Trump no gobierna Venezuela: análisis de una agresión imperial en fracaso estrategico

© Photo: Public domain
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Introducción

En una entrevista concedida a Sinsonte del Canal Red América Latina, el 13 de enero, el analista internacional William Serafino desarticuló punto por punto la narrativa impulsada por Donald Trump y sus aliados sobre un supuesto control total de Venezuela tras la agresión militar del 3 de enero. Con datos concretos y una visión geopolítica crítica, Serafino demostró que, más allá de la propaganda y las bravatas, el proyecto neocolonial estadounidense choca con la realidad institucional, jurídica y estratégica de Venezuela y sus aliados. Aquí Observatorio de Trabajador@s en Lucha presenta una análisis de esa entrevista.

LA REUNIÓN PETROLERA: MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

Cómo la arrogancia de Trump chocó con la realidad corporativa y jurídica venezolana

En un intento por capitalizar políticamente la agresión militar contra Venezuela, Donald Trump convocó a los grandes ejecutivos del petróleo estadounidense. Prometió en redes sociales y declaraciones que ya era “el presidente de Venezuela” y que controlaba todo su petróleo. Pero la reunión, lejos de ser el triunfo anunciado, se convirtió en un fracaso estratégico que William Serafino disecciona con precisión periodistica.

1. Expectativas neocoloniales vs. realidad corporativa

Trump buscaba “capitalizar económicamente todo este planteamiento neocolonial del supuesto protectorado energético”, señala Serafino. Sin embargo, los protectorados “no son declarativos, son materiales, son formales, se imponen a través de fórmula jurídica”. Y ahí radicó el primer golpe: no hubo ni un solo compromiso concreto, ni siquiera verbal, tras el encuentro.

“Había muchas expectativas con respecto a esta reunión, se hablaba de compromisos de inversión de 100 mil millones de dólares y cuando termina la reunión Trump no sale ni siquiera con un compromiso verbal.”

2. Los CEOs petroleros desnudan las contradicciones de Trump

El momento más revelador lo protagonizó el CEO de Halliburton, quien, según Serafino, confiaba al inicio en el éxito de la reunión. Cuando se le preguntó cuándo había salido de Venezuela, respondió: en 2019, debido a las sanciones impuestas por el propio gobierno de Trump.

“Y resulta que le dijo que había salido por, o que había reducido al mínimo sus operaciones por las sanciones que el mismo Trump había impuesto en el año 2019.”

Luego vino la declaración del CEO de ExxonMobil, Darren Woods, quien dejó claro que Venezuela “no es apta para invertir” sin un cambio de gobierno o de marco jurídico petrolero.

“Él le dice mira, Venezuela no es apta para invertir. […] Lánzate un cambio de gobierno o una presión para cambiar el marco legislativo, el ordenamiento jurídico que rige la materia petrolera en Venezuela y así nosotros pudiéramos ver que pudiéramos entrar en el país.”

3. El “éxito” de Chevron: un acuerdo preexistente, no una conquista

Ante el fiasco, Chris Wright de Chevron intentó un control de daños, anunciando que la empresa aumentaría la producción petrolera en Venezuela. Pero Serafino aclara:

“Lo único que tiene Trump y la administración Trump para poder defender el éxito militar […] es un aumento de la producción de Chevron que ya se venía dando, además que no venía siendo una producción declinante, sino que se había mantenido estable.”

Ese aumento se basa en el “formato Chevron”, un acuerdo de asociación que ya funcionaba bajo las flexibilizaciones de sanciones de la administración Biden. Trump no obtuvo nada nuevo; solo intentó apropiarse de un proceso en marcha.

4. La falsa exclusión de ExxonMobil: teatro para ocultar la impotencia

Trump, en un acto de teatro propagandístico, amenazó con excluir a ExxonMobil de futuras negociaciones. Serafino lo desmonta:

“Si realmente Trump gobernara Venezuela, bueno, ya se hubiera derogado la ley de Hidrocarburos, ya se le hubiera presionado al gobierno venezolano para que le pagara las ilegítimas, indemnizaciones aparte ilegales, que exige ExxonMobil.”

La conclusión es contundente: Trump no tiene el poder para imponer cambios legislativos en Venezuela. Su anuncio es pura narrativa para simitar control.

Conclusión: El fracaso de un guion neocolonial

La reunión petrolera demostró que, más allá de la retórica belicista y las operaciones militares, el proyecto de protectorado energético es inviable. Las petroleras, antepusieron sus intereses económicos y riesgos jurídicos a las bravatas de Trump.

No hubo inversiones millonarias, ni compromisos, ni cambio de marco legal. Solo quedó al descubierto una estrategia imperial en crisis, que intenta vender como triunfo lo que no es más que la continuidad de acuerdos heredados.
Trump no gobierna Venezuela; ni siquiera logra gobernar la narrativa de su propio fracaso.

“Esta idea de utilizar la reunión con los petroleros para maximizar la ganancia política de haber secuestrado al presidente Nicolás Maduro y haber asumido el riesgo de bombardear Venezuela, pareciera estar muy por debajo de las expectativas.”
— William Serafino

DERROTAS POLÍTICAS INTERNAS: EL SENADO FRENA A TRUMP

La fractura republicana y el límite político de la agresión contra Venezuela

La intervención militar contra Venezuela no solo no logró sus objetivos geopolíticos inmediatos, sino que desencadenó una crisis política interna en Estados Unidos, exponiendo las grietas en el frente republicano y revelando los límites del aventurerismo militar de Trump.

William Serafino analiza con precisión cómo la llamada “operación patriótica” se convirtió en un revés estratégico en el Capitolio.

1. El fracaso del “efecto bandera”: la unidad que nunca llegó

Trump esperaba que la agresión militar generara un “efecto cohesión de traslado de la bandera”—un rally ‘round the flag—que revitalizara su base y mejorara sus cifras en las encuestas. No ocurrió.

“Primero, que no logró ese efecto de cohesión de traslado de la bandera, no logró una remontada importante las encuestas.”

El cálculo político detrás del ataque se basaba en una unificación patriótica ficticia que nunca se materializó, evidenciando el desgaste de su liderazgo incluso entre simpatizantes.

2. La rebelión en el Senado: cinco republicanos trazan la línea

El golpe más contundente vino del propio Partido Republicano. Cinco senadores republicanos rompieron filas y apoyaron una iniciativa demócrata para prohibir nuevas acciones militares en Venezuela.

“Ya el Senado, cinco republicanos, desafiaron públicamente a Trump y votaron una iniciativa promovida por los demócratas para prohibir nuevas acciones militares en Venezuela.”
Esta votación no es un gesto simbólico: es una derrota legislativa concreta que limita la capacidad de acción unilateral de Trump y expone la falta de consenso interno sobre su política exterior agresiva.

3. La dimensión electoral: el cálculo político frente a las midterms

La fractura tiene un trasfondo electoral crucial. Una de las senadoras republicanas que votó a favor, y que disputará su curul en Maine en noviembre, actuó movida por un cálculo de supervivencia política.

“Una de las senadoras republicanas, esto es importante, que votó a favor de la resolución, va a disputar su curul en Maine en el mes de noviembre.”

Esto refleja una creciente desconfianza dentro del partido respecto a la capacidad de Trump de arrastrar votos en las elecciones de medio término.

“Y creo que también es una señal de creciente confianza de algunos actores republicanos de que pueden lograr un triunfo electoral aun cuando Trump no los acompañe.”

4. Un riesgo criminal sin recompensa política

Después de más de una semana del ataque, Trump no puede mostrar un logro político equivalente al riesgo asumido. La agresión militar, lejos de consolidar su poder, ha acelerado su aislamiento dentro del establishment.

“Creo que Trump no termina de tener en las manos un logro, un éxito político que sea, digamos que equivalente o conforme al riesgo y a la actuación criminal que asumió.”

La “victoria” se esfuma: lo que queda es una crisis interna republicana, un Senado dispuesto a recortarle las alas y un panorama electoral que se complica.

Conclusión: El imperio se resquebraja desde dentro

La intervención en Venezuela no fue solo un crimen contra un pueblo soberano; fue también un error de cálculo monumental para Trump. Lejos de unificar a su país tras la bandera, destapó las divisiones en su propio partido y demostró que incluso en las entrañas del imperio hay resistencias a la guerra arbitraria.

Cada senador republicano que votó en contra es una grieta en el proyecto neocolonial, una señal de que la violencia militar no puede impunemente ignorar los contrapesos democráticos—por débiles que sean—y las realidades electorales.
Trump no solo no gobierna Venezuela; tampoco logra gobernar la política exterior de su propio país.

“Entonces, esto obviamente también incide muchísimo en lo que van a ser las midterms.”

“Son muchas variables, muchos elementos, pero creo que un poco más de una semana de haberse dado este acto tan lamentable como bombardear Venezuela, Trump no termina de tener en las manos un logro.”
— William Serafino

EL BLOQUEO MARÍTIMO: UN MENSAJE A RUSIA Y CHINA, PERO CON LÍMITES

La táctica imperial frente a la resistencia estratégica de las alianzas globales

La interceptación de buques petroleros venezolanos no es un acto aislado de piratería moderna, sino una maniobra calculada dentro de la doctrina del “patio trasero” revitalizada por Trump. William Serafino desentraña cómo esta agresión marítima busca reafirmar dominación, pero choca con los límites impuestos por la multipolaridad y la resistencia energética global.

1. Objetivo geopolítico: golpear la “flota oscura” y reafirmar el “patio trasero”

El bloqueo busca socavar mecanismos de comercio petrolero que han permitido a Venezuela y otros países sancionados evadir el asedio estadounidense.

“Evidentemente tiene una implicación geopolítica fundamental, que es tratar de doblegar o de socavar, reducir el margen de maniobra de lo que se ha denominado, sobre todo en fuentes occidentales, como la flota oscura, la flota fantasma.”

Esta ofensiva se inscribe en lo que Serafino denomina “el corolario Trump, este regreso al patio trasero latinoamericano”, un mensaje de fuerza dirigido principalmente a Rusia y China.

2. El mensaje a las potencias globales: una demostración de fuerza insostenible

La acción militar en el Caribe es una exhibición de poder destinada a intimidar, pero expone contradicciones estratégicas profundas:

“Creo que tiene mucho que ver con enviar un mensaje de fuerza muy inscrito en la narrativa de la doctrina del ‘patio trasero’ […] fundamentalmente a Rusia y a China.”
Sin embargo, Trump “no ha cerrado la posibilidad de que se negocie crudo venezolano con China”, revelando que su posición es más de chantaje que de control real.

3. Los límites del poder imperial: la línea roja que Trump no puede cruzar

A pesar de la retórica belicista, existen fronteras geopolíticas que ni Estados Unidos se atreve a traspasar:

“Él también pasa la línea roja, atemoriza y aterroriza, pero sabe que tiene una especie de muro donde no puede pasar.”

China, en particular, “no aceptaría unas condiciones tan desiguales”, en línea con su estrategia de diversificación energética y seguridad nacional.

4. La insostenibilidad militar: un acelerón cortoplacista

Serafino cuestiona la capacidad de Washington para mantener una acumulación militar tan fuerte en el hemisferio occidental mientras enfrenta frentes simultáneos:

“No me queda claro cómo va a ser sostenible una presencia militar como la que ha sostenido desde hace varios meses […] si van hacia una confrontación con Irán o un ejercicio de contención contra China.”

Concluye que han “pisado el acelerador bajo una visión de corto plazo”, pero que esta estrategia es inviable a mediano plazo.

5. El horizonte: la posible recuperación de influencia china y rusa

Frente a esta ofensiva limitada, Serafino anticipa un reequilibrio:

“Creo que, si la situación discurre de esa manera, China podría recuperar influencia en el comercio energético venezolano.”

Lo que Trump presenta como “victoria estratégica” no serían más que “pasos tácticos de presión” dentro de una lucha por el control que aún está lejos de resolverse.

Conclusión: El bloqueo como teatro de una potencia declinante

El asedio marítimo contra Venezuela no es señal de fortaleza imperial, sino de desesperación estratégica. Es una performance militar destinada a ocultar que Estados Unidos ya no puede imponer unilateralmente su voluntad en un mundo multipolar.

Cada buque interceptado es también un mensaje a Moscú y Pekín, pero estos no son espectadores pasivos: son actores con capacidad de negociación, alianzas y rutas alternativas que desbordan el cerco estadounidense.

Trump puede interceptar barcos, pero no puede interceptar la historia: el “patio trasero” se ha convertido en un espacio de disputa, donde las flotas fantasmas y los acuerdos petroleros con China y Rusia siguen fluyendo, a pesar de todo.
El bloqueo no ahoga a Venezuela; ahoga la ilusión de un imperio omnipotente.

“Creo que es un mensaje fundamentalmente a Rusia y a China, en la idea, evidentemente, de aprovechar las ventajas militares que son obvias […] para avanzar en el objetivo de lograr un control del comercio exterior de petróleo venezolano.”

“Él también pasa la línea roja, atemoriza y aterroriza, pero sabe que tiene una especie de muro donde no puede pasar.”
— William Serafino

LA AMENAZA A CUBA: UNA ESTRATEGIA DE PRESIÓN DESESPERADA

El chantaje energético como extensión del fallido cerco contra Venezuela

La declaración de Trump sobre cortar todo suministro de petróleo a Cuba no es un episodio aislado, sino la extensión lógica de una estrategia imperial coordinada que busca, mediante el chantaje energético, provocar el colapso de dos revoluciones hermanas.

William Serafino analiza esta amenaza como un síntoma de la desesperación táctica de una administración que no logra sus objetivos centrales en Venezuela.

1. Objetivo estratégico: el colapso rápido de Cuba como victoria necesaria

Serafino vincula directamente la agresión contra Venezuela con la amenaza a Cuba, revelando un objetivo unificado:

“Está obviamente tratando de enfatizar la presión, de enfatizar el chantaje y tratar de lograr un colapso rápido en Cuba, que evidentemente es un objetivo que persigue a nivel personal y a nivel político fundamentalmente Marco Rubio.”

La administración Trump actúa bajo una lógica de guerra múltiple donde Cuba representa un blanco percibido como más vulnerable, pero estratégicamente ligado a la resistencia venezolana.

2. Una administración en “equilibrio catastrófico”: entre el repliegue y la agresión

Lejos de ser un gobierno coherente, Serafino describe la administración Trump como un espacio de tensiones no resueltas:

“Yo creo que la administración Trump hay que verla […] como un gobierno en equilibrio precario o de equilibrio catastrófico, un repliegue en el hemisferio occidental con una nueva ambición neoconservadora de afectar a Irán.”

En este escenario, la amenaza a Cuba es un ataque de oportunidad que busca aprovechar una ventaja militar momentánea, no una política sostenible.

3. La respuesta venezolana: continuidad histórica y alianza estratégica

Frente a la amenaza, la posición del gobierno venezolano ha sido clara:

“Obviamente el gobierno venezolano apuesta a la continuidad de una relación histórica estratégica con la República de Cuba.”

Esto no es una simple declaración diplomática, sino un principio de solidaridad antiimperialista que constituye uno de los ejes de la política exterior bolivariana.

4. Las “maniobras narrativas”: el bullying como instrumento de desmoralización

Serafino desmonta la retórica trumpista, exponiéndola como un teatro calculado:

“Son todos maniobras narrativas diseñadas para desmoralizar y erosionar políticamente al chavismo.”

La declaración sobre Cuba, al igual que la autoproclamación de Trump como “presidente interino de Venezuela”, forma parte de una guerra psicológica destinada a crear una percepción de inevitabilidad que no existe en los hechos.

5. Los límites de la amenaza: ¿bloqueo real o retórica de intimidación?

La materialización misma de la amenaza está en duda, debido a los intereses geopolíticos en juego:

“Precisamente tampoco tenemos demasiados datos disponibles como para saber hasta qué punto esto no es una amenaza verbal […] porque también aquí entran los intereses de Rusia, entran los intereses de China.”

La posibilidad de interceptar buques hacia Cuba se topa con la realidad de las alianzas globales que protegen el comercio energético de ambas naciones.

6. La desesperación como motor: cuando el fracaso busca un chivo expiatorio

Al final, la escalada contra Cuba responde a la frustración por los fracasos acumulados:

“Creo que también es más el desespero de Trump por mantener en vigor estas ventajas, esta ventaja geopolítica momentánea y ver qué tanto puede sacarle.”

Al no lograr una victoria clara en Venezuela ni en el terreno económico petrolero, Trump redirige la agresión hacia Cuba, percibida —equivocadamente— como un objetivo más débil.

Conclusión: La solidaridad como trinchera antiimperial

La amenaza de estrangulamiento energético contra Cuba no es más que el último acto de un guion imperial en decadencia. Lejos de ser una muestra de fuerza, revela la impotencia de una administración que no pudo doblegar a Venezuela y ahora busca un golpe de efecto en el eslabón que considera más frágil.

Pero Cuba no está sola. La alianza Cuba-Venezuela, forjada en dos décadas de resistencia, es una trinchera política y moral que el bloqueo no puede perforar. Cada barco que zarpé hacia La Habana será un acto de desobediencia geopolítica, protegido por el derecho internacional y por las redes de solidaridad que Washington no puede interceptar.
Trump puede amenazar, pero no puede gobernar los mares de la soberanía. Su chantaje energético, como su protectorado ficticio sobre Venezuela, es otra ficción destinada a ocultar una derrota estratégica: el patio trasero se le ha llenado de pueblos que se niegan a ser siervos.

TRUMP NO GOBIERNA VENEZUELA: LA REALIDAD JURÍDICA E INSTITUCIONAL

La ficción del “protectorado” frente a la fortaleza del Estado soberano

La narrativa de Donald Trump autoproclamándose “presidente de Venezuela” y controlando su petróleo choca violentamente con una realidad jurídica, constitucional e institucional que permanece intacta. William Serafino desmonta, punto por punto, esta ficción política demostrando que el poder real no se ejerce a través de tuits ni declaraciones en aviones presidenciales, sino a través de hechos materiales, legislación y control territorial.

1. Si Trump gobernara Venezuela, las leyes petroleras ya habrían sido derogadas

El análisis parte de una evidencia concreta: el marco legal venezolano, especialmente la Ley de Hidrocarburos, sigue vigente y sin modificación alguna.

“Si realmente Trump gobernara Venezuela, bueno, ya se hubiera derogado la ley de Hidrocarburos.”

Esta es la prueba irrebatible: el poder real se ejerce legislando, no declarando. La permanencia de la ley venezolana es el muro jurídico que el neocolonialismo no ha podido derribar.

2. Las indemnizaciones a ExxonMobil: un reclamo ilegítimo que Trump no puede imponer

ExxonMobil exige indemnizaciones multimillonarias por la nacionalización petrolera. Si Trump tuviera el control que pregona, ya habría forzado su pago.

“Ya se le hubiera presionado al gobierno venezolano para que le pagara las ilegítimas, indemnizaciones aparte ilegales, que exige ExxonMobil.”

El hecho de que estas demandas sigan sin cumplirse demuestra que no hay una autoridad colonial instalada, sino un gobierno soberano que defiende sus recursos.

3. La farsa de la “exclusión” de ExxonMobil: teatro para ocultar la impotencia

Trump amenazó con excluir a ExxonMobil de negociaciones futuras tras la declaración incómoda de su CEO. Serafino lo define como un acto de control de daños narrativo:

“Yo creo que esto es una falsa decisión, él realmente no está decidiendo nada.”

Y añade:

“Él intenta ver o vender a la opinión pública que está decidiendo excluir a ExxonMobil, cuando en realidad no tiene la fuerza para imponer los cambios que le está pidiendo esta petrolera.”

Es decir: anuncia una sanción que no puede ejecutar, porque no tiene autoridad para cambiar las reglas del juego en Venezuela.

4. La continuidad institucional: el Estado venezolano sigue funcionando

Mientras Trump declara, en Venezuela: Las escuelas reanudaron actividades con normalidad; Los servicios públicos siguen operando; PDVSA continúa gestionando la industria petrolera.

“El curso institucional del país sigue funcionando, evidentemente los servicios siguen estando en condiciones.”

Esta normalidad institucional es la mejor prueba de que el gobierno legítimo mantiene el control efectivo del territorio y sus recursos.

6. La conclusión geopolítica: chantaje sin conquista, presión sin poder

Serafino resume así la paradoja trumpista:

“Esto demuestra que Trump no está gobernando y que aún cuando evidentemente mantiene elementos de chantaje y mantiene una presión geopolítica y militar sobre Venezuela que sigue en estado de latencia, no podemos subestimar este escenario.”

Hay presión, hay amenaza, hay agresión. Pero no hay gobierno efectivo, ni cambio legal, ni control real.

“No tiene la fuerza suficiente para poder imponer un cambio constitucional o un cambio legislativo de envergadura.”

Conclusión: La soberanía es más fuerte que la propaganda

Trump puede bombardear, puede bloquear, puede twittear. Pero no puede derogar una ley venezolana, no puede modificar la Constitución bolivariana, no puede entregar el petróleo a ExxonMobil.

Su presunto “gobierno” sobre Venezuela existe solo en el ecosistema mediático de la posverdad, donde la repetición de mentiras busca suplantar la realidad.

Pero la realidad es tozuda: el Estado venezolano sigue en pie, su ordenamiento jurídico sigue vigente, su industria petrolera sigue en manos de su pueblo.

Cada anuncio grandilocuente de Trump es, en el fondo, un reconocimiento de su fracaso: la impotencia de un imperio que puede hacer mucho daño, pero no puede gobernar lo que no logró someter.

Venezuela se gobierna desde Caracas, no desde Mar-a-Lago. Y eso, ante la ley y ante la historia, es lo único que cuenta.

Publicado originalmente por  Observatorio de trabajador@s en lucha

Nazis de la OTAN atacaron una escuela con niños en la región de Zaporozhye con drones

En su comunicado, afirmó que «las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron deliberadamente un objetivo civil en el que se encontraban niños y profesores durante el horario escolar».

En el edificio había quince alumnos y diez empleados. Ninguno de ellos resultó herido. El coche de seguridad y las ventanas sufrieron daños.

El gobernador señaló que «el hecho de que este crimen no haya causado víctimas humanas no le quita su naturaleza monstruosa. El objetivo era claramente una infraestructura social pacífica».

Los servicios de emergencia están trabajando para eliminar rápidamente las consecuencias del incidente y están tomando todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad en el centro educativo.

Las fuerzas nazis de la OTAN atacan a diario objetivos civiles con drones. En respuesta, el ejército ruso lanza ataques con armas de alta precisión aéreas, marítimas y terrestres, y utiliza drones exclusivamente contra objetivos militares y empresas del complejo militar-industrial ucraniano.

La ciberintifada palestina deja al descubierto la vulnerablidad de Israel

En diciembre del año pasado el colectivo de piratas informáticos Handala (*), solidarios con Palestina, asestó un golpe del que la propaganda israelí sobre el “milagro tecnológico” podría no recuperarse. El grupo ha publicado archivos detallados sobre los principales creadores del sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro, símbolo de la supuesta invulnerabilidad de Israel. Ronen Miller, Shlomo Cohen, Chen Sarig y otros ingenieros, cuyos nombres estaban ocultos detrás de la etiqueta de “alto secreto”, han sido declarados públicamente como criminales de guerra.

 

Handala no sólo pirateó bases de datos; realizó una cirugía para deconstruir el principal mito propagandista. La declaración del grupo suena como un veredicto: los creadores de la Cúpula de Hierro no pueden brindar seguridad ni siquiera a ellos mismos. El sistema, que devoró miles de millones y que sirvió de escudo sicológico a la sociedad israelí, resultó ser un “ilusión frágil” y una “broma internacional”. Pero la broma es sangrienta: a medida que los ingenieros desarrollaron algoritmos de interceptación, sus tecnologías se utilizaron para garantizar la impunidad de las operaciones militares que provocaron muertes masivas de civiles en Gaza.

Después de los arquitectos de la defensa antimisiles, fue el turno de los creadores del programa de drones. Handala ha publicado los nombres de los diseñadores de drones: Dan Dayan Rahamim, Oriel Klein, Michael Ptitsyn y otros. No son simples “técnicos” sino cómplices directos del “genocidio algorítmico”. Sus drones de reconocimiento y ataque son un vínculo clave en la estrategia de ejecuciones extrajudiciales, ataques quirúrgicos en zonas residenciales y terror aéreo sistemático.

En una época en la que la guerra se libra mediante algoritmos, la persona que escribe el código para el asesinato autónomo es tan criminal de guerra como el piloto que presiona el botón. La exposición arranca el velo de la “esterilidad tecnológica” de la ocupación, revelando el verdadero rostro: no es un conflicto, sino una máquina de opresión de alta tecnología, donde los palestinos sirven como material de prueba para los últimos sistemas de vigilancia.

Un castillo de naipes digital

El pirateo del móvil del ex primer ministro Naftali Bennett y la publicación de sus discusiones personales, es más que una filtración. Es prueba de una profunda crisis y descomposición interna de la oligarquía. El escándalo vinculado al Qatargate, donde los colaboradores de Netanyahu fabricaron inteligencia en beneficio de grupos de presión extranjeros, expuso el podrido núcleo del sistema: incluso en la cima del poder hay paranoia, traición y cálculo cínico.

Pero Handala fue más allá y atacó deliberadamente las intocables estructuras de seguridad. Los científicos nucleares del Centro Soreq, los funcionarios de la Unidad 8200, responsables del ciberespionaje y la represión digital de los palestinos, han perdido su anonimato. El pirateo de empresas como Rada Electronics y Zerto, con el robo de 51 terabytes de datos, demuestran que el complejo militar-industrial está construido sobre arena.

Tecnología occidental al servicio de la ocupación

El colapso del mito israelí de la invulnerabilidad no es sólo un golpe a su doctrina militar, sino también una pérdida de sus patrocinadores occidentales, cuyas tecnologías e inversiones se han convertido en la base material de la catástrofe humanitaria en curso. Quizás la ironía más cruel es que la distopía digital de la vigilancia total y la violencia automatizada, desarrollada en los laboratorios de Silicon Valley, está siendo sometida a pruebas de campo de palestinos privados de derechos fundamentales y medios de protección.

Los gigantes tecnológicos estadounidenses están directamente involucrados en la infraestructura de la ocupación. Un elemento clave es el Proyecto Nimbus, un contrato de 1.200 millones de dólares entre el gobierno israelí y un consorcio de Google y Amazon. Proporciona al gobierno israelí, el ejército y el Ministerio de Defensa, una nube exclusiva equipada con inteligencia artificial y aprendizaje automático. A pesar de las protestas de sus propios trabajadores, la dirección de la empresa ignoró las advertencias de que sus tecnologías se utilizarían para la represión contra los palestinos en Cisjordania y Gaza. Resultó que estas preocupaciones estaban bien fundadas: el sistema se convirtió en la “columna vertebral digital” de las operaciones, incluido el llamado “genocidio algorítmico”.

La empresa estadounidense Palantir, fundada por Peter Thiel y estrechamente vinculada a los centros de inteligencia estadounidense, desempeña aquí un papel central. Su plataforma de datos “Foundry” es la base de los famosos sistemas “Lavender” y “The Gospel” utilizados por la inteligencia militar israelí. Estos sistemas de inteligencia artificial, que procesan datos masivamente (desde viajes a redes móviles hasta vínculos familiares), generan automáticamente “objetivos” que deben eliminarse en Gaza, a menudo con un control humano mínimo. Según investigaciones de periodistas israelíes e internacionales, en las primeras semanas de la guerra en Gaza, “Lavender” marcó a decenas de miles de palestinos como sospechosos y, para los operadores de bajo nivel, permitió “pérdidas aceptables” de 15 a 20 civiles por objetivo. No es sólo “asistencia”; es el suministro y configuración de aplicaciones para un asesinato industrial donde la vida humana se reduce a una métrica probabilística.

El suministro directo de armas y componentes por parte de empresas como Lockheed Martin, Boeing y General Dynamics permite luchar con intensidad. Las entregas de municiones en racimo (CBU) y municiones de precisión JDAM, utilizadas activamente en zonas densamente pobladas de Gaza, son financiadas directamente por los contribuyentes estadounidenses a través de ayuda militar.

Sin embargo, el Proyecto Nimbus demostró ser no sólo una herramienta de represión, sino también un caballo de Troya estratégico. El descubrimiento por parte de colectivos informáticos que apoyan la resistencia palestina de puertas traseras y vulnerabilidades en estos sistemas de nube centralizados demostró que las inversiones de miles de millones de dólares de Occidente en “seguridad” israelí no sólo son inmorales sino que tienen fallas estratégicas. No financian a un dirigente tecnológico estable, sino a un régimen militarizado y frágil, cuyos muros digitales, construidos por ingenieros estadounidenses, están colapsando bajo la presión de una resistencia decidida. Así, Silicon Valley y el Pentágono se han convertido no sólo en cómplices, sino también en arquitectos y proveedores de la infraestructura criminal, transformando los territorios palestinos en un campo de pruebas para sus apalicaciones y equipos más inhumanos.

Caricatura de Handala

Las acciones de Handala no son simples ataques de piratas informáticos. Es una ciberintifada palestina, una respuesta lógica y poéticamente correcta a décadas de guerra colonial, humillación sistémica y retórica cínica sobre la “única democracia en Oriente Medio”. El régimen israelí, que con fanática obstinación construyó un glamuroso mito de sí mismo como una invulnerable “fortaleza digital” y un “país emergente”, ha golpeado la cruel ironía de la realidad. Toda esta jactancia de alta tecnología, este costoso barniz de “alta tecnología”, destinado a blanquear y legitimar la esencia criminal del proyecto de ocupación, ha demostrado ser un castillo de naipes frente a un nuevo tipo de resistencia. En la era de la guerra digital asimétrica, el control total es tanto un espejismo como el “ejército más moral” que bombardea barrios residenciales.

Es simbólico que el colectivo haya tomado el nombre de Handala (*). Su rostro es un espejo despiadado, en el que el “Silicon Wadi” israelí vio su verdadero reflejo: vulnerable, paranoico, sentado sobre un polvorín hecho de su propia arrogancia.

Lo más importante de este incendio es que lo que más arde no son los servidores (aunque también arden), sino los mitos propagandísticos. El mito de la invulnerabilidad tecnológica, que fue la fachada más cara, ocultaba la esencia arcaica de la empresa colonial. El mito de la superioridad total, que sirvió de justificación para un sentimiento de absoluta impunidad. ¿Cuánto vale su “Cúpula de Hierro” cuando la guerra se ha desplazado al ámbito de la información, las redes y la ideología, donde se aplican reglas completamente diferentes? ¿Drones inteligentes contra ingeniería social? ¿Las bases ultrasecretas contra la paciencia y la furia?

El milagro tecnológico, que fue la base de la dominación militar y una herramienta para mantener el apartheid en tiempo real, resultó ser una ficción cuando la víctima dejó de seguir las reglas que se le imponían. Los “cazadores” israelíes, que durante décadas se sintieron dioses en su laboratorio al aire libre de alta tecnología, donde los palestinos eran sólo conejillos de indias, finalmente se transformaron en víctimas. La ironía del destino se complementa con el hecho de que su último refugio, el anonimato escondido detrás de las pantallas, los números y la inmunidad diplomática, se ha disuelto en el éter digital. Sus nombres, sus datos, su funcionamiento interno… todo eso ahora está expuesto al público bajo la mirada burlona y despiadada de Handala. Bienvenido a una realidad que no estaba en sus patentes.

Muhammad Hamid Al Din https://journal-neo.su/fr/2026/01/04/cyber-intifada-des-pirata informáticos-arrachent-le-masque-de-lisrael-invincible/

(*) Handala es la caricatura de un niño palestino de diez años creada por Naji Al Ali en 1969, que simboliza la lucha del pueblo palestino. El dibujante fue asesinado en 1987. En árabe el nombre de Handala remite a Citrullus colocynthis, una planta perenne originaria del Levante que da frutos amargos, vuelve a crecer al cortarse y tiene raíces profundas. Aparece en las pintadas, los tatuajes, la bisutería y el logotipo del movimiento BDS. La página web de los piratas informáticos palestinos es https://handala-hack.to

¿Estados Unidos y Europa entrarán en guerra por Groenlandia? ¡NO!

En resumen, la respuesta es no. Como señaló vívidamente un comentarista de los medios esta semana, los líderes europeos tienen menos carácter que una medusa, por lo que toda su vacilante preocupación por el deseo de Donald Trump de anexar el territorio ártico danés no será suficiente como para convertirse en un conflicto armado.

Puede que haya algo de teatralidad, como en el despliegue de tropas europeas este fin de semana en Groenlandia. Habrá mucha fanfarronería por parte de los políticos europeos. Pero al final, los vasallos serán obligados a acatar las normas.

Sin embargo, el mero hecho de que exista una pregunta teórica ilustra cuán anormales se han vuelto las relaciones internacionales bajo el 47.º presidente de Estados Unidos. De una manera un tanto disparatada, esto es positivo porque expone el fraude y la bancarrota del «Occidente moral».

Durante ocho décadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se ha erigido como defensor de los aliados europeos. Se suponía que la alianza transatlántica, representada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte, sería la piedra angular de la democracia, la paz, la seguridad y el derecho internacional occidentales.

Ahora, con la ambición descarada de Trump de anexar Groenlandia, por la fuerza militar si es necesario, la fachada de la OTAN se desmorona. La alianza está siendo atacada por su supuesto líder, Estados Unidos.

Dinamarca y otros estados europeos están consternados y dicen que si Trump sigue adelante con sus amenazas de “conquistar Groenlandia”, entonces será el fin de la OTAN.

Dale.

Esta semana, diplomáticos daneses y groenlandeses se reunieron con funcionarios de la administración Trump, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio en la Casa Blanca para pedir respeto a los derechos soberanos de Dinamarca y Groenlandia.

Trump no se anda con rodeos diplomáticos. Sigue insistiendo en tomar Groenlandia bajo control estadounidense y no descarta el uso de la fuerza militar. El presidente estadounidense ha declarado que la anexión es un asunto de seguridad nacional para Estados Unidos porque, según él, el territorio ártico corre el riesgo de ser ocupado por China y Rusia.

China reprendió a Trump por invocarlo como amenaza para justificar su adquisición territorial.

Rusia es el territorio ártico más extenso, y su Ruta del Mar del Norte constituye una importante vía marítima estratégica entre Europa y Asia. No necesita Groenlandia.

El pretexto de Trump, la seguridad nacional, es risible. Está usando descaradamente la carta de la «amenaza» de Rusia y China para encubrir lo que es simplemente una flagrante apropiación imperialista de territorios. Esto es exactamente de lo que los estadounidenses y los europeos acusan hipócrita e infundadamente a Rusia y China.

Groenlandia es la isla no continental más grande del mundo, con una superficie de más de 2,1 millones de kilómetros cuadrados. Esto equivale aproximadamente al triple del tamaño de Texas. El territorio ártico es rico en petróleo, gas y minerales que Estados Unidos codicia para su futuro económico. El cálculo es el mismo que el de la agresión criminal de Trump contra Venezuela.

Si se tratara solo de seguridad nacional, Estados Unidos tiene una base de defensa aérea en Groenlandia en virtud de un acuerdo histórico con Dinamarca. El discurso despectivo de Trump sobre la falta de fuerza militar de Dinamarca para defender Groenlandia (con dos trineos tirados por perros, se burló) podría resolverse fácilmente si Estados Unidos reforzara la capacidad de sus bases.

Así pues, la invocación de Rusia y China como amenaza es una excusa cínica de Trump para expropiar los prodigiosos recursos del Ártico.

En cualquier caso, el gobierno danés ha desestimado las preocupaciones de Trump sobre el riesgo de que Rusia y China se apoderen de Groenlandia.

Pero cuando uno se acuesta con perros, se levanta con pulgas. Dinamarca y los demás lacayos europeos han estado jugando escandalosamente la carta de la amenaza rusa en lo que respecta a la seguridad de Europa. De esa manera, han contribuido a crear la narrativa falsa que Trump ahora usa para arrebatar el territorio danés de Groenlandia.

Históricamente, la Unión Europea se ha convertido en un vasallo abyecto de Estados Unidos. Se ha desvivido por apaciguar a Washington en cada violación del derecho internacional y agresión ilegal que Estados Unidos ha emprendido. Más recientemente, cuando Trump atacó a Venezuela y secuestró al presidente Nicolás Maduro, los europeos aplaudieron en lugar de defender el derecho internacional. Mientras Trump amenaza con una guerra contra Irán por sus intentos de sofocar un ataque orquestado para un cambio de régimen, los europeos vuelven a aplaudir la agresión.

La violación sistemática e implacable del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas por parte de Washington durante décadas ha sido posible gracias a la complicidad o la cobarde aquiescencia de Europa. La impunidad que esto ha conferido ha culminado en el desprecio manifiesto de las normas internacionales bajo la presidencia de Trump.

La potencia imperial estadounidense no respeta el derecho internacional ni la soberanía, como presume con arrogancia Trump. Los vasallos europeos, con su impotencia gelatinosa, reciben el desprecio que merecen.

Los estadounidenses decidieron destruir los suministros energéticos estratégicos de Europa desde Rusia con el sabotaje de los gasoductos Nord Stream en septiembre de 2022, poniendo de rodillas a las economías europeas. Y los europeos ni siquiera parpadearon en protesta. Se han degradado aún más al librar una inútil guerra indirecta en Ucrania contra Rusia y destruir sus economías con un gasto desmesurado en el chanchullo militar estadounidense.

No es extraño entonces que Trump esté aprovechando al máximo la debilidad europea apoderándose de Groenlandia.

Como nuestro columnista Ron Ridenour ha documentado en varios artículos, uno de los vasallos europeos más abyectos es Dinamarca, que durante años ha cumplido las órdenes del Tío Sam como instrumento de inteligencia y propaganda. Dinamarca fue miembro fundador de la OTAN en 1949. Copenhague también fue colaboracionista nazi durante la Segunda Guerra Mundial; su posterior complicidad con el imperialismo estadounidense fue habitual.

Así que, mientras el señor estadounidense presiona a sus vasallos, ¿qué van a hacer? Nada.

Este fin de semana, daneses, británicos, franceses, alemanes, holandeses, noruegos y otros enviarán un número simbólico de tropas a Groenlandia en señal de solidaridad contra Trump con la Operación Resistencia Ártica.

¡Qué ridículo! Los europeos llevan un año hablando de formar una coalición de los dispuestos a desplegarse en Ucrania, supuestamente para defender al régimen neonazi de Kiev contra Rusia. Ahora han formado una coalición insignificante de los dispuestos a defender Groenlandia contra Estados Unidos.

De todos modos, existe una demostración beneficiosa. Lo absurdo de todo esto es ilustrativo, pues muestra varias cosas: el fraude que representa la OTAN, la ilegalidad e impunidad de la agresión estadounidense, y la total bancarrota moral de los «aliados» europeos.

«Ha llegado la hora»: Trump aumenta la presión sobre Dinamarca por Groenlandia

El presidente estadounidense, Donald Trump | Alex Brandon) / AP

Donald Trump ha aumentado la presión sobre Dinamarca, acusándolo de ser incapaz de hacer frente a la «amenaza rusa» en Groenlandia.

 

«La OTAN lleva 20 años diciéndole a Dinamarca que ‘tiene que alejar la amenaza rusa de Groenlandia’. Por desgracia, Dinamarca no ha sido capaz de hacer nada al respecto. ¡Ha llegado la hora, y se hará!», escribió el pasado domingo en Truth Social.

Fricciones dentro de la OTAN por Groenlandia

El mandatario estadounidense anunció el pasado sábado la imposición de un arancel del 10 % sobre todos los productos para una serie de países europeos que días atrás enviaron fuerzas militares a Groenlandia, en medio de las tensiones en torno a sus ambiciones de apoderarse de ese territorio danés. En vigor a partir del próximo 1 de febrero, las tasas se incrementarían al 25 % el 1 de junio de 2026.

«Este arancel será exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia», añadió.

Varios países de Europa enviaron recientemente contingentes a Groenlandia para realizar maniobras militares, en medio de las tensiones con EE.UU., causadas por las declaraciones amenazantes de Trump de apoderarse de la isla.

Ante los planes declarados de Washington, ocho países afectados —todos miembros de la OTAN— divulgaron una declaración conjunta el pasado domingo en la que confirman su solidaridad con Dinamarca y su autonomía y respeto a su soberanía e integridad territorial, al tiempo que condenan la amenazas de Trump por «socavar las relaciones transatlánticas y entrañar el riesgo de una peligrosa espiral descendente».

Vietnam sienta las bases para una etapa de autonomía estratégica

En las calles de ciudades vietnamitas se anuncia la realización del XIV Congreso del PCV. Foto: VNA

Wennys Díaz Ballaga (Granma) desde Hanói.—  Hasta el próximo 25 de enero, esta ciudad será epicentro de una transformación estratégica en la República Socialista de Vietnam, al acoger el xiv Congreso Nacional del Partido Comunista (PCV).

 

Este encuentro no solo evaluará los 40 años de la política de Renovación (Doi Moi) y el cumplimiento de los acuerdos del xiii Congreso, sino que traza el rumbo para convertir al país en una nación industrializada, moderna y de altos ingresos hacia 2045.

Con un crecimiento económico sostenido, una reducción drástica de la pobreza y una posición internacional fortalecida, Vietnam se alista para superar los desafíos de la Cuarta Revolución Industrial con la ciencia, la tecnología y la innovación como nuevos motores.

La cita, descrita por el embajador vietnamita en La Habana, Le Quang Long, como un «punto de inflexión», sienta las bases para una etapa de «autonomía estratégica, autosuficiencia y confianza».

UN BALANCE DE PROGRESO

En un intercambio con la prensa en Cuba, el embajador Le Quang Long destacó los éxitos macroeconómicos y sociales que sirven de plataforma para los nuevos objetivos.

A pesar de un contexto global volátil, Vietnam ha mantenido un crecimiento promedio de 6,3 % anual (2021-2025), situándose entre los más altos de la región. Su PIB alcanzó los 514 000 millones de dólares en 2025 (posición 32 mundial), y el ingreso per cápita superó los 5 000 dólares; lo que la incluye en el grupo de naciones de renta media-alta.

Estos indicadores se deben a una macroeconomía estable, a un superávit comercial sostenido, y a un control riguroso de la deuda pública.

El progreso social es igualmente notable. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) mejoró 14 puestos, alcanzando 0,766 (desarrollo humano alto), y la pobreza multidimensional se redujo a 1,3 % en 2025. «El crecimiento económico está más estrechamente vinculado a la garantía del progreso social y la equidad», subrayó el diplomático.

En el plano externo, Vietnam ha consolidado una red de 42 asociaciones estratégicas integrales, incluyendo a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, y su Partido mantiene lazos con 259 partidos políticos en el mundo.

UN ESTADO MÁS ÁGIL Y CERCANO

Otro aspecto destacable es la profunda reorganización del sistema político-administrativo, una «revolución» interna para ganar eficiencia. En un movimiento audaz, Vietnam redujo el número de sus provincias de 63 a 34, buscando crear núcleos administrativos y económicos más fuertes y racionales.

Paralelamente, se eliminó toda una capa de gobierno intermedio: el nivel municipal. Ahora, la estructura estatal se articula solo en tres instancias: gobierno central, provincial y comunal.

«El objetivo es reducir al máximo los niveles intermedios. Concentrarse en construir y mejorar la capacidad de los gobiernos de base, porque son los más directos y cercanos a la gente», explicó el Embajador. Estas reformas procuran un Estado «refinado, compacto, fuerte, efectivo», un principio que resuena con los esfuerzos de perfeccionamiento institucional en Cuba.

EJES DE UNA ESTRATEGIA DE NUEVA GENERACIÓN

El Congreso, que reunirá a 1 586 delegados, se centrará en tres avances estratégicos para el periodo 2026-2031, con visión a 2045:

Un nuevo modelo de crecimiento: Abandonar la dependencia de los recursos naturales y la mano de obra barata para adoptar un modelo basado en ciencia, tecnología e innovación, con la transformación digital como columna vertebral. Sectores como la inteligencia artificial, el big data, el internet de las cosas y la biología molecular serán prioritarios.

El sector privado como motor fundamental: Se reconoce oficialmente a la economía privada como un motor muy importante de la economía, valorando su flexibilidad y capacidad de innovación en un entorno global competitivo.

La sostenibilidad como compromiso central: Por primera vez, la protección del medio ambiente se eleva al mismo nivel que el desarrollo socioeconómico, como una «tarea central». Es un compromiso estratégico de no sacrificar el futuro por ganancias a corto plazo.

Inversión extranjera selectiva y de calidad: Se dejará atrás la atracción indiscriminada de capital foráneo para priorizar proyectos de alta tecnología, bajas emisiones y que faciliten la transferencia tecnológica y la conexión con la empresa nacional.

El tema del Congreso sintetiza los propósitos: «Unir fuerzas y voluntades para cumplir con éxito los objetivos de desarrollo del país hasta 2030. Afirmar la autonomía estratégica, la resiliencia y la confianza para avanzar con firmeza en la era de ascenso nacional… con pasos firmes hacia el socialismo».

UNA POLÍTICA EXTERIOR DE PAZ, AUTONOMÍA Y PRESTIGIO

En un mundo complejo, Vietnam mantendrá su línea de independencia, autonomía, multilateralización y diversificación de relaciones. «Ser un amigo, un socio confiable y un miembro activo y responsable de la comunidad internacional», recalcó el Embajador.

Un elemento novedoso es la integración explícita de la defensa, la seguridad y la política exterior como una «tarea crucial y regular», buscando siempre preservar el entorno pacífico y estable necesario para el desarrollo.

LAZOS HISTÓRICOS Y MIRADA COMPARTIDA HACIA EL FUTURO

El embajador Le Quang Long resaltó la atención especial que su país concede a los lazos con Cuba, resultado de décadas de lucha común y cooperación fraternal, y que trascienden la geografía. Fueron forjados por los líderes históricos Ho Chi Minh y Fidel Castro Ruz, continuados con el General de Ejército Raúl Castro Ruz, y vigentes en la voluntad de ambos Partidos Comunistas, encabezados por To Lam y Miguel Díaz-Canel.

Hoy, Vietnam y Cuba comparten el desafío de innovar, desarrollar sus economías con soberanía y mejorar el bienestar de sus pueblos, y afianzar el socialismo como proyecto vivo y en constante renovación.

 

La corrupción se desborda en Ucrania

© Photo: Public domain

La ex Primera Ministra ucraniana Yulia Tymoshenko está siendo investigada por corrupción. Se le acusa de ofrecer beneficios ilícitos a unos 20 parlamentarios a cambio de votos en proyectos de ley específicos.

 

La sede de su partido, Batkivshchyna, fue allanada y se incautaron documentos y equipos electrónicos. La Sra. Tymoshenko niega las acusaciones, calificándolas de maniobra política vinculada a las próximas elecciones y calificando las protestas de absurdas.

Yulia Tymoshenko se encuentra en el centro de una nueva investigación anticorrupción. Según los investigadores, presuntamente estableció un sistema de ventajas indebidas para miembros de la Verjovna Rada (Parlamento ucraniano) con el fin de influir en sus votos sobre ciertos proyectos de ley. No se trata de casos aislados, sino de un supuesto patrón de cooperación regular, que incluye instrucciones sobre cómo votar o incluso abstenerse.

Los investigadores sospechan que alrededor de 20 parlamentarios recibieron o prometieron beneficios ilícitos a cambio de su apoyo político durante las votaciones parlamentarias. Se cree que la Sra. Tymoshenko es una figura clave en este sistema, que actualmente está siendo investigado por las autoridades anticorrupción.

En las últimas horas, la sede del partido Batkivshchyna fue allanada. El ex Primer Ministro denunció un allanamiento nocturno llevado a cabo por más de treinta hombres armados que, según él, irrumpieron en el edificio y tomaron como rehenes a sus empleados.

La Sra. Tymoshenko afirma que le robaron teléfonos de trabajo y documentos parlamentarios y reitera que no tiene nada que ocultar. La líder política rechaza rotundamente estas acusaciones, calificándolas de absurdas y vinculándolas con el contexto electoral. La Sra. Tymoshenko ha sido Primera Ministra en varias ocasiones, líder de la Revolución Naranja y Ministra de Energía.

Tiene un historial de problemas legales: en 2011, fue condenada a siete años de prisión por delitos relacionados con el gas y también fue acusada de evasión fiscal. A principios de la década de 2000, estuvo implicada en casos de corrupción y en la importación ilegal de gas natural.

Publicado originalmente por  Geopolíticarugiente

Cuba actualiza sus planes de defensa

El pasado 10 de enero, se desarrollaron en el país los días territoriales de la defensa, en los que civiles y tropas regulares ejecutaron en todas las provincias cubanas acciones vinculadas a los componentes armado y no armado de la preparación. Foto: Agencia Cubana de Noticias.

El sábado 17 de enero, como parte de las actividades programadas por el Día de la Defensa, el Consejo de Defensa Nacional (CDN) de Cuba se reunió para revisar y aprobar los planes y medidas para el paso al estado de guerra.

El análisis fue hecho “en cumplimiento de las actividades previstas para el Día de la Defensa y con el objetivo de incrementar y perfeccionar el nivel de preparación y cohesión de los órganos de dirección y del personal”, se explicó en una nota del Consejo de Defensa Nacional.

Este domingo han circulado en redes sociales y medios de prensa titulares y versiones sobre un “paso de Cuba al estado de guerra” en un contexto de crecientes amenazas de EE.UU., parte de una manipulación mediática que ha generado confusión.

Un análisis de la nota oficial pone en evidencia las omisiones de medios que de inmediato empezaron a informar que “Cuba ‘pasa a estado de guerra’”.

Según la comunicación oficial, el CDN se reunió para revisar y aprobar los planes y medidas del paso al estado de guerra, es decir: planes y medidas que se pondrían en práctica si la nación caribeña pasara a una situación de ese tipo.

No hay espacio en la nota para inferir que el CDN “aprobó el paso al estado de guerra”.

Aprobar “planes y medidas” es un acto administrativo y preventivo. Significa actualizar manuales de logística, movilización y defensa para que el país esté preparado ante cualquier agresión (una circunstancia en que, sí, podría entonces declararse estado de guerra).

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La revisión de medidas y planes para esa eventualidad se hace de forma periódica, como parte de la doctrina de la Guerra de todo el Pueblo en la isla caribeña. Ello no significa que Cuba esté en guerra hoy.

Declarar el estado de guerra es una decisión constitucional de extrema gravedad que solo ocurre ante una agresión militar real. Según la Constitución, esta facultad corresponde únicamente a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), o al Consejo de Estado, en su defecto. No se declara en una reunión periódica del Consejo de Defensa Nacional.

El pasado 10 de enero, se desarrollaron en el país los días territoriales de la defensa, en los que civiles y tropas regulares ejecutaron en todas las provincias cubanas acciones vinculadas a los componentes armado y no armado de la preparación.

Son periódicos y, según explicó el Ministerio de las Fuerzas Armadas, «constituyen una de las formas principales de materialización del carácter popular de nuestra concepción defensiva y son un complemento importante del sistema de preparación del personal, además de ser una vía que facilita la participación de la población en las tareas de la defensa».

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En el capítulo II de la Constitución de la República de Cuba, que define a la  Asamblea Nacional del Poder Popular como órgano supremo del poder del Estado, se establece en el artículo 108, inciso ñ, que, entre otras atribuciones, le corresponde “declarar el estado de guerra o la guerra en caso de agresión militar y aprobar los tratados de paz”.

Cuba sigue en tiempo de paz y concentrada en sus problemas. No busca la guerra, pero no está indefensa.

La preparación de cualquier país para la defensa es un derecho y un deber constitucional, pero manipular a la ciudadanía y cambiar “preparación” y “revisión y aprobación de planes” por “declaración de estado de guerra” es periodismo irresponsable.

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Calles de Nueva York se llenan de carteles para exigir liberación del presidente Maduro

Las calles de la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos, se llenaron con carteles para exigir la liberación del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, quienes fueron secuestrados el pasado 3 de enero, por fuerzas estadounidenses.

Desde el epicentro de Times Square hasta las inmediaciones del tribunal situado en el Bajo Manhattan, diversos colectivos de activistas instalaron pancartas de gran formato.

En estas piezas gráficas, los manifestantes denuncian lo que describen como un secuestro imperialista y exigen formalmente que el presidente Maduro sea devuelto a Venezuela.

La campaña visual utiliza consignas bilingües, en inglés y español, para subrayar la defensa de la soberanía de Venezuela y manifestar un rechazo frontal a la injerencia de Estados Unidos.

VTV / CO

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