Los que nunca han cogido una pala nos dan lecciones de absentismo
Abascal presume de representar a la España que madruga. Un hombre que ha vivido siempre de cargos, fundaciones y chiringuitos políticos, y que no sabe lo que es fichar a las siete de la mañana. Lo mismo vale para Feijóo, Ayuso, Rueda y cualquiera de estos señores que no sabrían por qué lado se coge una pala. Y son precisamente ellos quienes hablan de absentismo laboral.
¿Qué sabrán ellos de trabajar enfermos?
¿Qué sabrán de tener una hernia, una discopatía o una tendinitis y seguir yendo a trabajar? Lo máximo que hacen para herniarse es levantarse del sillón. Y, aun así, tenemos a un Feijóo que, en plena campaña electoral, dejó de dar mítines porque tenía un pinchazo en la espalda y no podía hablar. Para él, el dolor propio justifica parar. El de la dependienta, el reponedor o el albañil con la espalda destrozada, en cambio, no. Esos sí pueden trabajar y, además, más horas.
El bulo de las bajas del fin de semana
Nos cuentan que la mayoría de la gente se coge la baja los viernes, los sábados o los domingos. Vamos a ver: para coger una baja hay que acudir al médico de cabecera. En urgencias, lo que te dan es un informe sobre lo que te pasa y, con ese informe, tienes que acudir después a tu médico de cabecera del Sergas, que es quien te da la baja y quien te va expidiendo los partes de confirmación cada semana, cada quince días o cada mes.
Yo he ido a urgencias muchas veces y nunca, jamás, me han dado la baja allí. ¿Cómo vas a ir a tu médico de cabecera un sábado o un domingo si los centros de salud están cerrados? Ese argumento no se sostiene desde la base. Si alguien quiere vendernos que los trabajadores somos unos caraduras, que enseñe los datos. Porque el gran caradura, el que lanza bulos y mentiras, es quien los difunde sin comprobar nada.
Hablan de trabajo sin conocerlo
¿Cómo van a hablar de faltas y de absentismo quienes no faltan al trabajo porque no trabajan? Cobran un buen sueldo por hacer prácticamente nada. Ni siquiera se preparan los discursos. Recordemos a Feijóo explicando que Orwell escribió 1984 en el año 84. Si no eres capaz de documentarte sobre lo que vas a decir, ¿me vas a dar lecciones de esfuerzo? ¿Me las va a dar Abascal, que no domina un solo dato y cuyo repertorio se reduce a gritar «¡Viva España!» y a llamar «menas» a unos menores?
Respeto a la clase trabajadora
A personajes como Abascal, Ayuso o Feijóo les exigiría respeto hacia los trabajadores y las trabajadoras de este país. No somos unos mangantes. Somos trabajadores y trabajamos más horas que en Alemania, Francia, los Países Bajos o Dinamarca, con salarios bastante peores. Los precios se han disparado y los sueldos se han devaluado, de modo que a la mayoría no nos llega para vivir con dignidad. Más horas por menos dinero que en los países más avanzados de la Unión Europea: esas son nuestras condiciones.
El despido ya es libre y barato
Para colmo, las instituciones europeas llevan tiempo avisando de que los trabajadores españoles están desprotegidos ante el despido. El Consejo de Europa, por ejemplo, ha señalado que la indemnización prevista en la legislación española es insuficiente. Y, mientras tanto, Vox pide el despido libre y gratuito, y el PP habla de facilitar un despido que, según ellos, es demasiado caro.
Es todo lo contrario: despedir en España ya es muy barato, y lograr la nulidad de un despido, aunque tengas toda la razón, es complicadísimo, incluso con la reforma de este Gobierno «de progreso», que en tantas cosas no lo es. Con ellos será mucho peor, porque su mensaje es que ya tenemos demasiado: que el salario mínimo es alto, que tenemos demasiados derechos. Nada más lejos de la realidad.
Repartir la riqueza, no privatizarla
Somos un país avanzado, uno de los que más crecen, según el FMI y los organismos internacionales. Entonces, lo que toca es repartir esa riqueza para que la brecha entre ricos y pobres no sea tan brutal y para que quienes se están forrando aporten más, de modo que el Estado del bienestar, las pensiones, la educación y la sanidad no corran peligro.
No se trata de privatizar los servicios públicos y ponerlos en manos de quienes solo buscan ganar dinero, convirtiendo nuestras vidas en un negocio.
Patriotas de verdad
Eso sí es ser patriota: no de la cartera, ni de la pulserita, ni de la banderita, sino de tu pueblo. Y eso es precisamente lo que no son ninguno de estos.
Ya está bien de que nos falten al respeto quienes no han trabajado nunca, de que nos llamen mangantes cuando los mangantes son ellos. Ya está bien de que nos digan que tenemos que trabajar enfermos en una sociedad envejecida, donde cada día hay más trabajadores mayores de cincuenta años que se han roto la espalda y el pecho levantando este país.
¿Cómo van a saber lo que es vivir trabajando enfermos quienes no lo han hecho jamás ni conocen a nadie de su entorno que haya tenido que hacerlo, porque todos ellos se han enriquecido gracias a su paso por la política?
Dejemos de votar a quienes nos insultan
¿Qué futuro queremos para nuestros hijos? Cuando se oponen al salario mínimo, cuando piden el despido libre y cuando hablan de recortar derechos, ¿en qué mercado laboral van a trabajar nuestros hijos?
No somos de hierro. Nosotros también enfermaremos, también envejeceremos y, si no nos morimos antes, también tendremos que jubilarnos y vivir de una pensión.
Ya está bien de votar a quienes nos insultan y amenazan los pocos derechos que tenemos, así como el presente y el futuro de nuestros hijos y el nuestro propio. Empecemos a pensar en nosotros mismos, a defender nuestros intereses y nuestros derechos, y dejemos de confiar en mangantes que no saben lo que es trabajar y solo saben faltarle al respeto a la clase trabajadora.
¡Até a vitoria sempre!
André Abeledo Fernández

