Brasil paró a la ultraderecha: ahora nos toca a nosotros
El pueblo brasileño ha hablado
Brasil salió en masa a votar para parar a la ultraderecha, y la paró. Lula y el Partido de los Trabajadores han vuelto a ganar las elecciones frente a Flávio Bolsonaro, el candidato del clan bolsonarista, con más de cuatro millones de votos de diferencia: 64,2 millones frente a 59,8. Y no fue un paseo: Lula terminó la primera vuelta por detrás. La remontada es histórica y tiene un nombre: movilización. Millones de personas salieron a las calles, la abstención cayó y una sociedad que no quería a un lacayo de la ultraderecha internacional en el Palacio de Planalto hizo lo que había que hacer.
Las plataformas no votan, pero juegan
Hay un dato que no debe pasar desapercibido. Empleados de Meta han reconocido en mensajes internos, revelados por Folha de S.Paulo, que las cuentas de Lula en Instagram sufrieron restricciones, mientras la plataforma recomendaba el perfil de Flávio Bolsonaro y su canal de WhatsApp. Meta lo atribuye a errores técnicos; el Tribunal Superior Electoral tuvo que ordenarle que no limitara el alcance de los contenidos políticos de ninguno de los dos candidatos. Errores técnicos que, curiosamente, siempre caen del mismo lado. Pero cuando el pueblo se organiza y se moviliza, las injerencias, los bulos y las mentiras no sirven de nada.
La primera gran derrota del ejército de los vendepatrias
Es la primera gran derrota en América Latina de ese ejército de siervos, lacayos y vendidos que se alinea con Trump: los Milei, los Noboa, los Bukele y, aquí, los Feijóo, los Abascal y las Ayuso, junto a una larga lista de representantes de esa corriente por todo el mundo. Bolsonaro es lo mismo que Feijóo y Abascal, lo mismo que Ayuso o Milei: recortes de derechos, involución social, mucho miedo y siembra de odio y mentiras.
Pueden rechazar la comparación todo lo que quieran, pero todas sabemos que forman parte del mismo proyecto. No en vano, fue Ayuso quien condecoró a Milei con la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid. Antes la recibieron Guaidó y Noboa: la lista de Ayuso habla por sí sola.
Y Trump, aliado de Bolsonaro padre, castigó a Brasil con aranceles y sanciones tras la condena de este y celebró como una «gran victoria» el resultado de Bolsonaro hijo en la primera vuelta. Pretenden ganar con el apoyo de los dueños de las redes sociales y de los grandes medios, así como con el respaldo de Washington y Tel Aviv. Lo de Brasil demuestra que, cuando el pueblo despierta, su derrota está asegurada.
Aquí también podemos
Si Brasil pudo parar a la ultraderecha, nosotros también podemos hacerlo. Necesitamos una gran movilización y salir a votar en masa, porque somos más, somos mayoría en todos los sentidos y no podemos permitir que quienes pretenden liquidar nuestros derechos, nuestro presente y el futuro de nuestros hijos lleguen al Gobierno.
Brasil ha marcado el camino: organización, calle y urnas.
¡Até a vitória, sempre!
André Abeledo Fernández

