
Europa considera a Hezbollah como una organización “terrorista”, pero sólo a medidas. Francia obligó a la Unión Europea a distinguir entre la sección militar y la política; la primera es “terrorista” y la otra “respetable”. Como las demás definiciones de “terrorismo” que impone Bruselas, es una hipocresía.
El miércoles la televisión francesa le preguntó al ministro de Asuntos Exteriores libanés, Youssef Raggi: “¿Ha sido realista la política francesa de impulsar relaciones diplomáticas con Hezbollah en Líbano?” La respuesta no dejó lugar a dudas: lo que no es nada realista es diferenciar entre las ramas política y militar. Hezbollah es una entidad”, respondió el ministro libanés.
El propio Hezbollah niega que sus alas política y militar sean entidades separadas. Pero lo que el ministro libanés quería decir es que la organización era enteramente “terrorista”.
En 2013 Francia tuvo que permitir las sanciones de la Unión Europea a Hezbollah porque Occidente necesita tratar con la organización libanesa para conservar algún tipo de influencia en Oriente Medio. Como antigua potencia colonial, Francia tiene intereses que proteger en Líbano. Es la base de la solución de compromiso que se aprobó.
Si Francia y demás países europeos quieren negociar algo en Líbano, vengan a hablar con nosotros, no con Hezbollah, proponía Raggi. “Somos los lacayos de verdad”, se le olvidó añadir.

