«Ataque armado ilegítimo, carente de justificación jurídica»: Venezuela denuncia acciones de EE.UU. ante la ONU

El representante permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada | UN

El representante permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, denunció este lunes que el «ataque armado ilegítimo» perpetrado el fin de semana contra el territorio venezolano por parte de EE.UU., es «carente de justificación jurídica».

 

El diplomático venezolano, que intervino durante la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU convocada por la agresión de EE.UU. contra Venezuela y el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, señaló que el pasado 3 de enero de 2026 se ha convertido en «una fecha de profunda gravedad histórica, no solo para Venezuela sino para el sistema internacional en su conjunto», porque esa jornada, el país suramericano «fue objeto de un atraque armado ilegitimo, carente de toda justificación jurídica».

El representante venezolano ante la ONU indicó que la agresión estadounidense incluyó bombardeos a su territorio, pérdida de vidas civiles y militares, destrucción de infraestructura esencial y el secuestro del presidente constitucional de la República, y de la primera dama, Cilia Flores.

«Venezuela comparece hoy ante este Consejo desde una convicción profunda, la paz internacional solo puede sostenerse si el derecho internacional es respetado, sin excepciones, sin dobles raseros, y sin interpretaciones selectivas», agregó Moncada, quien dijo que los hechos suscitados en su país «constituyen una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, cometida por el Gobierno estadounidense».

El diplomático enumeró las violaciones que cometió EE.UU. en su ataque: «la violación del principio de igualdad soberana de los Estados, la violación de la prohibición absoluta del uso o la amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial, o la independencia política de cualquier Estado; y la violación del deber de resolver las controversias por medios pacíficos».

«Estos actos vulneran de manera grave los Convenios de Ginebra y sus protocolos, al haberse producido ataques indiscriminados contra la población civil y bienes de carácter civil. Se ha violado también el derecho internacional de los derechos humanos, particularmente el derecho a la vida, a la integridad personal, y de la seguridad», remarcó.

«Transgresión directa»

Moncada también denunció que dentro de las violaciones perpetradas por la administración de Donald Trump en el ataque militar, resulta «de especial gravedad el secuestro del presidente de la República por parte del Gobierno de los Estados Unidos de América, que constituye una transgresión directa de una norma esencial del orden jurídico internacional, cual es la inmunidad personal de los jefes de Estado en ejercicio».

«Esta inmunidad no es un privilegio individual, es una garantía institucional que protege la soberanía del Estado y la estabilidad del sistema internacional. Su desconocimiento no solo afecta a Venezuela, abre un precedente extremadamente peligroso para todos los Estados (…) independientemente de su tamaño, de su poder o de sus alianzas», advirtió.

El representante venezolano alertó que la misma ONU define claramente como «acto de agresión», «el bombardeo del territorio de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado, así como la invasión u ocupación, incluso sin anexión formal». Por ello, subrayó que permitir que las acciones bélicas de EE.UU. «queden sin respuesta efectiva, equivale a normalizar la sustitución del derecho por la fuerza, y a erosionar los fundamentos mismos del sistema de seguridad colectiva».

«Hoy no está en juego únicamente la soberanía de Venezuela, está en juego la credibilidad del derecho internacional, la autoridad de esta organización (ONU), y la vigencia del principio de que ningún Estado puede erigirse en juez, parte y ejecutor del orden mundial», advirtió Moncada. Además exhortó al ente a no ignorar el «elemento central» de la agresión estadounidense contra Venezuela, que son sus riquezas naturales: el petróleo, la energía, los recursos estratégicos y la posición geopolítica del país.

Ataque a Venezuela

  • El sábado, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano que afectó a la ciudad de Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro del presidente del país, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.
  • Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió de que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
  • El mandatario venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, a la espera de un juicio.
  • El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asuma como encargada de la Presidencia.
  • Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.
  • Horas después del ataque contra Venezuela, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió de que Cuba, México y Colombia podrían ser los próximos objetivos de Washington.
  • La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, envió un mensaje «al mundo y a EE.UU.», en el que reiteró la «vocación de paz» de su país, subrayó la necesidad del respeto al principio de «no injerencia» y destacó la necesidad de trabajar con Washington «en una agenda conjunta de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y que fortalezca una convivencia comunitaria duradera».

Petro rechaza amenazas de Trump y denuncia escalada peligrosa contra Colombia

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió con firmeza a las amenazas lanzadas por el mandatario estadounidense, Donald Trump, quien sugirió la posibilidad de una operación militar en territorio colombiano tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero en Caracas.

 

Petro subrayó que su nombre nunca ha estado vinculado al narcotráfico y exigió a Trump dejar de calumniarlo. «Deje de calumniar señor Trump», escribió en su cuenta de X, recordando que en medio siglo de vida política no existe registro alguno que lo relacione con actividades ilícitas.

Las tensiones se intensificaron el 5 de enero, cuando Trump afirmó que una acción similar a la realizada en Venezuela «le sonaba bien» para Colombia. El Gobierno colombiano denunció que estas palabras constituyen una escalada peligrosa por parte de Washington, y recordó que «así no se amenaza a un presidente latinoamericano surgido de la lucha armada y después de la lucha por la paz del pueblo de Colombia».

En sus declaraciones, Petro calificó la detención de Maduro como un secuestro y el ataque estadounidense como «aberrante», señalando que destruye el Estado de derecho a nivel mundial y vulnera la soberanía de toda Latinoamérica y el Caribe.

El mandatario colombiano insistió en que la acción de Washington contra Venezuela carece de base legal internacional, lo que convierte la captura de Maduro en un acto arbitrario y contrario a los principios de la Carta de Naciones Unidas.

Trump, por su parte, elevó el tono de sus acusaciones contra Petro, a quien calificó de «hombre enfermo que fabrica cocaína». Estas declaraciones fueron consideradas por Bogotá como un ataque directo contra la institucionalidad colombiana y un intento de justificar una posible intervención militar.

La Casa de Nariño advirtió que las palabras de Trump no solo afectan la relación bilateral, sino que también ponen en riesgo la estabilidad regional, al abrir la puerta a nuevas agresiones contra gobiernos latinoamericanos.

Petro recordó que su trayectoria política ha estado marcada por la defensa de la paz y la soberanía, y que su llegada a la presidencia representa la voluntad popular de un pueblo que busca superar décadas de conflicto armado.

El presidente colombiano también subrayó que la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos constituye un precedente grave, pues sienta las bases para que cualquier gobierno latinoamericano pueda ser objeto de operaciones militares extranjeras sin autorización internacional.

Diversos sectores en Colombia han manifestado su respaldo a Petro, señalando que las amenazas de Trump son una muestra de la política de agresión que históricamente ha caracterizado la relación de Washington con América Latina.

Tanto las amenazas de Trump, así como las respuestas del Presidente Petro, suceden luego de que el pasado 3 de enero, fuerzas especiales de EE.UU. ejecutaron una operación militar en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentan cargos de narcoterrorismo.

La acción estadounidense ha generado rechazo en distintos países y organismos internacionales, que advierten sobre la violación de la soberanía venezolana y el precedente que sienta para América Latina.

Cabe recordar que las declaraciones de Trump contra Petro se suman a una serie de desencuentros previos, en los que el mandatario estadounidense ha acusado al gobierno colombiano de estar vinculado al narcotráfico.

Rusia condena el secuestro de Maduro ante la ONU (Discurso completo)

Vasili Nebenzia, representante permanente de Rusia ante la ONU | Frank Franklin II / AP
Vasili Nebenzia, representante permanente de Rusia ante la ONU | Frank Franklin II / AP

Señor presidente,

en primer lugar, quisiéramos felicitarle por asumir las funciones de presidente del Consejo [de Seguridad de la ONU] y, en segundo lugar, saludar a los miembros nuevamente elegidos del Consejo.

El inicio del nuevo año ha sumido en ‘shock’ a todos aquellos en el mundo que depositaban sus esperanzas en que el respeto del derecho internacional y la no intervención en los asuntos internos de otros Estados, así como el recurso a la diplomacia y la búsqueda de compromisos, se convirtieran en principios clave de la labor de la nueva administración estadounidense. El bandidaje en relación con el líder de Venezuela, que se saldó con la muerte de varias decenas de ciudadanos venezolanos y cubanos, se ha convertido, a los ojos de muchos, en un presagio del regreso a la era de anarquía y dominio de la fuerza estadounidense, de caos y de ilegalidad que siguen padeciendo decenas de Estados en diversas regiones del mundo.

No hay ni puede haber justificación alguna para el crimen cometido cínicamente por Estados Unidos en Caracas.

Condenamos enérgicamente el acto de agresión armada de Estados Unidos contra Venezuela, en violación de todas las normas del derecho internacional. A la luz de la información confirmada sobre la presencia en Estados Unidos del presidente de Venezuela secuestrado, Nicolás Maduro, y de su esposa (y, desde hoy, según sabemos, en Nueva York), instamos a las autoridades estadounidenses a liberar de inmediato al presidente legítimamente elegido de un Estado independiente y a su esposa.

Cualesquiera problemas y contradicciones existentes entre Estados Unidos y Venezuela deben resolverse mediante el diálogo. Es precisamente esto lo que nos prescribe la Carta de las Naciones Unidas, cuyos propósitos y principios una serie de Estados han empezado a aplicar de manera selectiva en los últimos años, en función de la coyuntura política. Hoy recogemos los frutos de su irresponsabilidad y selectividad en cuestiones del cumplimiento de las normas del derecho internacional, que equiparaban con el así llamado «orden internacional basado en reglas». He aquí su orden, en todo su esplendor, que horroriza incluso a los atlantistas más convencidos.

Señor presidente,

expresamos nuestra firme solidaridad con el pueblo de Venezuela ante la agresión externa y apoyamos plenamente la línea del Gobierno bolivariano encaminada a proteger los intereses nacionales y la soberanía del país.

Las acciones agresivas de Washington ya han sido condenadas por numerosos Estados y agrupaciones multilaterales, incluyendo el Movimiento de Países No Alineados, la Unión Africana y el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas. Esperamos que este bandidaje internacional reciba sin demora una evaluación objetiva y exhaustiva en términos del derecho internacional, con el uso de los mecanismos universales de la ONU y otros formatos multilaterales. En este proceso no debe influir el reconocimiento o no, por parte de uno u otro Estado o agrupación, de la legitimidad de Nicolás Maduro. Por ello, el balbuceo incoherente y los intentos de eludir valoraciones de principios por parte de quienes en otras situaciones exigían con vehemencia, echando espuma por la boca, el respeto de la Carta de la ONU, parecen hoy especialmente hipócritas e improcedentes. Espero que lo comprendan y renuncien a los dobles raseros, y que no intenten justificar un acto de agresión tan flagrante por temor a enfurecer al «gendarme mundial» estadounidense que pretende resucitar.

Resulta especialmente chocante el cinismo sin precedentes con el que Washington ni siquiera intentó camuflar los verdaderos objetivos de su operación criminal: establecer un control ilimitado sobre las riquezas naturales de Venezuela y afirmar sus ambiciones hegemónicas en América Latina. De este modo, Washington le da un nuevo impulso al neocolonialismo y al imperialismo, rechazados en repetidas ocasiones de manera tajante por los pueblos de esta región y, en general, por el Sur Global.

Estimados colegas,

en la situación actual, reviste suma importancia la unidad de toda la comunidad internacional en el rechazo decidido de los métodos e instrumentos de la política exterior militar estadounidense que se han puesto de manifiesto en el caso de Venezuela. Solo así se puede obligar a Washington a revisar, e incluso a abandonar, sus peligrosas equivocaciones.

Como dijimos en la sesión anterior sobre Venezuela, la campana que hoy resuena con fuerza en la región dobla por cada país del hemisferio occidental. También dobla por todos los Estados miembros de la ONU y por el futuro de la propia organización mundial. No oírla hoy equivale a mostrar cobardía y falta de principios, bendiciendo en esencia la ulterior vulneración del derecho internacional y, en general, del comportamiento interestatal civilizado. No se puede permitir que Estados Unidos se afiance en el papel de una suerte de juez supremo, el único con derecho a invadir cualquier país, determinar culpables, imponerles castigos y hacerlos cumplir, sin consideración por los conceptos de jurisdicción internacional, soberanía y no injerencia. ¿Acaso a ese mundo aspirábamos al conmemorar el 80.º aniversario de la adopción de la Carta de la ONU, cuando todos suscribimos la correspondiente declaración del presidente del Consejo de Seguridad? ¿Acaso a eso está dirigida la reforma de la ONU por la que todos abogamos, o es que hoy no existen la ONU ni su Consejo de Seguridad y todos deben ir a Washington a buscar una «licencia para reinar» y para la voluntad soberana de cada pueblo y su derecho a determinar por sí mismo su destino? ¿Acaso esto no vale nada?

Estas son las preguntas a las que todos debemos responder hoy. Y si la respuesta es honesta y de principios, entonces quizás las autoridades estadounidenses, que declaran abiertamente su intención de gobernar otro país en interés de Estados Unidos, miren su propia Constitución, que comienza con las palabras: «Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos…», y empiecen en la práctica a reconocer la soberanía de otros Estados en lugar de dedicarse a cambiar regímenes indeseables.

Gracias por su atención.

Xi Jinping rechaza acciones unilaterales que amenazan el orden internacional

Foto: XINHUA
Foto: XINHUA

Yesey Pérez López (Granma).— El presidente de China, Xi Jinping, afirmó este lunes que todos los países deben respetar las vías de desarrollo elegidas por los pueblos de otras naciones, así como cumplir con el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, sobre todo las grandes potencias.

Durante su encuentro en Beijing con el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, Xi advirtió que el mundo atraviesa una etapa de cambios y turbulencias, en la que las acciones unilaterales y de intimidación socavan seriamente el orden internacional.

En conferencia de prensa, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático reiteró hoy la condena al uso flagrante de la fuerza por parte de Estados Unidos contra Venezuela.

Subrayó que la cooperación entre China y Venezuela responde a una relación entre dos Estados soberanos, protegida por el derecho internacional y las leyes internas de ambos países. Afirmó que, independientemente del contexto, Beijing mantendrá su disposición a profundizar la colaboración en distintos ámbitos y a proteger sus intereses legítimos conforme a la ley.

Con relación a las amenazas de Donald Trump contra Cuba y Colombia, el vocero reafirmó el firme respaldo de Beijing al carácter de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Además, enfatizó la oposición del gigante asiático a cualquier violación de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, a las amenazas o al uso de la fuerza y a la injerencia externa en los asuntos internos de los países de la región.

Miles de venezolanos protestan en Caracas contra el secuestro de Maduro

Manifestantes en Caracas exigen la liberación del presidente Nicolás Maduro, 5 de enero de 2026 | VTV

Miles de venezolanos protestaron en Caracas este lunes contra el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de las fuerzas militares estadounidenses el pasado sábado.

 

 

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Los manifestantes expresaron su apoyo incondicional a los líderes de la nación y exigieron la pronta liberación del mandatario.

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Agresión de EE.UU. y secuestro de Maduro

  • El sábado, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano, que afectó a la ciudad de Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro del presidente del país, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.
  • Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió de que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
  • El mandatario venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, a la espera de un juicio.
  • Maduro, se declaró inocente en su primera audiencia ante la justicia de EE.UU. en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, acusado de narcoterrorismo.
  • La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró como presidenta encargada del país suramericano.
  • Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.

Condenan en la ONU agresión de EE.UU. a Venezuela

Varios países condenaron con firmeza en la Organización de las Naciones Unidas la agresión de Estados Unidos contra Venezuela durante una sesión del Consejo de Seguridad.

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AGRESIÓN MILITAR CONTRA LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

Plataforma Global contra las Guerras

3 de enero de 2026

Comunicado de repudio de la Plataforma Global contra las Guerras a la agresión militar estadounidense y al secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro

Estados Unidos ha perpetrado una agresión imperial abierta contra Venezuela, un ataque militar injustificable que viola de forma descarada el derecho internacional y la soberanía de un país digno. Presentar el

secuestro del presidente venezolano como “justicia” es un intento grotesco de legitimar lo ilegítimo: una operación de fuerza sin mandato legal, sin respaldo popular en su propio país y diseñada para imponer por la violencia sus intereses económicos y geopolíticos.

La difusión de imágenes de Nicolás Maduro esposado por parte de la Casa Blanca no busca transparencia: busca humillación y sometimiento. Washington no anuncia democracia, anuncia ocupación. Y en esta operación injerencista, los llamados progresistas, convertidos en mascarada amable del mismo proyecto imperial que dicen cuestionar, cumplen la función de ocupar el espacio de la izquierda transformadora, mientras los grandes medios refuerzan el dispositivo de engaño y anestesia de la opinión pública. Mientras, el hegemón amenaza con nuevas incursiones y deja claro el objetivo real: imponer un gobierno tutelado por la fuerza.

Las declaraciones que celebran la entrada de petroleras estadounidenses para “arreglar” Venezuela revelan el núcleo del plan: saqueo de recursos estratégicos bajo protección militar. Es colonialismo explícito, versión siglo XXI, con portaaviones, comunicados triunfalistas y la doctrina Monroe aplicada sin disimulo sobre América Latina.

Repudiamos esta agresión no provocada, ejecutada además en una fecha marcada por la violencia imperial: el aniversario del asesinato de Qassem Soleimani, el 3 de enero de 2020. El mensaje es inequívoco: quien no se someta será disciplinado por la fuerza. Frente a esta escalada, afirmamos la defensa innegociable de la soberanía, denunciamos la ocupación sin ambigüedades y rechazamos con firmeza cualquier intento de convertir a Venezuela, o a cualquier otro país, en territorio administrado por intereses ajenos a su pueblo.

Chávez advirtió sobre plan de EE.UU.

En 2005, el expresidente venezolano Hugo Chávez advirtió que desde el Pentágono se construía una narrativa para acusar a Venezuela de narcotráfico y así abrir el camino a una posible intervención militar, similar a la de Panamá en 1989.

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Manifestantes exigen liberación del presidente Maduro frente a centro de detención en Brooklyn

Los neoyorkinos exigieron al Gobierno estadounidense el cese inmediato de la injerencia en los asuntos internos de Venezuela y reclamaron el retorno de Nicolás Maduro a su país. Foto: Captura de pantalla @BTnewsroom
Los neoyorkinos exigieron al Gobierno estadounidense el cese inmediato de la injerencia en los asuntos internos de Venezuela y reclamaron el retorno de Nicolás Maduro a su país. Foto: Captura de pantalla @BTnewsroom

Una manifestación se llevó a cabo este sábado en el distrito de Brooklyn, en Nueva York, para exigir la liberación inmediata del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, quien fue secuestrado junto a su esposa, la primera combatiente Cilia Flores, durante una operación ejecutada en la madrugada del sábado por fuerzas del Gobierno de Estados Unidos.

Desde las 11:00 de la mañana, decenas de manifestantes se congregaron en las inmediaciones del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde ambos permanecen recluidos en áreas aisladas del resto de los internos por motivos de seguridad.

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De acuerdo con el corresponsal de teleSUR, en la zona se reforzó la presencia policial y los controles de acceso, con el argumento de prevenir cualquier incidente que ponga en riesgo la vida del mandatario venezolano y de su esposa.

Durante la protesta, los asistentes corearon consignas como «¡No al secuestro ilegal del presidente Maduro por parte de Trump!» y «¡No a la guerra contra Venezuela!», mientras exhibían pancartas en rechazo a la detención arbitraria y a la violación flagrante del derecho internacional.

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Los manifestantes denunciaron que el secuestro del jefe de Estado venezolano forma parte de una estrategia de intervención dirigida a apropiarse de los recursos naturales del país sudamericano, en particular su petróleo y sus riquezas minerales.

Asimismo, exigieron al Gobierno estadounidense el cese inmediato de la injerencia en los asuntos internos de Venezuela y reclamaron el retorno de Nicolás Maduro a su país.

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Los participantes aseguraron que mantendrán las movilizaciones y acciones de protesta mientras continúen las acciones ilegales que contravienen las normas internacionales y la soberanía de los Estados.

Está previsto que el presidente venezolano y su esposa sean trasladados a tribunales federales de Manhattan, donde se les notificarían formalmente los cargos que Estados Unidos pretende imputarles.

En ese contexto, los asistentes afirmaron que “Maduro vive en Estados Unidos” y sostuvieron que la situación deja al descubierto las verdaderas intenciones del presidente Donald Trump, a quien acusan de buscar el control de los recursos estratégicos de Venezuela bajo el pretexto de una acción judicial.

Trump acusa a Petro de producir cocaína y no descarta una operación similar a la que perpetró contra Maduro

Esteban Vega / AP

El presidente estadounidense, Donald Trump, acusó nuevamente a su par colombiano, Gustavo Petro, de producir cocaína y, en función del señalamiento no fundamentado, no descartó perpetrar una operación militar en su contra como la que ejecutó en Venezuela en la madrugada de pasado 3 de enero, que se tradujo en el secuestro del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.

 

«Colombia está enferma también, dirigida por un hombre enfermo, a quien le gusta producir cocaína y venderla a EE.UU. Pero no va hacerlo por mucho tiempo», afirmó Trump a periodistas a bordo de su avión.

Ante la pregunta de si eso significa que habrá una operación estadounidense en Colombia, Trump respondió: «Me suena bien».

En una clara referencia a Gustavo Petro, el presidente norteamericano aseguró que el mandatario colombiano «tiene fábricas de cocaína«, reiterando lo que dijo el sábado, cuando además le advirtió que «tiene que cuidar su trasero».

Pocas horas después de la agresión militar contra Caracas, el líder estadounidense señaló a Colombia entre los países que podrían ser el próximo blanco de Washington en su supuesta lucha contra el narcotráfico.

Desde hace varios meses, los dos presidentes se han lanzado dardos verbales. Petro ha rechazado y criticado las acciones de la actual Administración estadounidense en el Caribe, donde, bajo la excusa de la lucha contra las drogas, Washington ha implementado un amplio despliegue militar y  bombardeado decenas de lanchas, asesinando a múltiples personas. El mandatario colombiano ha catalogado esas acciones como «ejecuciones extrajudiciales«. Las operaciones, que también se han extendido al Pacífico, culminaron con el ataque a Venezuela en la madrugada del sábado.

En medio de los encontronazos, en octubre pasado, Petro fue sancionado por EE.UU., al ser incluido en la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro. Fue señalado de que en su gobierno «se ha disparado a la tasa más alta en décadas» la producción de cocaína.

Asimismo, a principios de diciembre, Trump indicó que cualquiera que fabrique drogas y las venda a EE.UU. está sujeto a agresiones, esto incluiría a la nación suramericana.

En respuesta, Petro lo invitó a ir a Colombia para que constate y participe en la destrucción de laboratorios del narcotráfico. De acuerdo con el mandatario colombiano, en su país, bajo su mandato, se destruyen al menos nueve de estos sitios a diario «para que no llegue cocaína a EEUU.».

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