Javi Ortega (Unidad y Lucha).— La clase obrera queremos la paz, una vida que permita desarrollarnos en armonía con nuestro entorno natural, amistades, vecindario y familia, respetando la soberanía de otros pueblos y sin agresiones imperialistas contra quienes se oponen a su dictado.
Vivimos tiempos convulsos, donde el sistema capitalista no encuentra más escapatoria que la guerra para salvar a la clase social que domina la política y la economía (la burguesía).
Hemos vivido durante dos años el genocidio del pueblo palestino por parte de la entidad sionista con el apoyo y complicidad de los EE. UU., la Unión Europea y gran parte de los gobiernos árabes. Una masacre retransmitida en directo que abre el camino de la barbarie imperialista y de cómo serán las guerras del futuro a la que nos arrastra la OTAN.
No hay medias tintas en esta cuestión, las y los comunistas apostamos por la paz, una paz que es un elemento fundamental para el desarrollo de las relaciones entre los pueblos, una paz que es el peor enemigo de la OTAN y del imperialismo.
La pregunta es: ¿qué podemos hacer? Las necesidades del pueblo pasan por la consigna “Paz, techo y trabajo”. Consigna que referencia unas necesidades básicas de la clase obrera que el capitalismo es incapaz de resolver porque los intereses que defiende son los de la burguesía, unos intereses diametralmente opuestos a los nuestros.
La paz se consigue desde la toma progresiva de la conciencia, la organización desde la base y siendo parte activa contra la escalada belicista y la agresión de los pueblos, trasladando nuestra oposición a la guerra imperialista a todos los espacios de organización del movimiento obrero y popular como parte esencial de los mismos.
La socialdemocracia, ante unas expectativas electorales complicadas que hace imaginar a más de un vividor y vividora de la política fuera del arco parlamentario, se apresura por reconfigurar el espacio que movilizó al pueblo trabajador hace poco más de 20 años para rechazar la participación en la guerra de Irak bajo el lema “No a la guerra” y que permitió al PSOE volver al gobierno y de paso, meternos en la guerra de Afganistán una vez disuelta la movilización.
No hay alternativas ni atajos posibles a la confrontación directa contra un sistema que necesita la guerra para sobrevivir, una guerra a la que no acudirán las hijas e hijos de las grandes fortunas ni de los Borbones, si no las hijas e hijos de la clase obrera.
Algunas de las propuestas que lanza el PCPE para organizar la lucha a favor de la paz son:
- Salida de la OTAN, la Unión Europea y el Euro.
- Cierre inmediato de las bases de la OTAN y yankis en territorio del estado español.
- No al 5% del PIB para gasto militar. Incremento del gasto en servicios públicos.
- Relaciones internacionales basadas en el respeto la soberanía y la independencia de los estados, y, por lo tanto, fin de la política internacional agresiva contra otros pueblos a través de los bloqueos y sanciones económicas. Con especial mención al bloque criminal que vive Cuba desde hace más de 60 años y que se recrudece durante estos días.
- No a la financiación, suministro de armamento y entrenamiento de tropas del régimen fascista de Kiev.
- Ruptura de relaciones y embargo comercial con la entidad sionista. Apoyo incondicional a la Resistencia y al pueblo palestino.
- Celebración inmediata del referéndum de autodeterminación del Sáhara Occidental.
¡Ni un euro para la guerra!
¡Viva el internacionalismo proletario!


