La cantidad, precisó la Encuesta Nacional de Hogares por Muestreo, equivale al 22,7 por ciento de los más de 79 millones de estas infraestructuras del gigante sudamericano.
De acuerdo con la investigación, la proporción de beneficiados disminuyó ligeramente en relación con 2024, cuando alcanzó 23,6 por ciento, aunque permanece por encima de los niveles registrados antes de la pandemia de Covid-19.
En 2019, año previo a la emergencia sanitaria global, el 17,9 por ciento de las familias brasileñas recibía algún tipo de asistencia gubernamental, amplió la fuente.
Tal pesquisa tuvo en cuenta iniciativas federales como Bolsa Familia y el Beneficio de Prestación Continuada, que garantiza un salario mínimo mensual a personas mayores de 65 años de edad o con discapacidad.
Además, especificó agencia Brasil, fueron incluidos programas de asistencia implementados por gobiernos estaduales y municipales.
Gustavo Geaquinto, analista del Instituto de Geografía y Estadística, comentó que el descenso en la proporción de hogares beneficiados con programas sociales en el último año está vinculado al auge del mercado laboral.
El aumento de los ingresos laborales puede afectar la menor necesidad de que algunas personas tengan un ingreso mínimo, y dejarían de ser elegibles para las ayudas, consideró.
Por otra parte, el análisis puntualizó que el ingreso familiar promedio el año pasado ascendió al monto récord de dos mil 264 reales mensuales (unos 450 dólares).
Mostró también la persistencia de desigualdades, al señalar que los ingresos de los sectores más ricos son 13,8 veces superiores a los correspondientes a los más pobres.

