La provincia canadiense de Alberta celebra este lunes 19 de octubre un referéndum sobre su posible separación del país. La votación se produce en medio de las discrepancias entre Ottawa y Washington, mientras que el sentimiento de ser ignorados por el poder central y la gestión de los vastos recursos naturales de Alberta alimentan las aspiraciones independentistas.
El referéndum, de carácter no vinculante, incluye 10 preguntas sobre la posible separación de Canadá, inmigración, servicios públicos y competencias provinciales. Sus resultados podrían abrir el camino hacia una futura votación vinculante sobre la independencia del territorio.
La autoridad electoral de Alberta informó que el 43,1 % de los electores habilitados ya había votado de forma anticipada o mediante papeletas especiales antes de la jornada principal. Los resultados preliminares del referéndum deberán publicarse dentro de las 48 horas posteriores al cierre de las urnas.
Petróleo y tensiones con Ottawa
Alberta concentra gran parte de la riqueza petrolera canadiense. En 2024, la provincia representó el 83,6 % de la producción nacional de crudo, de acuerdo con los datos del Regulador de Energía de Canadá. Los independentistas llevan años expresando su descontento con las políticas energéticas de Ottawa. El movimiento separatista cobró fuerza durante la pandemia de covid-19 con la incorporación de activistas contrarios a las restricciones sanitarias, informa AP.
Pese a una posible derrota en el referéndum, los separatistas prometen continuar su lucha. «Independientemente de lo que ocurra el lunes, ya hemos ganado«, declaró Keith Wilson, copresidente del movimiento Let Alberta Decide, quien aseguró que la campaña convenció a cientos de miles de habitantes de que la independencia era jurídicamente posible y dio mayor visibilidad a las reclamaciones de Alberta frente al Gobierno central.
¿Es posible la independencia?
Pese a la movilización separatista, el apoyo a la permanencia en Canadá sigue siendo mayoritario. Un sondeo de Angus Reid, publicado el 16 de octubre, reveló que el 66 % respalda la idea de continuar dentro de la federación, frente al 34 % que apoya celebrar un futuro referéndum vinculante sobre la independencia.
El primer ministro del país, Mark Carney, advirtió que los habitantes de Alberta deben elegir entre construir una provincia más fuerte dentro de Canadá o dejar a las futuras generaciones «años de profundas divisiones y gran incertidumbre«.
Incluso si triunfa la opción separatista, Alberta no podrá independizarse automáticamente. La legislación canadiense no permite la secesión unilateral de una provincia. Para lograr la independencia serían necesarias negociaciones con el Gobierno federal y las demás provincias, así como una enmienda a la Constitución.
No obstante, el debate podría continuar. Un sondeo de Angus Reid revela que el 62 % de los habitantes de Alberta creen que el movimiento separatista nunca desaparecerá. Canadá ya ha afrontado otros intentos de separación: en Quebec se celebraron dos referéndums al respecto, en 1980 y 1995, sin que prosperara la iniciativa.


