Se instala Asamblea Nacional de Venezuela para el período 2026-2031

En un contexto de amplia indignación suscitada por el ataque de EE.UU. contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela instaló con su nueva composición elegida para el período constitucional legislativo para el término 2026-2031 y de sesiones ordinarias para el 2026-2027, y aprobó por abrumadora mayoría al diputado Jorge Rodríguez como presidente de su Junta Directiva.

 

Junto a Rodríguez fueron propuestos Pedro Infante como Primer Vicepresidente y la diputada Grecia Colmenares como Segunda Vicepresidenta. Ambos fueron electos por contundente mayoría entre gritos de «Viva la Patria», «Viva Bolívar» y «Viva el presidente Maduro».

La instalación fue presidida por el parlamentario de mayor edad, el diputado Fernando Soto Rojas, quien manifestó que dicho acto «se realiza en tiempos definidos por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y de acuerdo a las normas del reglamento interno de la Asamblea Nacional». Estuvieron presentes 284 diputados. Solo no pudo participar la diputada Cilia Flores, secuestrada por la Administración Trump.

Al repudiar la agresión militar estadounidense, Soto Rojas expresó: «El país y el mundo atraviesa por una situación especial, compleja y exigente», marcada por el secuestro del «presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, por un ataque cobarde de los EE.UU.».

Asimismo, llamó al pueblo venezolano a superar con unidad esta situación y a asegurar el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y la igualdad». «Esperamos que Nicolás Maduro regrese victorioso a Miraflores», enfatizó.

A su vez, el diputado Nicolás Maduro Guerra expresó la certeza de que «la verdad triunfará. Gracias a la lucha del pueblo movilizado dentro y fuera ellos volverán, seremos testigos históricos«. Recordó que el presidente Maduro mostró al pueblo «la señal de la victoria para avanzar; no secuestran a un hombre, es una estirpe histórica. Si ellos son Monroe, nosotros somos Simón Bolívar».

Trasmitió que tanto el presidente Maduro como Cilia Flores son dos personas íntegras que no se vendieron ni se venderán. Por eso tengo la plena fe de que, tarde o temprano, estarán con nosotros, dijo.

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Dejó claro que Washington secuestró a un Jefe de Estado. Hoy es Venezuela, pero mañana puede ser agredida cualquier nación que no se deje someterse, reflexionó Maduro Guerra, quien enfatizó que «Venezuela da una batalla más por la existencia misma de la humanidad».

Alertó que los imperialistas intentarán «poner una guerra del relato distorsionando la verdad y buscando desmoralizar a los pueblos que deciden ser libres. La mentira es el arma del imperialismo pero se encuentran con un pueblo consciente. El pueblo no es manipulable ni amnésico, tiene claridad de lo que está sucediendo», acotó mientras encomió la educación política que le brindaron el comandante Hugo Chávez y el presidente Maduro.

Además de trasmitir a la presidenta encargada Delcy Rodríguez todo su apoyo, Maduro Guerra convocó a mantener «la movilización permanente en defensa del proyecto bolivariano» y a que el país continúe «transitando la senda de la paz con relaciones internacionales equilibradas. Pedimos que nos dejen en paz para construir nuestras naciones independientes, que la economía crezca y el pueblo se desarrolle en paz».

¡El declive del imperio occidental de USA!

Este 3 de enero en horas de la madrugada Estados Unidos ejecutó su plan para derrocar al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Tras meses de amenazas y “diálogos” diplomáticos bilaterales, Donald Trump dio la orden para invadir Venezuela. Este hecho no tiene que ver con la paz y estabilidad en la región, sino que al contrario, busca instalar un gobierno satélite que entregue los recursos estratégicos venezolanos al imperio.

No hay duda que la guerra psicológica intentó tener impacto, no solo para los hermanos venezolanos, sino que fue un mensaje para la región y el mundo. Estados Unidos tiene dos objetivos claros, posicionarse nuevamente en Latinoamérica ante la creciente influencia de China a nivel corporativo y diplomático, y apropiarse de los recursos hidrocarburíferos, minerales e hídricos del país como parte de un proyecto a largo plazo, para lo cual establecieron un plan de posicionamiento a la figura de María Corina Machado como la imagen más prominente de la oposición al gobierno de Nicolás Maduro. Además, de esta manera, Trump busca silenciar la investigación que se lleva en su contra por sus vínculos con Epstein.

Cabe señalar, que EEUU ahora mismo se encuentra en una crisis interna que afecta directamente a Trump y su gabinete en términos de gobernabilidad. Su camino más práctico es mostrar “músculo” usando a Venezuela como chivo expiatorio de un disparatado y desgastado discurso de narcotráfico. Claramente la balanza está contra Trump, pero este hecho no quita, en sí, el objetivo corporativo del imperialismo norteamericano. Cabe señalar que Trump es solo la imagen de un círculo lobista corporativo con proyecciones a futuro sobre los recursos naturales, geológicos y acuíferos como parte del dominio global, entendidos en la lógica hegemónica imperialista, entendiéndose mejor en clave Gramsciana.

Latinoamérica no puede volverse el patio trasero de Estados Unidos, tal como fuera en la segunda mitad del siglo XX. Es el momento de fortalecer los lazos entre organizaciones afines, entre compañeros, camaradas y coidearios. Sin duda, las propias condiciones globales no dan lugar una contundencia política, pero si nos permite informarnos, para prepararnos intelectualmente y organizarnos con un propósito claro, acabar con el ciclo imperialista, venga de donde venga.

Claramente Estados Unidos es un imperio en decadencia, sus discursos y acciones dan muestra de ello, pero la opción práctica en otras crisis capitalistas es poner al planeta en vilo, llevándose consigo a la clase obrera global. Es tiempo de hacer frente y entender el fenómeno a fondo y para esto la organización es crucial. La amenaza, continúa contra Colombia. Nada garantiza nada con un loco cerca de un botón nuclear guerrerista.

En cuanto a los gobiernos del mundo y de la región, es preocupante como la gran mayoría llame a la calma, ante tal agresión con impacto mediático masivo. La mayoría de gobiernos socialdemócratas, piden calma, vaciada y surrealista, desconectada de la realidad global.

o es de extrañar, pues la socialdemocracia usualmente ha dado paso al posicionamiento de las derechas en el poder y al auge del fascismo al mostrar neutralidad, cuando lo correcto es mostrar firmeza y claridad.

Alejandro Ríos Alvear
Quito, 04 de enero de 2026

¡El imperialismo no triunfará, Venezuela se respeta!

Iniciamos el 2026 con el bombardeo imperialista contra el territorio de nuestra hermana República Bolivariana de Venezuela, un acto desmedido y temerario cuyo interés es ejecutar un plan guerrerista para el control total de los recursos en nuestra región. La Comisión Nacional de Reorganización del Partido Comunista del Ecuador (PCE) rechaza y condena esta agresión al pueblo venezolano, enviamos nuestro respaldo y solidaridad a la clase trabajadora, principal afectada del asedio yanqui.

Llamamos a todas las organizaciones nacionales afines a la solidaridad y movilización permanente contra la guerra imperialista, a levantar la bandera en defensa de la paz entre nuestros pueblos. Estamos prestos a las iniciativas que salgan desde los Partidos Comunistas y Obreros en el mundo.

¡Contra la guerra imperialista, unidad y movilización! ¡Solidaridad con nuestra hermana República Bolivariana de Venezuela! ¡Repudiamos cualquier acto de guerra contra nuestros pueblos hermanos!

Partido Comunista del Ecuador

Comisión Nacional de Reorganización

Quito, 03 de enero de 2026

«Sigo siendo el presidente de mi país»: Maduro se declara inocente en caso de narcoterrorismo

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró inocente en su primera audiencia ante la justicia de EE.UU. en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde es acusado de narcoterrorismo.

 

«Soy inocente, no culpable, soy un hombre decente, sigo siendo presidente de mi país», dijo el mandatario, quien habló a través de un intérprete, ante el juez Alvin Hellerstein.

El presidente mencionó que había visto la acusación pero no la había leído y que lo habló parcialmente con su abogado. El defensor de Maduro es Barry Pollack, un abogado litigante experimentado que defendió al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

Previamente, Maduro, quien fue llevado a la sala del tribunal sin esposas, vistiendo una camiseta negra y con unos auriculares supuestamente para la traducción simultánea, manifestó ante el juez: «Me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas».

Tras la intervención del mandatario, su esposa, Cilia Flores, procedió de la misma manera y se declaró ante el magistrado: «No culpable, completamente inocente».

Nicolás Maduro y Cilia Flores durante una marcha en Miraflores, Caracas, el 21 de noviembre de 2025 | Jesus Vargas / Gettyimages.ru

Durante la audiencia, Hellerstein informó a Maduro y a Flores de su derecho a informar al consulado venezolano de sus arrestos. Ambos estuvieron de acuerdo con que les gustaría realizar una visita consular.

«Secuestro militar»

Pollack calificó la detención de Maduro como un «secuestro militar». El abogado del mandatario adelantó a la prensa que no está buscando la liberación bajo fianza en este momento, «pero podría hacerlo más adelante«.

Entretanto, Mark Donnelly, representante de Flores, denunció que la esposa del mandatario sufrió «lesiones importantes» durante el «secuestro», incluyendo hematomas graves en las costillas; por lo que pidió que se le proporcionaran radiografías y una evaluación física.

Durante la audiencia, que duró alrededor de media hora, el juez Hellerstein dictaminó que Maduro deberá comparecer nuevamente ante el tribunal para una nueva audiencia el 17 de marzo. Hasta entonces, permanecerá bajo custodia.

Las acusaciones

Maduro y Flores enfrentan esta primera audiencia ante la justicia de EE.UU. después de haber sido secuestrados en Caracas, el sábado pasado.

El Gobierno de EE.UU. acusa al mandatario de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametrallados y dispositivos destructivos y conspiración para poseer estas armas en apoyo de actividades criminales. En resumen, se le imputa el liderazgo del supuesto Cártel de los Soles.

Por último, el presidente y la primera dama de Venezuela enfrentan cargos de colaboración con organizaciones criminales calificadas como «terroristas» en EE.UU., entre ellas cárteles mexicanos. Estos y el resto de los delitos tienen penas que van de 20 años a cadena perpetua.

¿Qué pasó?

  • El sábado, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano que afectó a la ciudad de Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Maduro y Flores.
  • Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
  • El mandatario venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, a la espera de un juicio.
  • El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma como encargada de la Presidencia.
  • Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.
  • Horas después del ataque contra Venezuela, Trump advirtió de que Cuba, México y Colombia podrían ser los próximos objetivos de Washington.
  • La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, envió un mensaje «al mundo y a EE.UU.», en el que reiteró la «vocación de paz» de su país, subrayó la necesidad del respeto al principio de «no injerencia» y destacó la necesidad de trabajar con Washington «en una agenda conjunta de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y que fortalezca una convivencia comunitaria duradera».

Primeras declaraciones de Maduro en el tribunal de Nueva York

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, emitió sus primeras declaraciones ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York tras su secuestro en medio de la agresión militar masiva de EE.UU. en territorio venezolano.

 

«Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas«, declaró el líder venezolano en su comparecencia.

Rechazo de las acusaciones

«No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país», continuó ante al juez Alvin Hellerstein, rechazando el cargo de narcoterrorismo en su contra.

Tras ello, la esposa del mandatario, Cilia Flores, procedió de la misma manera y se declaró ante el magistrado: «No culpable, completamente inocente».

El líder venezolano fue llevado a la sala del tribunal sin esposas, vistiendo una camiseta negra y con unos auriculares supuestamente para la traducción simultánea.

El presidente mencionó que había visto la acusación pero no la había leído y que lo habló parcialmente con su abogado. El defensor de Maduro es Barry Pollack, un abogado litigante experimentado que defendió al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

Pollack, dijo que el líder venezolano «no está buscando la liberación bajo fianza en este momento» pero podría hacerlo más adelante. Lo mismo fue declarado por el representante legal de Flores. La próxima audiencia se celebrará el 17 de marzo.

¿De qué se lo acusa?

Maduro y Flores enfrentan esta primera audiencia ante la justicia de EE.UU. después de haber sido secuestrados en Caracas, el sábado pasado.

El Gobierno de EE.UU. acusa al mandatario de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametrallados y dispositivos destructivos y conspiración para poseer estas armas en apoyo de actividades criminales. En resumen, se le imputa el liderazgo del supuesto Cártel de los Soles.

Por último, el presidente y la primera dama de Venezuela enfrentan cargos de colaboración con organizaciones criminales calificadas como «terroristas» en EE.UU., entre ellas cárteles mexicanos. Estos y el resto de los delitos tienen penas que van de 20 años a cadena perpetua.

Amenazas de la fiscal general de EE.UU.

Tras el secuestro, el mandatario venezolano y su esposa fueron recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn a la espera de un juicio. La fiscal general del país norteamericano, Pamela Bondi, dijo que Maduro y Flores «pronto se enfrentarán a la ira de la Justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses».

«Gravísima agresión militar» de EE.UU.

  • El pasado sábado, una intervención militar de EE.UU. en Venezuela, llevada a cabo bajo el falso pretexto de la lucha antidrogas, desembocó en la captura y extracción de Nicolás Maduro y su esposa. Este hecho fue calificado por Caracas como una «gravísima agresión militar» con el objetivo de apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela.
  • El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asuma como encargada de la Presidencia.
  • Rodríguez envió un mensaje «al mundo y a EE.UU.» en el que reiteró la «vocación de paz» de su país, subrayó la necesidad del respeto al principio de «no injerencia» y destacó la necesidad de trabajar con Washington «en una agenda conjunta de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional, y fortalezca una convivencia comunitaria duradera».
  • Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.
  • Horas después del ataque contra Venezuela, Trump advirtió de que Cuba, México y Colombia podrían ser los próximos objetivos de Washington.

En las afueras de corte de Nueva York respaldo a Nicolás Maduro

Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon no culpables este lunes de cargos federales de narcotráfico y posesión de armas, apenas 48 horas después de que equipos militares especiales del Ejército de Estados Unidos, en violación de la soberanía de Venezuela, los extrajeran por la fuerza y los trasladaran a Nueva York para ser procesados.

En los alrededores del tribunal cientos de personas se congregaron para brindar su respaldo al líder bolivariano y exigir a la actual administración republicana que detenga una guerra con Venezuela por petróleo.

Ambos comparecieron ante el juez federal Alvin Hellerstein en el tribunal federal del bajo Manhattan y según las imágenes de las televisoras, fueron transportados en medio de fuertes medidas de seguridad desde el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn horas antes de la audiencia.

La defensa del líder bolivariano la asumió Barry Pollack, un experimentado abogado litigante que representó al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y ayudó a negociar el acuerdo de culpabilidad que condujo a su liberación en 2024. En el caso de Flores, su defensor es el abogado con sede en Texas Mark Donnelly, de acuerdo con documentos judiciales.

La audiencia que acaba de transcurrir da inicio a lo que probablemente serán meses de procedimientos legales previos a un eventual juicio penal. Los abogados defensores de los dos dijeron que sus clientes buscan actualmente la libertad bajo fianza.

El presidente constitucional de la nación sudamericana y su compañera de vida fueron secuestrados en lo que el mandatario Donald Trump describió como un «ataque a gran escala contra Venezuela y su líder» después de una campaña sin precedentes de presión en los últimos meses sobre Caracas.

Maduro enfrenta cuatro cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas. La acusación contra Maduro y Flores se hizo pública el sábado e incluye a otros cuatro coacusados, entre ellos el hijo de Maduro y el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello.

Como dijo Trump, la operación, que calificó de “brillante”, la observó en tiempo real desde su residencia de lujo en Mar-a-Lago, como si fuera un programa de televisión. Y así ante el asombro, la conmoción y la indignación de buena parte del mundo, el mandatario de una nación soberana fue raptado en plena madrugada.

La coalición antibelicista ANSWER alertó que Estados Unidos estaba iniciando una nueva guerra basada en mentiras.

Venezuela explica ante la ONU que es víctima de ataques de EE.UU. por causa de sus recursos naturales

La agresión militar de EE.UU. contra Venezuela tiene como «elemento central» las enormes reservas naturales que posee el país caribeño, denunció este lunes el representante permanente venezolano ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada.

 

«Venezuela es víctima de estos ataques por razón de sus riquezas naturales. El petróleo, la energía, los recursos estratégicos y la posición geopolítica de nuestro país han sido históricamente factores de codicia y de presión externa», dijo durante una sesión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Moncada alertó que «cuando el uso de la fuerza se emplea para controlar recursos, imponer gobiernos o rediseñar Estados, estamos ante una lógica que remite a las peores prácticas del colonialismo y del neocolonialismo».

Un mensaje «devastador»

En ese sentido, el Gobierno venezolano solicitó al Consejo de Seguridad «que se reafirme el principio de no adquisición de territorio, ni de recursos mediante la fuerza«.

«Aceptar esta lógica implica abrir la puerta a un mundo profundamente inestable, donde los países con mayores capacidades militares pueden decidir por la fuerza el destino político y económico de otros Estados», advirtió el diplomático.

Además, alertó que si se pasa por alto, tanto los ataques, como el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y la amenaza estadounidense de una nueva agresión, «el mensaje que se envía al mundo es devastador», al inferir que «la fuerza es el verdadero árbitro de las relaciones internacionales».

«Gravísima agresión militar» de EE.UU.

  • El sábado 3 de enero, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano, que afectó a la ciudad de Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.
  • Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
  • El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma como encargada de la Presidencia.
  • El domingo, Rodríguez envió un mensaje «al mundo y a EE.UU.», en el que reiteró la «vocación de paz» de su país, subrayó la necesidad del respeto al principio de «no injerencia» y destacó la necesidad de trabajar con Washington «en una agenda conjunta de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y que fortalezca una convivencia comunitaria duradera».
  • Numerosos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.
  • Horas después del ataque contra Venezuela, Trump advirtió de que Cuba, México y Colombia podrían ser los próximos objetivos de Washington.

«Ataque armado ilegítimo, carente de justificación jurídica»: Venezuela denuncia acciones de EE.UU. ante la ONU

El representante permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada | UN

El representante permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, denunció este lunes que el «ataque armado ilegítimo» perpetrado el fin de semana contra el territorio venezolano por parte de EE.UU., es «carente de justificación jurídica».

 

El diplomático venezolano, que intervino durante la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU convocada por la agresión de EE.UU. contra Venezuela y el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, señaló que el pasado 3 de enero de 2026 se ha convertido en «una fecha de profunda gravedad histórica, no solo para Venezuela sino para el sistema internacional en su conjunto», porque esa jornada, el país suramericano «fue objeto de un atraque armado ilegitimo, carente de toda justificación jurídica».

El representante venezolano ante la ONU indicó que la agresión estadounidense incluyó bombardeos a su territorio, pérdida de vidas civiles y militares, destrucción de infraestructura esencial y el secuestro del presidente constitucional de la República, y de la primera dama, Cilia Flores.

«Venezuela comparece hoy ante este Consejo desde una convicción profunda, la paz internacional solo puede sostenerse si el derecho internacional es respetado, sin excepciones, sin dobles raseros, y sin interpretaciones selectivas», agregó Moncada, quien dijo que los hechos suscitados en su país «constituyen una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, cometida por el Gobierno estadounidense».

El diplomático enumeró las violaciones que cometió EE.UU. en su ataque: «la violación del principio de igualdad soberana de los Estados, la violación de la prohibición absoluta del uso o la amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial, o la independencia política de cualquier Estado; y la violación del deber de resolver las controversias por medios pacíficos».

«Estos actos vulneran de manera grave los Convenios de Ginebra y sus protocolos, al haberse producido ataques indiscriminados contra la población civil y bienes de carácter civil. Se ha violado también el derecho internacional de los derechos humanos, particularmente el derecho a la vida, a la integridad personal, y de la seguridad», remarcó.

«Transgresión directa»

Moncada también denunció que dentro de las violaciones perpetradas por la administración de Donald Trump en el ataque militar, resulta «de especial gravedad el secuestro del presidente de la República por parte del Gobierno de los Estados Unidos de América, que constituye una transgresión directa de una norma esencial del orden jurídico internacional, cual es la inmunidad personal de los jefes de Estado en ejercicio».

«Esta inmunidad no es un privilegio individual, es una garantía institucional que protege la soberanía del Estado y la estabilidad del sistema internacional. Su desconocimiento no solo afecta a Venezuela, abre un precedente extremadamente peligroso para todos los Estados (…) independientemente de su tamaño, de su poder o de sus alianzas», advirtió.

El representante venezolano alertó que la misma ONU define claramente como «acto de agresión», «el bombardeo del territorio de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado, así como la invasión u ocupación, incluso sin anexión formal». Por ello, subrayó que permitir que las acciones bélicas de EE.UU. «queden sin respuesta efectiva, equivale a normalizar la sustitución del derecho por la fuerza, y a erosionar los fundamentos mismos del sistema de seguridad colectiva».

«Hoy no está en juego únicamente la soberanía de Venezuela, está en juego la credibilidad del derecho internacional, la autoridad de esta organización (ONU), y la vigencia del principio de que ningún Estado puede erigirse en juez, parte y ejecutor del orden mundial», advirtió Moncada. Además exhortó al ente a no ignorar el «elemento central» de la agresión estadounidense contra Venezuela, que son sus riquezas naturales: el petróleo, la energía, los recursos estratégicos y la posición geopolítica del país.

Ataque a Venezuela

  • El sábado, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano que afectó a la ciudad de Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro del presidente del país, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.
  • Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió de que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
  • El mandatario venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, a la espera de un juicio.
  • El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asuma como encargada de la Presidencia.
  • Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.
  • Horas después del ataque contra Venezuela, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió de que Cuba, México y Colombia podrían ser los próximos objetivos de Washington.
  • La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, envió un mensaje «al mundo y a EE.UU.», en el que reiteró la «vocación de paz» de su país, subrayó la necesidad del respeto al principio de «no injerencia» y destacó la necesidad de trabajar con Washington «en una agenda conjunta de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y que fortalezca una convivencia comunitaria duradera».

Petro rechaza amenazas de Trump y denuncia escalada peligrosa contra Colombia

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió con firmeza a las amenazas lanzadas por el mandatario estadounidense, Donald Trump, quien sugirió la posibilidad de una operación militar en territorio colombiano tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero en Caracas.

 

Petro subrayó que su nombre nunca ha estado vinculado al narcotráfico y exigió a Trump dejar de calumniarlo. «Deje de calumniar señor Trump», escribió en su cuenta de X, recordando que en medio siglo de vida política no existe registro alguno que lo relacione con actividades ilícitas.

Las tensiones se intensificaron el 5 de enero, cuando Trump afirmó que una acción similar a la realizada en Venezuela «le sonaba bien» para Colombia. El Gobierno colombiano denunció que estas palabras constituyen una escalada peligrosa por parte de Washington, y recordó que «así no se amenaza a un presidente latinoamericano surgido de la lucha armada y después de la lucha por la paz del pueblo de Colombia».

En sus declaraciones, Petro calificó la detención de Maduro como un secuestro y el ataque estadounidense como «aberrante», señalando que destruye el Estado de derecho a nivel mundial y vulnera la soberanía de toda Latinoamérica y el Caribe.

El mandatario colombiano insistió en que la acción de Washington contra Venezuela carece de base legal internacional, lo que convierte la captura de Maduro en un acto arbitrario y contrario a los principios de la Carta de Naciones Unidas.

Trump, por su parte, elevó el tono de sus acusaciones contra Petro, a quien calificó de «hombre enfermo que fabrica cocaína». Estas declaraciones fueron consideradas por Bogotá como un ataque directo contra la institucionalidad colombiana y un intento de justificar una posible intervención militar.

La Casa de Nariño advirtió que las palabras de Trump no solo afectan la relación bilateral, sino que también ponen en riesgo la estabilidad regional, al abrir la puerta a nuevas agresiones contra gobiernos latinoamericanos.

Petro recordó que su trayectoria política ha estado marcada por la defensa de la paz y la soberanía, y que su llegada a la presidencia representa la voluntad popular de un pueblo que busca superar décadas de conflicto armado.

El presidente colombiano también subrayó que la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos constituye un precedente grave, pues sienta las bases para que cualquier gobierno latinoamericano pueda ser objeto de operaciones militares extranjeras sin autorización internacional.

Diversos sectores en Colombia han manifestado su respaldo a Petro, señalando que las amenazas de Trump son una muestra de la política de agresión que históricamente ha caracterizado la relación de Washington con América Latina.

Tanto las amenazas de Trump, así como las respuestas del Presidente Petro, suceden luego de que el pasado 3 de enero, fuerzas especiales de EE.UU. ejecutaron una operación militar en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentan cargos de narcoterrorismo.

La acción estadounidense ha generado rechazo en distintos países y organismos internacionales, que advierten sobre la violación de la soberanía venezolana y el precedente que sienta para América Latina.

Cabe recordar que las declaraciones de Trump contra Petro se suman a una serie de desencuentros previos, en los que el mandatario estadounidense ha acusado al gobierno colombiano de estar vinculado al narcotráfico.

Rusia condena el secuestro de Maduro ante la ONU (Discurso completo)

Vasili Nebenzia, representante permanente de Rusia ante la ONU | Frank Franklin II / AP
Vasili Nebenzia, representante permanente de Rusia ante la ONU | Frank Franklin II / AP

Señor presidente,

en primer lugar, quisiéramos felicitarle por asumir las funciones de presidente del Consejo [de Seguridad de la ONU] y, en segundo lugar, saludar a los miembros nuevamente elegidos del Consejo.

El inicio del nuevo año ha sumido en ‘shock’ a todos aquellos en el mundo que depositaban sus esperanzas en que el respeto del derecho internacional y la no intervención en los asuntos internos de otros Estados, así como el recurso a la diplomacia y la búsqueda de compromisos, se convirtieran en principios clave de la labor de la nueva administración estadounidense. El bandidaje en relación con el líder de Venezuela, que se saldó con la muerte de varias decenas de ciudadanos venezolanos y cubanos, se ha convertido, a los ojos de muchos, en un presagio del regreso a la era de anarquía y dominio de la fuerza estadounidense, de caos y de ilegalidad que siguen padeciendo decenas de Estados en diversas regiones del mundo.

No hay ni puede haber justificación alguna para el crimen cometido cínicamente por Estados Unidos en Caracas.

Condenamos enérgicamente el acto de agresión armada de Estados Unidos contra Venezuela, en violación de todas las normas del derecho internacional. A la luz de la información confirmada sobre la presencia en Estados Unidos del presidente de Venezuela secuestrado, Nicolás Maduro, y de su esposa (y, desde hoy, según sabemos, en Nueva York), instamos a las autoridades estadounidenses a liberar de inmediato al presidente legítimamente elegido de un Estado independiente y a su esposa.

Cualesquiera problemas y contradicciones existentes entre Estados Unidos y Venezuela deben resolverse mediante el diálogo. Es precisamente esto lo que nos prescribe la Carta de las Naciones Unidas, cuyos propósitos y principios una serie de Estados han empezado a aplicar de manera selectiva en los últimos años, en función de la coyuntura política. Hoy recogemos los frutos de su irresponsabilidad y selectividad en cuestiones del cumplimiento de las normas del derecho internacional, que equiparaban con el así llamado «orden internacional basado en reglas». He aquí su orden, en todo su esplendor, que horroriza incluso a los atlantistas más convencidos.

Señor presidente,

expresamos nuestra firme solidaridad con el pueblo de Venezuela ante la agresión externa y apoyamos plenamente la línea del Gobierno bolivariano encaminada a proteger los intereses nacionales y la soberanía del país.

Las acciones agresivas de Washington ya han sido condenadas por numerosos Estados y agrupaciones multilaterales, incluyendo el Movimiento de Países No Alineados, la Unión Africana y el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas. Esperamos que este bandidaje internacional reciba sin demora una evaluación objetiva y exhaustiva en términos del derecho internacional, con el uso de los mecanismos universales de la ONU y otros formatos multilaterales. En este proceso no debe influir el reconocimiento o no, por parte de uno u otro Estado o agrupación, de la legitimidad de Nicolás Maduro. Por ello, el balbuceo incoherente y los intentos de eludir valoraciones de principios por parte de quienes en otras situaciones exigían con vehemencia, echando espuma por la boca, el respeto de la Carta de la ONU, parecen hoy especialmente hipócritas e improcedentes. Espero que lo comprendan y renuncien a los dobles raseros, y que no intenten justificar un acto de agresión tan flagrante por temor a enfurecer al «gendarme mundial» estadounidense que pretende resucitar.

Resulta especialmente chocante el cinismo sin precedentes con el que Washington ni siquiera intentó camuflar los verdaderos objetivos de su operación criminal: establecer un control ilimitado sobre las riquezas naturales de Venezuela y afirmar sus ambiciones hegemónicas en América Latina. De este modo, Washington le da un nuevo impulso al neocolonialismo y al imperialismo, rechazados en repetidas ocasiones de manera tajante por los pueblos de esta región y, en general, por el Sur Global.

Estimados colegas,

en la situación actual, reviste suma importancia la unidad de toda la comunidad internacional en el rechazo decidido de los métodos e instrumentos de la política exterior militar estadounidense que se han puesto de manifiesto en el caso de Venezuela. Solo así se puede obligar a Washington a revisar, e incluso a abandonar, sus peligrosas equivocaciones.

Como dijimos en la sesión anterior sobre Venezuela, la campana que hoy resuena con fuerza en la región dobla por cada país del hemisferio occidental. También dobla por todos los Estados miembros de la ONU y por el futuro de la propia organización mundial. No oírla hoy equivale a mostrar cobardía y falta de principios, bendiciendo en esencia la ulterior vulneración del derecho internacional y, en general, del comportamiento interestatal civilizado. No se puede permitir que Estados Unidos se afiance en el papel de una suerte de juez supremo, el único con derecho a invadir cualquier país, determinar culpables, imponerles castigos y hacerlos cumplir, sin consideración por los conceptos de jurisdicción internacional, soberanía y no injerencia. ¿Acaso a ese mundo aspirábamos al conmemorar el 80.º aniversario de la adopción de la Carta de la ONU, cuando todos suscribimos la correspondiente declaración del presidente del Consejo de Seguridad? ¿Acaso a eso está dirigida la reforma de la ONU por la que todos abogamos, o es que hoy no existen la ONU ni su Consejo de Seguridad y todos deben ir a Washington a buscar una «licencia para reinar» y para la voluntad soberana de cada pueblo y su derecho a determinar por sí mismo su destino? ¿Acaso esto no vale nada?

Estas son las preguntas a las que todos debemos responder hoy. Y si la respuesta es honesta y de principios, entonces quizás las autoridades estadounidenses, que declaran abiertamente su intención de gobernar otro país en interés de Estados Unidos, miren su propia Constitución, que comienza con las palabras: «Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos…», y empiecen en la práctica a reconocer la soberanía de otros Estados en lugar de dedicarse a cambiar regímenes indeseables.

Gracias por su atención.

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