Hace 25 años, el 11 de septiembre de 2001, se produjeron los atentados contra las Torres Gemelas que causaron 3.000 muertos en Nueva York, por lo que los medios de intoxicación recuerdan el ataque como si no hubiera habido más muertos que aquellos.
Pero hace 25 años también comenzó la “guerra contra el terrorismo” que ha causado 4,5 millones de muertos de los que no se quieren acordar porque los muertos no vivían en Nueva York. Más de 38 millones de personas se convirtieron en refugiados porque sus países de origen fueron bombardeados y sus medios de subsistencia devastados. No hay memorial para ellos, ni tampoco funerales.
La “guerra contra el terrorismo” comenzó con la invasión de Afganistán, a la que luego siguieron otras operaciones militares contra Irak, Libia, Somalia, Sudán, Yemen y Siria. Esos países quedaron devastados e Israel abrió otros siete frentes en Gaza, Cisjordania, Líbano y nuevamente Yemen, Siria, Irak e Irán para acabar con el “terrorismo”.
En 25 años los ejércitos más grandes del mundo no han sido capaces de acabar con el “terrorismo”. El proyecto “Cost of War” de la Universidad de Brown, en Rhode Island, ha estado documentando las consecuencias de esas guerras. Han visitado numerosos lugares bombardeados, han entrevistado a 59 supervivientes, familiares de víctimas, rescatistas y otros testigos directos.
Entre diciembre de 2023 y mayo de 2025 han documentado 46 ataques aéreos de Estados Unidos, en los que 213 personas habían muerto y 363 resultaron heridas, incluidos 50 niños y 25 mujeres. Las bombas estadounidenses destruyeron infraestructura civil, casas, tiendas, granjas, áreas residenciales.
Dentro de la guerra de Estados Unidos contra el “terrorismo” en Yemen, 12.690 civiles murieron en los primeros 20 años. Desde el 7 de octubre de 2023 Estados Unidos ha gastado 5.000 millones de dólares para librar una guerra contra los huthíes en Yemen, Irán y en toda la región del Golfo Pérsico.
Una de las consecuencias “continua y duradera” de los ataques de Estados Unidos contra civiles es la destrucción de medios de subsistencia. Granjas, tiendas, fábricas, talleres y pequeñas empresas han sido dañadas o destruidas. La destrucción total o parcial de la infraestructura civil exacerba la difícil situación de la población.
Las guerras eternas
Será la única guerra del siglo XXI, dijo Bush al Congreso. “Comenzaremos con Al Qaeda, pero la guerra no terminará”, prometió. Cada grupo terrorista será “localizado, detenido y destrozado”. Para ello Estados Unidos elaboró un listado arbitrario de “grupos terroristas” del mundo en el que entran y salen siglas, según su afinidad política con la Casa Blanca en cada momento. La fórmula de Bush fue clara: “El que no está a favor de nosotros está en contra de nosotros”.
La guerra no es solo militar, sino diplomática, financiera y secreta, dijo Bush. En el Ministerio de Economía se estableció un correspondiente “Centro de detección, identificación e investigación de la infraestructura financiera de las redes terroristas internacionales”.
Thomas Drake, un alto directivo de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), informó a un periódico estadounidense sobre miles de millones masivos de fraude, despilfarro y abuso, así como un programa secreto de vigilancia masiva aprobado por el presidente Bush. Fue identificado y acusado de espionaje y fue condenado a una larga pena de prisión. Después de un acuerdo fue puesto en libertad.
¿Quién se acuerda de los 4,5 millones de muertos?
“Cost of War” ha documentado 38 millones de refugiados desplazadas por estas guerras, más de 4,5 millones de muertos que murieron directamente en la guerra o sus secuelas. Las cifras se refieren a Afganistán, Irak, Libia, Pakistán, Somalia, Siria y Yemen, y el costo del Tesoro de Estados Unidos se estima en más de 8 billones de dólares.
En una carta pública, Stephanie Savell, directora del proyecto, escribe que “el profundo impacto de las subsiguientes guerras iniciadas por Estados Unidos también debe ser recordado”. Lo que comenzó con la invasión de Afganistán en 2001, ahora se extiende a docenas de países y continúa cobrándose un número inimaginable de víctimas.
El gobierno de Trump continúa utilizando el pretexto de la “guerra contra el terrorismo” para justificar los ataques aéreos contra barcos en el Caribe y el Pacífico oriental, así como el secuestro de Maduro, operaciones que el año pasado costaron más de 4.700 millones de dólares.
El número de muertos en las zonas de guerra después del 11 de Septiembre continúa aumentando. “Los niños son asesinados por los efectos secundarios de la guerra, como la propagación de enfermedades”, dicen los informes de “Cost of War”.


