Francisco Valverde (Unidad y Lucha).— Tras incendiar Venezuela, seguir intensificando el asedio a Cuba, a la vez que se mantienen las decenas de guerras y focos a lo largo del globo terráqueo (Ucrania, Nigeria, Sudán, Taiwán, Sáhara Occidental…), el pasado 28 de febrero, mientras seguía vigente el proceso de diálogo entre EE. UU. e Irán para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, el terrorismo yanki-sionista decidió violar unilateralmente ese marco de negociación bombardeando Irán. El imperialismo, como en Minsk, no tenía ninguna intención de dialogar nada. El ataque ocasionó el asesinato de varios dirigentes iraníes, incluido al Ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán y líder espiritual de la religión chiíta, así como a cientos de civiles. Hoy, entre las víctimas de los bombardeos imperialistas en Irán, ademas de objetivos militares y políticos, se cuentan personal sanitario y centros hospitalarios (un crimen de guerra), centros educativos, etc. Un gesto con que el imperialismo deja claro que, como decía el Che, “no se puede confiar, ni tantito así”, por su ausencia de principios éticos.
Esta agresión no solo busca destruir Irán, sino que, sumada a la agresión al Líbano, es la continuación de la guerra total por intentar exterminar el Eje de la Resistencia, acabar con cualquier foco de oposición a la dominación del imperialismo en Asia Occidental. Pero Irán no es Gaza, ni Venezuela… Irán lleva preparándose para esto desde ya hace mucho tiempo, y sabedor de que el sionismo apunta sus misiles nucleares hacia Teherán deseando pulsar el botón, durante años llenó los desiertos de túneles subterráneos con lanzaderas de misiles balísticos.
La realidad paralela de la prensa y los gobiernos occidentales del centro imperialista
A pesar de que los medios de prensa de los países imperialistas intentan eludirlo, Irán ha arrasado varias bases norteamericanas, provocado la salida de tropas y portaaviones de la zona; ha destrozado el escudo antimisiles sionista, convirtiendo Tel Aviv en un coladero y provocando el caos y una nueva fuga de colonos. Mostrar las debilidades del hegemón imperialista y su perro sionista no conviene. Lo que conviene, y están haciendo, es seguir con la guerra ideológica que pretende victimizar a Israel (véase a la Cadena Ser, retransmitiendo desde Tel Aviv y entrevistando a sionistas) y criminalizar a Irán con la retórica vacía de la libertad de expresión o de los derechos humanos (¿cuáles derechos? ¿los de las más de 170 niñas iraníes asesinadas por las bombas yanki-sionistas, que la prensa sistémica sigue poniendo en duda?) e incluso poniendo a Irán como responsable de dicha guerra, tras haber sido engañado en un falso proceso de negociación, atacado a traición y eliminada gran parte de su dirigencia. Lo único de lo que sí hablan es del cierre del Estrecho de Ormuz, que está poniendo en jaque a las economías occidentales.
Mientras que la cabeza del imperialismo ataca directamente, sus acólitos y lacayos de la Unión Europea y la OTAN, o bien asienten con la cabeza y ceden directamente, como hizo el canciller alemán, o bien, como Pedro Sánchez, aparentan una posición distante, pero garantizan a pies juntillas sus compromisos con las estructuras del imperialismo internacional, como ha demostrado nuevamente con el juego de trileros sobre la negativa al uso de las bases de Rota y Morón para la guerra de EE. UU. contra Irán, mientras que a la misma vez amplía la cesión de terrenos de dichas bases y prorroga el acuerdo de la cesión de estas bases a EE. UU.
La política de la socialdemocracia española es un “no a la guerra”, pero un sí a la OTAN, un sí a destinar 4 000 millones de euros en tres años al gobierno fascista de Ucrania, un sí a la entrega del Sáhara Occidental a Marruecos, un sí a enviar fragatas de guerra a Chipre para el apoyo logístico de la agresión al Eje de la Resistencia…
Estamos en guerra con el imperialismo
El imperialismo nos ha declarado la guerra a los pueblos y debemos responder con internacionalismo, en forma de solidaridad con los pueblos que luchan, pero también organizando la confrontación con nuestros gobiernos, que son cómplices de las estructuras imperialistas que agreden a estos pueblos, y están al servicio de la guerra imperialista, los monopolios y las patronales que nos empobrecen, nos explotan, privatizan nuestros servicios públicos y mercantilizan nuestros derechos.
EN PIE DE GUERRA CONTRA EL IMPERIALISMO.
CON IRÁN, CON LA RESISTENCIA.
¡LLEGÓ LA BARBARIE, LUCHEMOS POR EL SOCIALISMO!


