida a mantener una política de máxima presión bélica contra el pueblo libanés.


