Unos 500 manifestantes, liderados por la organización «Voz Judía por la Paz», se concentraron este miércoles frente a la oficina del contralor de Nueva York, Mark Levine. La movilización rechazó los planes de invertir fondos de pensiones de la ciudad en bonos israelíes, instrumentos financieros que proveen recursos para las agresiones militares en Palestina, Líbano e Irán.
Bajo la consigna de un “Séder de emergencia de la Pascua judía”, los participantes denunciaron que el ahorro de los trabajadores neoyorquinos se utiliza para sostener el aparato bélico de Israel. Entre los asistentes destacó el activista y estudiante de la Universidad de Columbia, Mahmoud Khalil, quien recientemente cumplió una detención política de más de 100 días en un centro de inmigración estadounidense.

Khalil cuestionó la ética financiera de la administración local frente a la crisis humanitaria en Asia Occidental. «Levine dice que invertir en bonos israelíes es rentable. No sorprende que una economía de guerra sea rentable. Así es la economía de Israel. Pero comprar estos bonos solo hará que la injusticia y el sistema de ocupación continúen«, sentenció el activista.
Esta protesta en Nueva York coincide con el reciente anuncio del presidente Donald Trump sobre el presupuesto para el año fiscal 2027. La propuesta contempla un gasto militar récord de 1.5 billones de dólares, un aumento del 40% destinado a la defensa y la agenda migratoria.
Para financiar este incremento, el mandatario propone aplicar recortes drásticos a programas sociales, destacando la reducción del 52% en la Agencia de Protección Ambiental (EPA), el recorte del 23% a la NASA, una disminución del 19% en el Departamento de Agricultura y ajustes a la baja del 13% y 12% en Vivienda y Salud, respectivamente.
Trump justificó la eliminación de subsidios básicos, como la asistencia para calefacción y programas de guarderías, bajo el argumento de priorizar los conflictos externos. «Estamos luchando guerras; no podemos encargarnos de la guardería, Medicaid o Medicare», afirmó el mandatario.
Esta movilización en la Contraloría se suma a la indignación contra la política exterior y económica de la Administración Trump cristalizada en el movimiento ‘No Kings‘ (No reyes). El pasado 28 de marzo, esta coalición de 400 organizaciones sociales movilizó a millones de personas en 3.300 puntos de Estados Unidos y ciudades de Europa y México
Las jornadas, que incluyeron la participación de figuras como el actor Robert de Niro y la fiscal general Leticia James, exigieron el fin de la ofensiva militar conjunta entre EE. UU. e Israel contra Irán. Las protestas registraron más de 80 detenciones, principalmente en Los Ángeles, donde la policía reprimió con gas lacrimógeno.
La movilización en la Contraloría de Nueva York evidencia una fractura profunda entre la ciudadanía y las políticas de la Casa Blanca. Para los manifestantes, el uso de fondos públicos en bonos israelíes no es una decisión técnica, sino un respaldo directo a la ocupación y a una estrategia que privilegia el financiamiento de conflictos armados a costa del bienestar social.
Como sentenció el activista Mahmoud Khalil, comprar estos instrumentos financieros garantiza que «la injusticia y el sistema de ocupación continúen». Esta denuncia refleja el rechazo total a un modelo que busca rentabilidad en la guerra mientras socava la seguridad social, la vivienda y el sistema de pensiones de los trabajadores estadounidenses.


