«No creo que sea una buena idea hacernos tan dependientes. Y no descartaría la posibilidad de que [el presidente de EE. UU., Donald] Trump nos amenace algún día con cerrar el grifo del gas si quiere conseguir concesiones por nuestra parte», declaró la economista de Múnich.
Según se informa, en la actualidad más del 90 % de las importaciones de gas natural licuado de Alemania proceden de Estados Unidos. Schnitzler señaló que hay otros proveedores en el mundo, y puso como ejemplo a Catar y Noruega. Sin embargo, las compras a corto plazo provocarán un aumento de los precios. Por ello, la economista pidió la creación de una reserva estratégica de gas.
«Es conveniente tener una reserva de gas. Si se produce una crisis grave, sea cual sea su forma, al menos estaremos protegidos durante un determinado periodo de tiempo», afirmó la experta.


