
En una maniobra que el Gobierno iraní califica de «engaño estratégico», funcionarios estadounidenses revelaron al diario The Washington Post que el Departamento de Guerra se prepara para una operación terrestre de varias semanas en Irán. Este despliegue militar masivo ocurre en paralelo a una narrativa de que Washington mantiene negociaciones para frenar el conflicto.
Mientras medios estadounidenses e israelíes han difundido la existencia de un presunto «plan de 15 puntos» enviado por la Casa Blanca para finalizar las hostilidades, el país persa ha sido tajante al enfatizar que no existen contactos directos ni intermediarios con la Administración de Donald Trump.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aseguró que “no hay negociaciones entre Irán y EE.UU.”, subrayando que tampoco se han producido contactos durante las últimas semanas, coincidiendo con lo que Teherán califica como una “guerra ilegal” en su contra.
Ante lo que consideran una simulación diplomática de Washington, Teherán ha reafirmado su postura de resistencia al intensificar las operaciones de represalia, dirigidas tanto contra objetivos israelíes como contra instalaciones militares estadounidenses en la región, en una dinámica que amplía el teatro de operaciones hacia múltiples puntos de Oriente Medio.
Informes sobre ataques con drones y misiles en países como Azerbaiyán, Chipre y Turquía reflejan el riesgo de una regionalización del conflicto, aunque Teherán ha negado su implicación directa en algunos de estos episodios.
El presidente del Parlamento iraní Mohammad Bagher Ghalibaf denunció este domingo que el Gobierno de Estados Unidos planea de manera clandestina una invasión terrestre contra la nación persa. El funcionario afirmó que mientras Washington envía mensajes públicos de diálogo en secreto traza una ofensiva militar para intentar conseguir por vía diplomática lo que no logró mediante la guerra.
Ghalibaf subrayó que las fuerzas soberanas de Teherán esperan la entrada de los soldados extranjeros para lanzar una respuesta contundente y aseguró que el pueblo no aceptará la humillación ni la rendición frente a las pretensiones imperiales de la Casa Blanca.

