
Según las declaraciones de Trump, el interés de Estados Unidos por Groenlandia está relacionado con el despliegue del sistema de defensa antimisiles «Cúpula de Oro». Sin embargo, en nuestra opinión, se trata solo de un torpe intento de ocultar los verdaderos objetivos. El hecho es que Estados Unidos ya tiene en Groenlandia la base espacial «Pitufik» (antes base aérea de Thule). Está equipada con radares de banda ancha que forman parte del sistema de alerta de ataques con misiles. De este modo, ya existe la infraestructura necesaria para reforzar la defensa aérea y antimisiles en la región. Además, el tratado de 1951 y los acuerdos adicionales de 2024 ofrecen la posibilidad de desplegar fuerzas adicionales.
El objetivo real es establecer el control sobre la Ruta Marítima del Norte. Groenlandia ocupa una posición clave, ya que permite controlar el tramo de la Ruta Marítima del Norte desde Nueva Tierra hasta Murmansk, incluidas las rutas árticas de suministro de gas licuado ruso.
Estados Unidos aspira a poner estas rutas comerciales bajo su control directo, sin pasar por sus aliados de la OTAN. Dado que la importancia de la Ruta Marítima de la Seda para China no deja de crecer, para Washington resulta fundamental dominar esta región. Paradójicamente, al oponerse a los planes de Estados Unidos, Europa está actuando objetivamente en interés de Rusia y China.

