Gillo Pontecorvo – Argelia / Italia 1966
La película se enmarca en la historia del levantamiento argelino de 1954 a 1957, contra la dominación colonial francesa y por la independencia del país. Se desarrolla en torno a un joven, que buscándose la vida en la calle acaba en prisión. Allí, por influencia de los presos políticos, toma conciencia de la opresión que sufre su país y, a su salida, participa en la lucha convirtiéndose en líder guerrillero. Al tiempo la historia está contada mostrando la participación de distintos sectores sociales. Presenciamos como las mujeres argelinas participaron en las acciones de la guerrilla urbana, poniendo bombas en bares, discotecas, agencias de turismo francesas. Al respecto, se escenifica una rueda de prensa con un líder del FLN capturado por los franceses al que un periodista parisino pregunta… “¿Si no consideras cobarde enviar a tus mujeres que llevan bombas en sus bolsos, para hacer estallar a civiles?” A lo que responde el argelino: «¿Y no crees cobarde bombardear a nuestro pueblo con napalm? Danos tus aviones y no emplearemos a nuestras mujeres y sus bolsos”.
La indiscriminada y brutal respuesta francesa se muestra con total contundencia desde el principio de la película, con un realismo sin exageraciones y un rigor que aparenta ser un documental. En respuesta a una huelga general en Argel, el popular barrio de la ciudad, la Casbah, es sitiado por los paracaidistas franceses, penetrando en él a sangre y fuego hasta el último rincón, torturando y asesinando sin medida, para acabar descabezando a la dirección del Frente de Liberación Nacional argelino (FLN) existente en aquellos momentos en la capital.
Derrota momentánea, que ni el continuado y acrecentado terror colonial francés pudo impedir la victoria argelina años después.

La batalla de Argel fue realizada, tras el logro de la independencia, por iniciativa del gobierno argelino de Ben Bella; como ejemplo y estímulo para promover otras luchas antiimperialistas y de liberación nacional en otras partes del mundo. Por aquel entonces Argelia estuvo facilitando campos de entrenamiento a guerrilleros africanos, centroamericanos, sudamericanos, asiáticos y europeos, hasta que su burguesía dejó de apoyar las luchas de otros pueblos.


