Irán rechazó las amenazas de Estados Unidos sobre el control del estrecho de Ormuz y reafirma su soberanía frente a la agresión imperialista en la región. Este lunes 23 de marzo, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que su nación no cederá ante la presión militar de Washington y desmintió el cierre total de la vía marítima estratégica.
Araghchi señaló que la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 por ciento del crudo mundial, es consecuencia directa de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel.

El diplomático advirtió que la libertad de navegación no será posible si no se respeta la libertad de comercio de Irán, afectado por restricciones y agresiones a su infraestructura energética.
Estas declaraciones responden a un ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, quien había amenazado con destruir las instalaciones energéticas iraníes si no se producía una apertura total de Ormuz en un plazo de 48 horas.
Altos funcionarios en Teherán han negado la existencia de negociaciones «productivas» mencionadas por Trump, atribuyendo el retroceso del mandatario a la credibilidad de las capacidades de contraataque iraníes.
La actual crisis se agudizó el pasado 28 de febrero tras la agresión conjunta de Estados Unidos e Israel, que tuvo como objetivo declarado eliminar las capacidades de la República Islámica. Los bombardeos resultaron en el asesinato del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y de altos mandos militares y de inteligencia, siendo sucedido por Mojtabá Jameneí.
El saldo humanitario de esta ofensiva extranjera es devastador, con más de 1.300 personas muertas y más de 18.000 heridas entre la población civil. La agresión ha provocado la destrucción masiva de viviendas, centros médicos, escuelas y plantas eléctricas en Irán. En represalia, Teherán lanzó oleadas de misiles y drones contra bases estadounidenses en la región e instalaciones petroleras vinculadas a Washington, además de limitar el tránsito por el estrecho de Ormuz.
El vicepresidente iraní, Mohamed Rezá Aref, ha advertido que cualquier ofensiva contra la red eléctrica nacional desatará una respuesta que causará un apagón generalizado en toda la región. Irán responsabiliza a las potencias agresoras por las repercusiones económicas globales, incluido el aumento de los precios del petróleo y los costos de los seguros marítimos.


