
Tener un empleo ya no garantiza poder vivir dignamente en España. Un informe de Oxfam Intermón revela que el coste de la vivienda eleva a cerca de tres millones el número de trabajadores y trabajadoras que viven por debajo del umbral de la pobreza. Los hogares que pagan alquiler y las familias con menores son los más perjudicados.
La carestía desorbitada de la vivienda continúa agravando las condiciones de vida de la clase trabajadora en España. Según el informe Cuando trabajar no es suficiente, unas 770.000 personas ocupadas laboralmente caen por debajo del umbral de la pobreza cuando se descuentan de sus ingresos los gastos de vivienda.
Antes de afrontar esos gastos, la pobreza laboral afecta al 11,48 % de las personas ocupadas, aproximadamente 2,2 millones de trabajadores. Una vez descontado el alquiler o la hipoteca, el porcentaje asciende al 15,49 %, hasta alcanzar a cerca de tres millones de personas.
Los datos ponen de manifiesto una realidad cada vez más extendida: trabajar y percibir un salario no basta para garantizar unas condiciones materiales de vida dignas.
Las condiciones de empleo constituyen otro factor determinante. La pobreza afecta al 20,62 % de quienes trabajan a tiempo parcial, frente al 10,38 % de quienes tienen una jornada completa. Entre las personas autónomas alcanza el 21,69 %, más del doble que entre los trabajadores asalariados, cuya tasa se sitúa en el 10,26 %.
Por sectores, el empleo doméstico registra la mayor incidencia de pobreza laboral, con un 27,48 %, seguido de las actividades agrícolas, ganaderas, forestales y pesqueras, con un 26,24 %, y la hostelería, con un 21,17 %.
La presencia de menores en el hogar agrava todavía más esta situación. La pobreza laboral afecta al 39,5 % de los hogares formados por dos adultos y tres o más menores, y al 29,6 % de los hogares monoparentales.
El informe muestra, mientras tanto, que la pobreza laboral apenas se ha reducido en los últimos años. Entre 2022 y 2024 descendió solamente 0,16 puntos porcentuales.
De kaosenlared.net

