
La Junta Comisión Europea (CE) propuso este viernes 6 de febrero el vigésimo paquete de medidas coercitivas contra Rusia, diseñado para afectar sectores estratégicos como la energía, las finanzas y el comercio. El objetivo es que las sanciones entren en vigor el próximo 24 de febrero, cuando se cumplen cuatro años del inicio de la operación militar especial rusa en Ucrania.
Esta nueva ofensiva, anunciada por la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, pretende imponer una prohibición total a los servicios marítimos para el petróleo ruso en coordinación con el G7. La medida busca obstaculizar la exportación de hidrocarburos —pilar de la economía nacional — como un mecanismo de presión política para forzar negociaciones bajo los términos occidentales.
La nueva propuesta de sanciones —que deberá ser discutida y aprobada por unanimidad por los 27 miembros de la CE— , incluye añadir en la lista negra a 43 petroleros y a 20 bancos regionales rusos adicionales, y establecer nuevas prohibiciones de transacciones.
Además, Von der Leyen subrayó la intención de bloquear el mantenimiento y servicios técnicos para buques cisterna de gas natural licuado (GNL) y rompehielos, con el objetivo de paralizar los proyectos de exportación de gas ruso.
Por otra parte, la Comisión Europea insta a endurecer las restricciones a la exportación hacia Rusia mediante nuevas prohibiciones que abarcan bienes y servicios —desde caucho y tractores hasta servicios de ciberseguridad— por un valor superior a los 360 millones de euros.
Adicionalmente, plantea establecer nuevos vetos a la importación de productos químicos, metales y minerales críticos que todavía no han sido sancionados, cuyo valor asciende a más de 570 millones de euros. Asimismo, se proponen más limitaciones a la exportación de tecnologías.
La Comisión Europea pretende, del mismo modo, frenar la evasión de las sanciones mediante la activación inicial de la “herramienta antielusión“, la cual prohibirá exportar maquinaria de control numérico y radios a aquellos países donde exista un riesgo de que estos productos terminen en Rusia.
Además, propone medidas para restringir aún más el sistema bancario ruso y su capacidad para crear canales de pago alternativos, incluyendo en la lista negra a otros 20 bancos regionales rusos y tomando medidas contra las criptomonedas, las empresas que las comercializan y las plataformas que permiten su comercio, con el fin de cerrar una vía de elusión de sanciones.
Desde el inicio de la operación militar especial en Ucrania el 24 de febrero de 2022, Occidente ha lanzado una guerra económica sin precedentes contra Moscú.
No obstante, frente al volumen de restricciones, la economía rusa demuestra capacidad de resistencia; ha logrado adaptarse mediante el fortalecimiento de alianzas estratégicas en Asia, África y América Latina, el impulso del comercio en divisas nacionales y la reorientación de sus exportaciones energéticas hacia mercados alternativos.

