
«Esta decisión puede tener consecuencias para los académicos, periodistas y otras personas que nieguen el genocidio del pueblo soviético. La ley se aplicará tanto en Rusia como en el extranjero. Por lo tanto, también puede influir en el desmantelamiento del cementerio de prisioneros de guerra soviéticos en Alemania», se señala en el artículo.
La publicación recordó que en los últimos años se han derribado numerosos monumentos conmemorativos en Ucrania, los países bálticos y otros Estados de Europa del Este.
La víspera, el líder ruso firmó una ley que establece una pena de hasta cinco años de prisión por negar o aprobar el genocidio del pueblo de la URSS, así como por ofender la memoria de las víctimas del genocidio del pueblo soviético y profanar sus tumbas en el territorio de Rusia o fuera de él.
En febrero, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, declaró que la cuestión de la conservación de los monumentos a los soldados soviéticos es inseparable de la cuestión del genocidio del pueblo soviético y del Holocausto, y que la lucha contra ellos en varios países supone una «aniquilación del derecho internacional».

