El secuestro de Maduro exige una respuesta en el mundo, de Galicia a Nueva York.

El secuestro de Maduro exige una respuesta en el mundo, de Galicia a Nueva York.

Las protestas en Nueva York exigen la libertad del presidente Maduro cada día con más fuerza, algo que debe ocurrir en el mundo.

Sigue creciendo la solidaridad internacional con el presidente venezolano Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores. Organizaciones, analistas y manifestantes por todo el mundo denuncian como ilegal su detención y exigen su liberación inmediata.

Los manifestantes se agolparon a las afueras de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde se realizó la segunda audiencia ilegal del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, la también diputada Cilia Flores.

Los simpatizantes, que han tomado la calle por todo el mundo, exigen la liberación del Presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores mientras gritan consignas a favor de la.liberación del mandatario secuestrado.

Renunciamos la violación de la soberanía venezolana, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, así como el desprecio por el derecho internacional del gobierno de los EEUU.

La organización política Freedom Road Socialist Organization también expresó su respaldo al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, exigiendo su liberación.

En un mensaje difundido en redes sociales señalaron: “HOY: El presidente Maduro y la primera dama Cilia Flores comparecerán ante el tribunal. Hoy, el presidente venezolano Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, secuestrados, comparecen ante un tribunal en la ciudad de Nueva York, acusados falsamente de «narcotráfico». ¡EXIGIMOS SU LIBERACIÓN INMEDIATA!”

Existe un rechazo internacional a la farsa del proceso judicial contra el presidente de Venezuela y contra su secuestro.

Las expresiones de solidaridad reflejan un creciente cuestionamiento global al proceso judicial, señalado como parte de una estrategia de presión política de Washington contra Venezuela.

En el mundo entero se entiende que el caso representa un precedente peligroso en materia de derecho internacional, al involucrar la captura de un jefe de Estado mediante una acción militar extranjera y su posterior secuestro y enjuiciamiento fuera de su país.

También en Galicia desde distintas organizaciones y personas a nivel individual hemos trasladado al Consulado de Venezuela en Vigo y al Cónsul Martín Pacheco nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro apoyo y exigencia de liberación inmediata del Presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores.

Desde el consulado de Venezuela Martín Pacheco no ha dejado de denunciar el golpe de Estado promovido por los Estados Unidos contra Venezuela y de exigir respeto a su soberanía y la liberación de Maduro y Cilia.

Galicia y el mundo con Maduro y la legalidad internacional 

 

André Abeledo Fernández 

El juicio contra Nicolás Maduro es una farsa y una amenaza.

El juicio contra Nicolás Maduro es una farsa y una amenaza.

En Nueva York continúan con la farsa de juicio contra el presidente legitimo de Venezuela Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores.

Es un secuestro ilegal después de un acto terrorista en territorio de Venezuela y no un proceso judicial, decir que existe un proceso judicial contra Nicolás Maduro en los EEUU sería como decir que en Palestina hay una restructuración poblacional y no un GENOCIDIO.

Ningún tribunal de los EEUU, ni de ningún otro país tiene la potestad, ni el derecho de juzgar al presidente de otro país, el juicio contra el presidente de Venezuela Nicolás Maduro es una farsa que se salta la legalidad internacional. Además para el secuestro de Nicolás Maduro se pudieron escusas que los mismos secuestradores, los EEUU, reconocen que eran bulos, inventos de la CIA y mentiras de la Casa Blanca.

Un informe de The New York Times revela que el Departamento de Justicia de Estados Unidos corrigió una de las acusaciones más difundidas durante la administración Trump, al admitir que el llamado Cartel de los Soles no existe como una organización criminal estructurada, sino como una expresión utilizada para describir redes de corrupción sin jerarquía ni mando único.

Documentos oficiales del Departamento de Justicia de Estados Unidos, revelan que esa entidad dio marcha atrás en una de las afirmaciones más polémicas promovidas durante la administración de Donald Trump: que el presidente venezolano Nicolás Maduro lideraba una organización criminal llamada Cartel de los Soles.

La acusación no surgió de investigaciones independientes ni de pruebas que demostraran la existencia de un cartel estructurado, sino de una acusación formal presentada en 2020 por el propio Departamento de Justicia ante un gran jurado. A partir de ese documento, otras agencias del gobierno estadounidense replicaron el término sin cuestionar su validez como organización real.

En 2025 tanto el Departamento del Tesoro y luego el Departamento de Estado llegaron a catalogar al Cartel de los Soles como una organización terrorista. Sin embargo expertos en crimen organizado y narcotráfico en América Latina han señalado durante años que el Cartel de los Soles no existe como una estructura criminal formal, con jerarquía, mando y operación propia.

De acuerdo con esos especialistas citados por el diario, el término es en realidad una expresión coloquial, utilizada desde la década de 1990 por medios venezolanos para referirse de forma genérica a funcionarios civiles y militares corrompidos por el narcotráfico, y no a un cartel comparable a otras organizaciones criminales de la región.

Esta interpretación fue reconocida por el propio Departamento de Justicia cuando, tras el brutal secuestro de Nicolás Maduro, publicó una acusación revisada. En ese nuevo documento, los fiscales eliminaron la afirmación de que el Cartel de los Soles fuera una organización criminal real y pasaron a describirlo como un “sistema de patronazgo” y una “cultura de corrupción”, sostenida por el dinero del narcotráfico que fluye hacia distintos niveles del poder estatal.

Todos y cada uno de los cargos de EEUU contra el presidente Nicolás Maduro carecen de pruebas y responden a intereses geopolíticos de Washington sobre Venezuela y sus recursos estratégicos.

La intervención militar ilegal en Venezuela que derivó con el secuestró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a la primera dama Cilia Flores y con el asesinato de cien personas marca un punto de inflexión en la guerra híbrida contra América Latina. 

Forma parte de un proceso diseñado para criminalizar a un gobierno soberano, legitimar una agresión y allanar el camino hacia el control de las mayores reservas de petróleo certificadas del planeta. 

La propia inteligencia de EEUU desmiente el vínculo oficial con el crimen organizado que es uno de los pilares de la acusación.

El llamado Tren de Aragua no está dirigido ni controlado por el gobierno venezolano. Además existe una relación de hostilidad, registrándose enfrentamientos armados entre la banda y las fuerzas de seguridad del Estado.

Estructura desorganizada: La banda es descrita como carente de recursos y demasiado desorganizada para operar bajo órdenes centralizadas de un gobierno.

La instrumentalización del narcotráfico: De la «guerra contra las drogas» al «narcoterrorismo» como excusa

Cazal explica cómo la acusación de “narcoterrorismo” forma parte de una “escalada simbólica” más efectiva que un proceso penal convencional. Esta categoría deliberadamente difusa sirve para “legitimar la excepción como régimen”. Es el manual de la Guerra Global al Terror aplicado a un país soberano: se le designa como una amenaza existencial, lo que justifica cualquier acción en su contra.

El motivo de la agresión a Venezuela y del secuestro del presidente Nicolás Maduro no son otros que sus recursos, con su petróleo, oro, coltán y gas.

Maduro fue criminalizado por ser la expresión “fáctica, política y simbólica de un Estado que se niega a ser funcional al orden hemisférico imperial que quieren imponer Washington”. El secuestro no es solo contra una persona; es un mensaje de dominación a toda la región e incluso de todo el mundo.

Un secuestro para un robo a escala continental. El juicio contra Nicolás Maduro en Nueva York es la fachada legal de un proyecto de dominación. 

Desconoce sus propios reportes de inteligencia para mantener una ficción necesaria para poder saltarse la legalidad internacional y también nacional de los EEUU.

El secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro es una amenaza a todas las naciones y es una amenaza para todos los gobiernos que no se arrodillan y se venden para defender los intereses de los EEUU entregando su soberanía y traicionando a su propio pueblo.

 

André Abeledo Fernández 

Irán ha ganado la guerra no perdiendo y Trump y Netanyahu ya han perdido.

Irán ha ganado la guerra no perdiendo y Trump y Netanyahu ya han perdido.

Netanyahu encontró tonto útil con Donald Trump el la Casa Blanca para poder comenzar su guerra con Irán, un Trump que fue convencido por el Mossad de que asesinando al gobierno iraní pondrían a Irán de rodillas y provocarían un levantamiento contra el gobierno. Donald Trump como ignorante global no entendió que el resultado sería el contrario, la unidad del pueblo iraní contra un enemigo externo y común.

Irán no ha perdido la guerra y esa es una gran victoria para la humanidad, el imperio Yanqui derrotado junto al Israel sionista, los monstruos del eje del mal Trump y Netanyahu junto a sus lacayos y mamporreros deben ser parados para salvar a toda la humanidad de un desastre planetario irreversible.

Trump está desesperado y busca una salida a la guerra en Irán. Lo aterra el temor a una crisis económica historica y brutal junto a la soledad internacional con sus socios desmarcándose de su estrategia. 

El anuncio de unas negociaciones «positivas» es un nuevo bandazo mientras Irán niega las negociaciones y rechaza el acuerdo de Paz propuesto desde la Casa Blanca para hacer su contrapropuesta.

Donald Trump tiene miedo de tener un resultado catastrófico en las elecciones a medio mandato en los EEUU, es un criminal no condenado y necesita como Netanyahu en Israel continuar siendo presidente para no acabar en un juzgado y hasta en una cárcel.

El gobierno de Donald Trump es culpable de ser cómplice de Israel en el genocidio del pueblo palestino, en la destrucción de Siria y en la guerra contra Irán y el Líbano.

El Trumpismo ha roto con cualquier tipo de legalidad internacional y ha pisoteado los derechos humanos. Ha insultado a supuestos amigos y enemigos inventados con sus amenazas y su prepotencia, ha llevado la crisis económicas a los pueblos del mundo incluido el pueblo estadounidense.

El gobierno Trump secuestró al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, asesino a cien personas en su incursión ilegal en Venezuela, es culpable de ejecuciones extrajudiciales en el Mar Caribe.

El gobierno Trump asesinó al Ayatolá de Irán a gran parte de su gobierno y a miles de iraníes con un ataque cobarde y traidor, el mismo Donald Trump lo reconoció delante de la presidenta de Japón al compararlo con el ataque a Pearl Harbor. Trump aprovechó las conversaciones de Paz que eran un simple teatro para atacar a Irán por sorpresa.

Donald Trump y Benjamín Netanyahu son dos terroristas que lo han roto todo para no perder el poder, han llevado a la humanidad al abismo por su propio interés.

La ONU ha acusado a los culpables de la guerra de Irán de estar coqueteando con una catástrofe sin paliativos para toda la humanidad.

El Alto Comisionado de la ONU para los DDHH, Volker Türk, aseguró que el bloqueo del estrecho de Ormuz puede acarrear una profunda crisis alimentaria y sanitaria que afectará precisamente a los más pobres del Planeta.

El Alto Comisionado de la ONU recuerda a las partes que la cruda realidad no justifica la violación de los derechos humanos, además de calificar el coste humano de la guerra de imprudente y alarmante, sobre todo porque denuncia que las hostilidades se están llevando a cabo sin tener en cuenta las consecuencias inmediatas para la población civil. Algo que no es nuevo solo hay que ver lo que han hecho en Palestina para calibrar lo que les importa la vida de los civiles, niños incluidos.

Naciones Unidas insiste en que la interrupción del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz afectará gravemente a las cadenas de suministro globales, con consecuencias nefastas para las personas más pobres del mundo.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU avisa de que cerca de 45 millones de personas más en el mundo podrían padecer malnutrición aguda si se prolonga la guerra más tiempo. Otro genocidio a agradecer a Netanyahu y Donald Trump.

Palestina, Irán, Venezuela, Cuba, Líbano, Siria, Donald Trump y Benjamín Netanyahu se están bañando en sangre inocente para enriquecerse y salvarse del peso de la justicia. 

 

André Abeledo Fernández

RPDC. Ceremonia de bienvenida al presidente de Belarús

Tuvo lugar el día 25 en la Plaza Kim Il Sung la ceremonia de bienvenida al Presidente de la República de Belarús , Aleksandr Lukashenko, quien realiza una visita oficial a la República Popular Democrática de Corea cumplimentando la invitación del Presidente de Asuntos Estatales de la RPDC, Kim Jong Un.

En la sede de la ceremonia se veían las banderas nacionales de la RPDC y Belarús y estaban enfiladas la guardia de honor y la caballería de honor del Ejército Popular de Corea y la banda militar central del Ministerio de Defensa Nacional.

El camarada Kim Jong Un salió a la sede de bienvenida.

Asistieron a la ocasión Jo Yong Won, presidente del Presidium de la Asamblea Popular Suprema de la RPDC; Kim Jae Ryong, Ri Il Hwan y Kim Song Nam, secretarios del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea; Choe Son Hui, ministra de Relaciones Exteriores de la RPDC; y Kim Tok Hun, primer viceprimer ministro del Consejo de Ministros de la RPDC.

Se veían los pyongyaneses y niños escolares llevando en sus manos los banderines nacionales de dos países y las ramitas de flores.

Mientras se interpretaba la música de bienvenida, el coche del Presidente Aleksandr Lukashenko llegó a la Plaza Kim Il Sung.

El camarada Kim Jong Un recibió con placer al mandatario belaruso y dio calurosa bienvenida a su visita a la RPDC.

Y le presentó a los cuadros principales del Partido y el gobierno.

Luego de intercambiar saludos con el vicepremier Yuri Shuleiko, el canciller Maxim Ruzenkov, el ministro de Salud Pública, Aleksandr Khodzhayev, el de Educación, Andrei Ivanets, y el de Industria, Andrei Kuznetsov, de la República de Belarús, el camarada Kim Jong Un subió a la plataforma junto con el dignatario belaruso.

Se lanzaron 21 salvas mientras se interpretaban los himnos nacionales de la RPDC y  Belarús.

El jefe de la guardia de honor del EPC dio el parte de recepción a Aleksandr Lukashenko.

Guiado por el camarada Kim Jong Un, Aleksandr Lukashenko pasó revista a la guardia de honor del EPC.

Se efectuó el desfile de la guardia de honor del EPC.

El dignatario belaruso agradeció de todo corazón a la bienvenida hospitalaria del gobierno y pueblo de la RPDC.

Las empresas de países no amigos han perdido más de 610.000 millones de dólares en ingresos en la Federación de Rusia

Estos datos se desprenden de los cálculos de «Vedomosti». Si en 2021 ganaron en la Federación Rusa más de 280 000 millones de dólares, en los cuatro años siguientes ganaron, de media, 153.000 millones de dólares menos al año.

De las 3.400 empresas de países no amigos presentes en el mercado ruso, 1.800 se marcharon o suspendieron su actividad. De ellas, 1.300 revelaron sus indicadores financieros, que el periódico analizó.

Las empresas estadounidenses abandonaron la Federación Rusa con más frecuencia que otras: el 38 % continúa operando. Las empresas europeas con un mayor nivel de inversión se quedaron en el 48 % de los casos. La mayor proporción de empresas que se marcharon se da entre las de Irlanda (13 % de las que se quedaron), Finlandia (19 %), Noruega (22 %) y Suecia (25 %). Más del 70 % de las empresas de Grecia, Eslovenia, Eslovaquia, Hungría e Italia continuaron operando en la Federación Rusa.

Las mayores pérdidas de ingresos las sufrieron la industria automovilística (215 000 millones de dólares), el mercado de consumo (115 000 millones de dólares) y los fabricantes de electrónica (94 000 millones de dólares). El sector financiero perdió más de 28 000 millones de dólares, mientras que el de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, 21 000 millones. Por su parte, las empresas de países amigos duplicaron sus activos y sus ingresos durante el mismo periodo, superando los 42 000 millones de dólares en 2024.

Auto volador chino emprende vuelo en los cielos de una gran ciudad

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Díaz-Canel ofrece detalles de la naturaleza del diálogo que mantiene Cuba con EE.UU.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ofreció detalles de la naturaleza de las conversaciones entre su Administración y el Gobierno de EE.UU., así como de las expectativas que, hasta ahora, La Habana se ha planteado con esta iniciativa, que no es inédita en la historia de la Revolución cubana.

 

«Siempre que han existido relaciones tensas, como las que están a este nivel entre el Gobierno de EE.UU. y Cuba, han aparecido personas, instituciones –algunas gubernamentales y otras no gubernamentales– que han tratado de buscar que se construyan canales para favorecer el diálogo entre ambos gobiernos y superar las diferencias que puedan existir –de antagonismo– entre ambos, sobre todo buscando evitar confrontación y poder solucionarlas, y eso está sucediendo en estos momentos«, sostuvo el mandatario en una entrevista concedida al político y periodista español Pablo Iglesias, cuando le preguntaron por el tema.

El líder cubano advirtió que si se pretende llegar «a un acuerdo», el proceso será «largo», porque «primero hay que construir el canal de diálogo, después hay que construir agendas comunes de intereses para las partes y que las partes demuestren la intención de avanzar y de verdad comprometerse con el programa. Y, a partir de la discusión de esas agendas, llegar a acuerdos que, en verdad, sean beneficiosos para ambas partes» y «concluir con resultados».

«Política consistente»

Díaz-Canel aseguró que, pese a las numerosas tergiversaciones y manipulaciones, los contactos entre las autoridades cubanas y sus contrapartes estadounidenses no son ni por mucho una excepción; antes bien, se inscriben dentro de una «política consistente» desarrollada por la Revolución cubana desde hace más de seis décadas, como lo demuestran los intentos emprendidos entre el Gobierno cubano y las gestiones de John Fitzgerald Kennedy, Jimmy Carter, Ronald Reagan, Bill Clinton y Barack Obama. Estas apuestas, dijo, «se malograron por diferentes circunstancias», pero existieron e incluso dieron algunos frutos puntuales.

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«La Revolución siempre, desde los primeros años, planteó que estaba dispuesta a tener un diálogo con el Gobierno de EE.UU. sobre posiciones de respeto e igualdad, sin presiones y sin condicionamientos, para encontrar soluciones a nuestras diferencias. O sea, esa disposición ha estado a lo largo de toda la Revolución. Por lo tanto, esto que estamos planteando ahora, no contradice para nada la historia de la Revolución», enfatizó.

En su opinión, las negociaciones con Obama, que estuvieron encabezadas por el entonces presidente y dirigente histórico de la Revolución, Raúl Castro, fueron particularmente auspiciosas, pues se tradujeron en acuerdos que lograron «fracturar algunas de sanciones que tenía Cuba en aquel momento».

Así las cosas, llamó a recordar que en esa época, Castro dijo: «Nosotros estamos dispuestos a construir una relación civilizada entre vecinos, independientemente de las diferencias ideológicas» y destacó la viabilidad de esa alternativa, al invocar que la Casa Blanca ha optado por mantener relaciones con países como Rusia y China, a los que no ha dejado de calificar como «adversarios».

«Lo que estamos haciendo no es un primer momento en la historia: responde a una posición histórica de Cuba. Nosotros no somos guerreristas, nosotros no ofendemos, nosotros no vamos a hacer nada en contra de EE.UU., nosotros no bloqueamos EE.UU. El bloqueo es unilateral, es una decisión unilateral del Gobierno de EE.UU.», redondeó.

Bajo el liderazgo de Raúl

Díaz-Canel aprovechó la ocasión para desmentir la existencia de «divisiones en la dirección de la Revolución», como se ha especulado desde el extranjero. En su lugar, reiteró que Raúl Castro ostenta un liderazgo indiscutible en Cuba, dada su condición de figura histórica de la Revolución.

En la misma línea aseveró que Castro, sin dejar de reconocer que ahora mismo la situación es «compleja», ha orientado, en conjunto con otras instancias colegiadas de la nación antillana, la ruta hacia el diálogo iniciada con EE.UU., en virtud de «su compromiso con el pueblo, con la Revolución y con salvar al país de la agresión» militar directa.

«Bajo esa orientación, bajo esa dirección colegiada y encabezada por él [Raúl Castro] y uno [Díaz-Canel], funcionarios nuestros sostuvieron conversaciones con el Departamento de Estado que van en la dirección de discutir nuestras diferencias para encontrarles solución», apuntó.

¿Qué quiere EE.UU.?

Tras ser interrogado sobre lo que Washington desea obtener en un eventual proceso de negociación con La Habana, el dignatario cubano admitió que «todavía a ese momento no se ha llegado» y que los contactos, facilitados por «operadores internacionales» –cuya identidad declinó revelar, dada la naturaleza «muy sensible» del proceso–, todavía están en una fase muy incipiente.

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En contraste, ofreció una lista de temas que podrían discutirse. Una lista parcial incluye inversiones, participación de EE.UU. en la economía cubana, migración, combate al narcotráfico y al terrorismo, medioambiente, seguridad regional y cooperación científica y educativa.

Asimismo, puntualizó cuáles serían los asuntos que La Habana no está dispuesta a tolerar de ningún modo: «Que nos condicionen de que para conversar hay que adoptar una determinada posición. Que respeten nuestra soberanía, nuestra independencia y nuestro sistema político […]. Esas cosas no están en discusión», enumeró.

Como contrapunto, ratificó que su país defiende que se trabaje «con un criterio de reciprocidad y en apego al derecho internacional«, que se busquen «esas diferencias bilaterales» en las que es posible «encontrar soluciones», que las dos partes demuestren «voluntad para avanzar en ese proceso», que sean «capaces de avanzar en áreas de cooperación que nos permitan enfrentar las amenazas y lograr que haya paz y seguridad para ambas naciones» y para el resto de la región latinoamericana y caribeña.

«Nuestra convicción es no responder a manipulaciones, porque es un proceso serio que con mucha responsabilidad, mucha sensibilidad hay que conducir; porque es un proceso que afecta los vínculos bilaterales. Por lo tanto, tenemos que crear espacios de entendimiento que nos permitan avanzar en soluciones y que nos alejen de la confrontación. Y todo eso hacerlo con ese sentido de respeto […] a cosas que son elementales, que no entrarían para nadie en una discusión de cuestionamientos al sistema político, de imposición o pérdida de la soberanía y la independencia», concluyó.

¿Batiéndose en retirada?

Eduardo Vasco.— “¡Si Irán no abre completamente, sin amenazas, el Estrecho de Ormuz dentro de 48 horas a partir de este mismo momento, los Estados Unidos de América atacarán y destruirán sus diversas plantas nucleares, empezando por la mayor de ellas!”

 

Estas fueron las palabras de Donald Trump (muchas en mayúsculas) publicadas en su red social el pasado sábado (21). Estados Unidos e Israel habían atacado, más temprano, la instalación de enriquecimiento de uranio de Natanz, la misma que había sido bombardeada en junio pasado.

Parecía un ultimátum amenazante. Reuters informaba que miles de marines estaban en camino hacia Oriente Medio, lo que podría desencadenar una operación de invasión militar por tierra. Sería el inicio de una guerra total del poderoso imperio estadounidense, repitiendo lo que había hecho a comienzos del siglo contra Irak.

Sin embargo, poco antes de los comentarios del presidente estadounidense, Irán dio nuevas pruebas de que es él quien tiene la última palabra. Sus misiles balísticos alcanzaron la ciudad de Dimona, en el Néguev, donde se encuentra el reactor nuclear de Israel, el corazón del programa nuclear israelí. Fue un ataque devastador, que rompió fácilmente el temido Domo de Hierro y provocó una gran destrucción de infraestructura.

Casi al mismo tiempo, otro feroz contraataque: otro misil balístico sembró el terror en la ciudad de Arad, también en el sur de Israel. Casi 200 personas resultaron heridas en los dos ataques. “Fue una explosión impactante, algo que nunca habíamos oído antes”, relató un residente a NBC News.

Mientras todo esto ocurría, el precio del barril de petróleo no dejaba de subir, ya por encima de los 100 dólares. Ninguno de los vasallos otanistas tuvo el valor de acatar las órdenes de Trump y ayudar a Estados Unidos a abrir el Estrecho de Ormuz. Irán, por su parte, respondió a los ataques contra sus instalaciones energéticas de la misma manera, golpeando las de países vecinos gobernados por vasallos menores. Y aseguró que ampliaría esos ataques si la agresión continuaba.

La demostración de fuerza de la Guardia Revolucionaria iraní, con dos ataques devastadores el sábado, sin duda causó un enorme temor al régimen israelí. El temor de ser completamente aniquilado. En medio de condiciones ya desfavorables para el imperialismo, la poderosa represalia persa hizo retroceder a Trump de una manera aún inédita en esta guerra.

El líder estadounidense ya había dicho que la guerra podría terminar en poco tiempo, pero gracias a una victoria militar de Estados Unidos. A partir de entonces, tuvo que indicar que se estaría resolviendo, pero ahora por la vía diplomática y no por la rendición del enemigo.

El lunes (23), Trump anunció la suspensión de los ataques contra plantas e instalaciones energéticas iraníes durante cinco días. Según él, la decisión se produjo debido a “conversaciones muy buenas y productivas” con representantes iraníes para trabajar por una “resolución total y completa de nuestras hostilidades en Oriente Medio”. Esas conversaciones habrían tenido lugar “en los últimos dos días”, es decir, desde el sábado, el día de las respuestas militares devastadoras de Irán contra Israel.

De hecho, aún al final del sábado, la prensa estadounidense había informado que el gobierno estadounidense estaba intentando establecer contacto con la parte iraní a través de Egipto, Catar y el Reino Unido; Steve Witkoff y Jared Kushner estarían a cargo de la misión.

Además de la reveladora publicación en sus redes sociales, Trump concedió una serie de entrevistas a periodistas reafirmando que su gobierno inició conversaciones con Irán y que estas eran muy prometedoras, pudiendo abrir el camino hacia el fin del conflicto. También declaró que no acepta un Irán nuclear, pero podría aceptar que Teherán continúe enriqueciendo uranio, lo que también parece ser un retroceso por parte de Estados Unidos.

Curiosamente, los iraníes siguen negando cualquier diálogo con Washington. “No se está llevando a cabo ninguna negociación con Estados Unidos, y se utilizan noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros y para escapar del atolladero en el que Estados Unidos e Israel están atrapados”, declaró Mohamed Ghalibaf, presidente del parlamento iraní.

Es posible que Ghalibaf esté fanfarroneando. Incluso durante la crisis de los rehenes estadounidenses, poco después de la Revolución de 1979, cuando la embajada de Estados Unidos en Teherán fue tomada y ambos países rompieron completamente relaciones diplomáticas, incluso en esa situación hubo conversaciones por debajo de la mesa.

Pero, aun si realmente se están llevando a cabo negociaciones, es perfectamente probable que hayan sido los propios Estados Unidos quienes buscaron a las autoridades iraníes. Ghalibaf tiene razón: el imperialismo ha caído en un atolladero, o incluso en arenas movedizas. Parece que cuanto más Trump escala su guerra de agresión, más se debilitan los agresores.

Incluso internamente. Los ciudadanos israelíes son muy sensibles (claro, no al dolor infligido a otros, sino solo al propio). Palestinos, árabes, persas, turcos, kurdos pueden sufrir hambre, miseria, guerras fratricidas, invasiones, golpes de Estado, bombardeos, genocidios, pero la vida en Israel continúa tranquila como siempre. Los habitantes originarios de Palestina pueden sufrir segregación, racismo, persecución política, masacres, pero para los judíos que llegaron de Europa la vida es buena.

Ahora el ciudadano israelí común está empezando a sentir en carne propia las consecuencias de la política colonial y terrorista de su régimen. Ahora las bombas están cayendo sobre las cabezas de europeos y estadounidenses convertidos en ciudadanos del “Estado judío”. El techo de Israel es de vidrio, no de hierro. La capacidad del sionismo de chantajear y amenazar a los pueblos vecinos está siendo diezmada por la fuerza arrolladora del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.

La presencia militar, e incluso económica, de Estados Unidos en Oriente Medio está siendo cuestionada por primera vez en la historia. El imperialismo está empezando a ser expulsado de la región. La jugada maestra de Irán —el cierre del Estrecho de Ormuz— puede provocar la más profunda crisis energética y financiera de la historia. Ese sería un golpe mortal contra todo el sistema imperialista liderado por los estadounidenses.

Internamente, también en Estados Unidos, la situación del gobierno se vuelve cada vez más difícil, sobre todo por la pérdida de apoyo dentro de la propia base trumpista. El jefe de contraterrorismo dimitió denunciando la guerra contra Irán. Un motín se perfila en el horizonte, a medida que un número creciente de soldados no quiere participar en la agresión: un aumento del 1.000 %, según el Centro de Conciencia y Guerra de Estados Unidos, que recibe mensajes de objeción de conciencia.

Si el imperialismo estadounidense continúa y profundiza su guerra de rapiña contra la nación persa, esta podría evolucionar hacia una guerra generalizada (y una crisis económica generalizada). Y los centros imperialistas, especialmente los propios Estados Unidos, ya son un polvorín que podría hacer volar por los aires a gobernantes, generales, banqueros y a todos los responsables de la crisis.

Por eso, es necesario actuar con cautela. Tal vez aún no sea el momento de arriesgarlo todo para mantener la dominación sobre el mundo.

ONU debatirá masacre de niñas iraníes en Minab a manos de EE.UU. e Israel

“Atacar una escuela en funcionamiento durante el horario escolar no solo es un grave atentado contra los niños y la educación, sino también un profundo ataque contra el futuro de toda una sociedad”, refirió la diplomática iraní Somayeh Karimdoost. Foto: EFE

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDH) aprobó este miércoles 25 de marzo la solicitud realizada por el Gobierno de Irán de un debate urgente sobre la agresión aérea estadounidense-israelí que asesinó a 168 niñas en una escuela primaria en la ciudad de Minab, en el sur de Irán.

Para las autoridades iraníes supone una victoria diplomática en su búsqueda de responsabilidad internacional por el crimen de guerra cometido por Israel y Estados Unidos.

La solicitud, presentada por la misión permanente de Irán y defendida por China y Cuba, fue aprobada por consenso durante la sesión del consejo del miércoles, mientras que el debate de emergencia está programado para el 27 de marzo.

En esta fecha se examinará las dimensiones humanitarias y de derechos humanos del ataque perpetrado el 28 de febrero contra la escuela Shajareh Tayyebeh en Minab.

En su intervención ante el consejo, la diplomática iraní Somayeh Karimdoost valoró el ataque como “una grave violación del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos”.

Sus declaraciones apuntan a que un misil de crucero Tomahawk estadounidense impactó en la escuela durante el horario escolar, asesinando a 168 niñas de entre siete y doce años e hiriendo a muchos otros.

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Karimdoost hizo hincapié en que las escuelas y las instituciones educativas gozan de protección explícita en virtud del derecho internacional humanitario, que prohíbe los ataques deliberados o indiscriminados contra objetivos civiles.

“Atacar una escuela en funcionamiento durante el horario escolar no solo es un grave atentado contra los niños y la educación, sino también un profundo ataque contra el futuro de toda una sociedad”, puntualizó.

Investigación sobre la masacre

Una investigación del grupo independiente Bellingcat y análisis publicados por The New York Times han aportado pruebas que contradicen la versión oficial de Washington sobre el ataque que destruyó una escuela primaria en Minab, Irán, el pasado 28 de febrero, dejando 168 niñas asesinadas, durante las primeras horas de la agresión de Israel y los EE.UU. contra la República Islámica.

El investigador Trevor Ball identificó en un video difundido por la agencia iraní Mehr la caída de un misil de crucero Tomahawk, arma que en esta guerra solo posee Estados Unidos. El hallazgo constituye la primera evidencia directa sobre la munición utilizada en el ataque.

El Comando Central estadounidense ha reconocido el uso de Tomahawks en operaciones recientes y difundió incluso imágenes de un lanzamiento desde el destructor Spruance, parte del grupo de portaaviones Abraham Lincoln, desplegado en la zona en esa misma fecha.

El New York Times reforzó las sospechas al analizar fotografías de fragmentos exhibidos por la televisión estatal iraní. Los restos muestran números de serie, marcas de fabricantes estadounidenses y el sello “Made in USA”, coherentes con componentes suministrados al Pentágono en contratos de 2014.

Entre ellos figuran piezas de Ball Aerospace Technologies y Globe Motors, confirmando el origen norteamericano del armamento.

Una encrucijada de caminos entre Oriente y Occidente: el Mar Caspio

El Mar Caspio, que alguna vez fue una región aislada y olvidada, se ha convertido en el patio de recreo de grandes potencias y potencias regionales, con oleoductos que trazan líneas de frente invisibles en el agua y la tierra. Allí chocan petróleo, gas y ambición, transformando estas tranquilas aguas en un auténtico polvorín.

 

Durante siglos, el Mar Caspio ocupó un lugar especial. Ubicada geográficamente en el borde de Europa, durante mucho tiempo se ha considerado como una región fronteriza tranquila donde prácticamente no estaba sucediendo nada importante. Pero eso está cambiando.

Con una superficie aproximada de 371.000 kilómetros cuadrados, el Mar Caspio es la masa de agua sin salida al mar más grande del planeta, superando sólo a los cinco Grandes Lagos de América del Norte. Su posición lo sitúa en el cruce de varios mundos: la estepa euroasiática al norte, el Cáucaso al oeste, Asia central al este y la meseta iraní al sur. Pero la importancia estratégica de la cuenca va más allá de su geografía. Hoy en día se debe a las vastas reservas de hidrocarburos enterradas en sus orillas, así como a los corredores de transporte que conectan la región con los mercados mundiales.

Los cinco estados ribereños —Rusia, Irán, Kazajistán, Turkmenistán y Azerbaiyán— controlan juntos una de las mayores concentraciones de recursos de petróleo y gas fuera de Oriente Medio. Se estima que las reservas probadas y probables de la cuenca suman a aproximadamente entre 48.000 y 50.000 millones de barriles de petróleo y aproximadamente entre 8 y 8,5 billones de metros cúbicos de gas. A escala mundial, este volumen es considerable, aunque no decisivo. En comparación, Venezuela, que tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, posee más de 300.000 millones de barriles. Sólo Rusia tiene entre 60.000 y 100.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo y las mayores reservas de gas del planeta, estimadas en alrededor de 48 billones de metros cúbicos. Por tanto, la cuenca del Caspio no compite con el Golfo Pérsico en términos de abundancia de recursos naturales, pero su importancia ha aumentado en los últimos años.

El Mar Caspio ya no es un lago soviético-iraní

La presencia de Rusia en la región se remonta al siglo XVI. Cuando Iván IV conquistó el kanato de Astracán en 1556, Moscú tomó el control del bajo Volga y obtuvo acceso al Mar Caspio. A partir de entonces, la cuenca se convirtió en una interfase entre el Estado ruso y Persia. Durante los siglos XVIII y XIX, una serie de guerras ruso-persas cambiaron gradualmente el equilibrio de poder en el Cáucaso. A principios del siglo XIX, Rusia había tomado el control de gran parte de la región mediante tratados como los de Gulistan (1813) y Turkmenchay (1828), que formalizaron el declive de la influencia persa al norte de Aras. El norte del Caspio quedó así integrado en el Imperio ruso, mientras que la costa sur permaneció bajo autoridad persa.

Durante la mayor parte del siglo XX, el Mar Caspio funcionó esencialmente como un lago soviético-iraní, un espacio bilateral compartido entre la Unión Soviética e Irán. Los acuerdos firmados en 1921 (Tratado de Amistad Ruso-Persa) y 1940 (Tratado de Comercio y Navegación) regían los derechos de navegación y pesca. Pero dejaron la cuestión de los yacimientos extraterritoriales en gran medida sin resolver. Los campos petrolíferos de Azerbaiyán fueron objeto de leyendas y más tarde también fueron codiciados por la Alemania nazi, pero más allá de Bakú, la exploración de hidrocarburos en el Mar Caspio siguió siendo limitada. Se prestó poca atención al estatus legal del fondo marino.

Esta situación cambió después del colapso de la Unión Soviética en 1991. Tres nuevos estados —Kazajstán, Azerbaiyán y Turkmenistán— surgieron repentinamente en las costas, cada uno reclamando jurisdicción sobre depósitos de energía marina recién descubiertos que nunca habían estado claramente distribuidos. La cuestión de la delimitación de los fondos marinos se ha convertido rápidamente en una de las disputas legales más complejas en la Eurasia postsoviética.

Dos principios en competencia dieron forma a las negociaciones. Irán y Rusia estaban a favor de un modelo de condominio mediante el cual el mar sería administrado conjuntamente por todos los estados ribereños. Un acuerdo de este tipo habría limitado la explotación unilateral de depósitos de petróleo y gas en alta mar. En cambio, Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistán argumentaron que el fondo marino debería dividirse en sectores nacionales según líneas medianas modificadas, permitiendo a cada país explotar sus recursos de forma independiente. La posición de Rusia evolucionó gradualmente y en 1996 aceptó la creación de cuarenta y cinco zonas jurisdiccionales de millas náuticas para cada estado ribereño y reconoció derechos de explotación petrolera en áreas dentro del sector de cada país.

La cuestión de los derechos de extracción finalmente se resolvió en 2018 con la firma del Convención sobre el Estatuto Jurídico del Mar Caspio en la ciudad portuaria kazaja de Aktau, después de veintidós años de negociaciones y más de cincuenta reuniones entre los países. La soberanía de cada país se extiende más allá de su territorio terrestre y aguas interiores hasta el cinturón marítimo adyacente, llamado mar territorial, así como su fondo marino y subsuelo, y el espacio aéreo sobre él.

La presencia naval en el Mar Caspio

Las fuerzas militares que operan en la cuenca están limitadas a los cinco estados ribereños, excluyendo efectivamente a las potencias navales externas e impidiendo que el Caspio se convierta en un teatro de competencia directa entre la OTAN y Rusia.

Sin embargo, Turquía impugnó el acuerdo. La cooperación militar turca con los estados del Caspio — Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistán, que Turquía considera parte del “mundo turco” — incluye el apoyo al desarrollo y la modernización de sus fuerzas navales, además de la construcción y el entrenamiento naval.

Turquía quiere expandir su influencia en la arquitectura de seguridad marítima de la región y reducir el dominio tradicional de Rusia. El gobierno de Ankara ha alentado a los estados vecinos de habla turca a fortalecer sus armadas, y esta creciente cooperación contribuye a un cambio en el equilibrio naval regional. Sin embargo, en noviembre del año pasado, los cinco estados ribereños del Caspio firmaron un acuerdo para rechazar cualquier presencia militar extranjera en el Caspio e instar a las partes a fortalecer su cooperación naval.

Los nuevos ricos

La transformación económica de la región se aceleró cuando, a partir de la caída de la URSS, comenzó la explotación de los grandes depósitos de hidrocarburos marinos. Kazajstán se ha convertido en el mayor extractor de petróleo de la cuenca, con una producción de crudo que ronda entre 1,8 y 1,9 millones de barriles por día. Dos yacimientos gigantes representan una parte importante de esa extracción. El depósito Tengiz, explotado por el consorcio Tengizchevroil dirigido por Chevron con socios como ExxonMobil y KazMunayGas, contiene aproximadamente de 6.000 a 9.000 millones de barriles de petróleo recuperable (lo que lo convierte en el sexto campo petrolero más grande del mundo) y produce aproximadamente 600.000 barriles diarios. El depósito marino de Kashagan, situado al norte del Mar Caspio, es incluso geológicamente más grande. Operado por un consorcio internacional que reúne a Eni, TotalEnergies, Shell y la Corporación Nacional de Petróleo de China, Kashagan representa uno de los mayores descubrimientos de petróleo del mundo desde la década de los sesenta del siglo pasado, con reservas recuperables estimadas en unos 13.000 millones de barriles.

El sector extraterritorial de Azerbaiyán también ha desempeñado un papel decisivo en la transformación postsoviética del panorama energético del Mar Caspio. El complejo Azeri-Chirag-Gunashli, situado a 120 kilómetros de la costa de Azerbaiyán, es operado por la empresa petrolera pública azerbaiyana SOCAR y BP, y es el corazón de la industria petrolera del país. Desde que comenzó la producción a finales de los años noventa, este complejo ha generado miles de millones de barriles de crudo y, en su apogeo, produjo más de 800.000 barriles por día. Para Europa, Azerbaiyán es también el principal exportador de gas natural en la cuenca del Caspio gracias al gigantesco depósito de Shah Deniz. Con reservas estimadas en alrededor de 1,2 billones de metros cúbicos, Shah Deniz constituye la base de suministro de la red de gasoductos que conecta directamente el Caspio con los mercados europeos.

En la otra dirección, el mercado de exportación natural de Turkmenistán es China. El país tiene reservas probadas de gas estimadas entre 11 y 13 billones de metros cúbicos, una de las mayores del mundo. El Galkynysh y sus depósitos satélite podrían contener más de 27 billones de metros cúbicos de gas, lo que lo sitúa entre los mayores yacimientos de gas jamás descubiertos. La posición geográfica de Turkmenistán —sin salida al mar y separada de los principales mercados por grandes distancias— ha limitado históricamente sus opciones de exportación.

A diferencia de los estados productores de petróleo del Golfo Pérsico, la cuenca del Caspio no tiene salida marítima directa a los océanos. Por tanto, los hidrocarburos extraídos de la región deben atravesar largas redes de oleoductos que atraviesan territorios políticamente sensibles antes de llegar a los mercados internacionales. En este contexto, los oleoductos dejan de ser simples infraestructuras: se convierten en la materia prima de las batallas políticas.

Infraestructuras y mercados

El oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan, que abarca casi 1.800 kilómetros, desde Azerbaiyán hasta Ceyhan, un puerto turco en el Mediterráneo, pasando por Georgia, tiene una capacidad de alrededor de un millón de barriles por día. Su importancia estratégica radica en evitar tanto a Rusia como a Irán, permitiendo que el petróleo del Mar Caspio llegue a los mercados mundiales sin transitar por el territorio de ninguno de estos países. Con el cambio de siglo Estados Unidos apoyó el oleoducto, dentro de un esfuerzo más amplio para diversificar las rutas de suministro de energía desde el espacio ex soviético.

La principal ruta de exportación de Kazajistán, por el contrario, pasa por Rusia. El gasoducto de Caspio conecta los yacimientos petrolíferos del oeste de Kazajstán con el puerto ruso de Novorossiysk, en el Mar Negro. Con una capacidad de aproximadamente 1,4 millones de barriles por día, transporta la mayoría de las exportaciones de crudo de Kazajstán. Aunque el oleoducto es operado por un consorcio internacional que incluye a empresas petroleras occidentales, el operador ruso Transneft tiene una participación mayoritaria, lo que garantiza que Moscú siga ejerciendo influencia sobre el principal corredor de exportación de la región.

Las exportaciones de gas natural de la cuenca del Caspio han adquirido una importancia cada vez mayor en la búsqueda europea de proveedores de energía diversificados. El gas azerbaiyano llega a los mercados europeos a través del Corredor de Gas del Sur, completado en 2020, una red de gasoductos compuesta por el Gasoducto del Cáucaso Meridional, el Gasoducto Transanatolia (TANAP) y el Gasoducto Transadriático. Actualmente, la red transporta alrededor de 16.000 millones de metros cúbicos de gas al año, de los cuales alrededor de 10.000 millones se transportan a la Unión Europea, mientras que unos 6.000 millones se entregan a Turquía. La propia TANAP tiene una capacidad de alrededor de 16.000 millones de metros cúbicos por año, con proyectos de expansión que podrían aumentar significativamente el rendimiento en el futuro.

A través de la red de gasoductos de Asia Central y China, el gas turcomano fluye hacia el este a través de Uzbekistán y Kazajstán hasta el oeste de China. La red tiene una capacidad nominal superior a 50.000 millones de metros cúbicos al año.

A pesar de la existencia de estos gasoductos, uno de los proyectos estratégicamente más importantes de la región sigue siendo hipotético. El proyecto de gasoducto transcaspio conectaría las reservas de gas de Turkmenistán con la infraestructura de exportación de Azerbaiyán cruzando el fondo marino del Mar Caspio. En teoría, un gasoducto de este tipo podría transportar hasta 30.000 millones de metros cúbicos de gas al año a Europa a través del Corredor de Gas del Sur. Aunque el Convención del Caspio de 2018 ha eliminado ciertos obstáculos legales al autorizar la construcción de gasoductos con el consentimiento únicamente de los estados directamente interesados, el proyecto continúa enfrentando la oposición política de Rusia e Irán, quienes lo ven como una amenaza potencial a su influencia.

La infraestructura energética es sólo una dimensión de la transformación estratégica del Caspio. La cuenca también se está convirtiendo en un nodo cada vez más importante en las redes de transporte euroasiáticas que conectan Europa, Oriente Medio y Asia. Una de las iniciativas más destacadas es la Ruta de Transporte Internacional Transcaspio, a menudo denominado “Corredor Central”. Este sistema conecta el oeste de China con Europa a través de Kazajstán, el Mar Caspio, Azerbaiyán, Georgia y Turquía. Los volúmenes de carga en esta ruta han aumentado significativamente desde 2022, ya que las sanciones y los riesgos de seguridad relacionados con la guerra en Ucrania han interrumpido los ferrocarriles tradicionales que cruzan territorio ruso.

El pasaje a la India

El Corredor internacional de transporte norte-sur (INSTC) es una verdadera red de carga multimodal de aproximadamente 7.200 km que conecta India, Irán y Rusia por mar, ferrocarril y carretera para conectar Mumbai con Moscú y el norte de Eurasia. Está diseñado para reducir los tiempos de tránsito y los costos de transporte en comparación con las rutas tradicionales que pasan por el Canal de Suez. Fue lanzado por India, Irán y Rusia en 2000 y luego se amplió para incluir varios estados vecinos; Actualmente, el transporte de mercancías circula en segmentos marítimos y terrestres complementarios que cruzan la cuenca del Caspio y Asia Central.

En los últimos años, el comercio que pasa por este corredor ha crecido rápidamente. Según declaraciones oficiales, el volumen de mercancías transportadas entre India y Rusia a través del INSTC casi se duplicó en 2024, y ambas partes aumentaron las exportaciones y mejoraron la logística, mientras que los costos netos de transporte en algunas secciones habrían caído drásticamente y el tráfico de contenedores, así como el número de escalas de barcos habrían aumentado. Las exportaciones indias transportadas a través de este corredor incluyen materiales de construcción, ropa, arroz y plásticos, mientras que Rusia transporta allí principalmente productos de papel, madera y diversos productos industriales y alimentarios. El comercio bilateral en general alcanzó niveles récord en 2024, y la India pretendía utilizar esta conectividad para reducir su déficit comercial con Rusia y diversificar sus flujos comerciales.

La importancia práctica del corredor radica en el hecho de que ofrece una alternativa a rutas marítimas más largas: los operadores indican que los tiempos de entrega entre los principales puertos a lo largo del INSTC pueden ser significativamente más cortos que a través de Suez y las mejoras en la infraestructura de —, incluida la expansión de los puertos en el Mar Caspio y nuevas conexiones ferroviarias que cruzan Irán —, tienen como objetivo aumentar la capacidad y la confiabilidad. Si bien las exportaciones de energía continúan utilizando principalmente rutas marítimas convencionales, el INSTC se posiciona como un vínculo logístico estratégico para una gama más amplia de productos manufacturados y agrícolas, y su continuo desarrollo determina su papel en el comercio ruso-indio.

Un complejo equilibrio de fuerzas

El equilibrio de poder en el Caspio sigue siendo relativamente moderado en comparación con otras regiones marítimas, pero la competencia estratégica se está intensificando. Rusia ha sido durante mucho tiempo la fuerza naval más grande de la cuenca gracias a su flotilla del Caspio, cuyo cuartel general se encuentra en Astracán y Kaspiysk. La flotilla demostró su alcance en 2015 cuando los buques de guerra rusos lanzaron por primera vez misiles de crucero Kalibr desde el Caspio hacia objetivos en Siria. Posteriormente se llevaron a cabo numerosos ataques contra Ucrania desde el Caspio.

Otros estados costeros han fortalecido sus capacidades navales principalmente para proteger las instalaciones energéticas marinas y las rutas marítimas. Sin embargo, en enero de este año se convirtieron las plataformas petroleras rusas en el Mar Caspio el objetivo de los ataques ucranianos.

La geopolítica del Mar Caspio, sin embargo, no se limita a una cuestión de poder puro. Las relaciones entre Rusia y Azerbaiyán ilustran la naturaleza fluida de la política en la región. Las relaciones entre Rusia y Azerbaiyán alguna vez se centraron en el pragmatismo, la logística y la infraestructura de tránsito más que en el alineamiento ideológico. Azerbaiyán ocupa una posición clave en el desarrollo del corredor de transporte norte-sur que une Rusia con Irán y el Golfo Pérsico. Al mismo tiempo, la creciente integración de Bakú con Turquía y su papel como proveedor de gas natural para Europa han reducido la influencia tradicional de Rusia en el Cáucaso Meridional.

En diciembre de 2024, cerca de Grozny, un avión de Azerbaiyán Airlines fue derribado por error por las defensas aéreas rusas; Aunque el avión averiado logró llegar a las proximidades de Aktau, en la costa del Caspio, su aterrizaje de emergencia fracasó y 38 personas murieron en el accidente. Este incidente desencadenó inmediatamente la crisis más grave que las relaciones entre Rusia y Azerbaiyán han experimentado en décadas. El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, acusó públicamente a Moscú de ser responsable y de cubrir deliberadamente sus huellas. En los meses siguientes, Bakú cerró las instituciones culturales rusas y adoptó un tono diplomático cada vez más conflictivo. La situación empeoró aún más en 2025, cuando las fuerzas del orden rusas atacaron a azerbaiyanos étnicos; la muerte de detenidos bajo custodia policial ha provocado redadas de represalia llevadas a cabo por las autoridades azerbaiyanas contra estructuras afiliadas al Estado ruso en Bakú. Azerbaiyán ha pasado de un equilibrio cauteloso a una desconfianza abierta.

Sin embargo, el enfrentamiento resultó de corta duración: en octubre de 2025, una reunión directa entre Vladimir Putin e Ilham Aliyev provocó una reducción oficial, en la que Moscú reconoció la responsabilidad del incidente aéreo y ofreció una compensación, mientras ambas partes levantaban silenciosamente sus medidas de represalia. En lugar de una ruptura, la crisis resultó en un reinicio pragmático: los vínculos estratégicos fundamentales se preservaron deliberadamente incluso en el punto álgido de las tensiones, lo que indica límites mutuos a la escalada. A principios de 2026, las relaciones se habían estabilizado en un nivel inferior pero funcional, ya no basado en la confianza, sino en la convivencia controlada y la supuesta interdependencia.

La voluntad de Bakú de oponerse a Moscú y luego restablecer las relaciones diplomáticas subrayó su creciente autonomía estratégica, una autonomía que Azerbaiyán también ha afirmado en sus relaciones más complejas y estructuralmente conflictivas con Irán. Las tensiones entre Azerbaiyán e Irán surgen en gran medida de agravios históricos y, más recientemente, de visiones contrapuestas de conectividad regional. Azerbaiyán y Turquía apoyan el creación de una ruta terrestre a través del sur de Armenia que conecte Azerbaiyán continental con el enclave de Nakhichevan y extendiéndose hasta Türkiye. Irán se opone al proyecto porque podría reducir la importancia del país como corredor de tránsito entre el Cáucaso y Oriente Medio. A pesar de las fricciones políticas, la cooperación ha persistido en varias áreas concretas, en particular en proyectos de transporte vinculados al corredor norte-sur. Al menos hasta la última guerra con Irán, en la que Azerbaiyán se convirtió en blanco de ataques de represalia por parte de Irán por su apoyo a Israel. Alrededor del 40% del petróleo de Israel proviene de Azerbaiyán.

El cartero turco

Las relaciones entre Rusia e Irán se han fortalecido significativamente en los últimos años, ya que ambos países enfrentan sanciones occidentales a gran escala. Moscú y Teherán han desarrollado una asociación pragmática centrada en el comercio de energía, la tecnología militar y la infraestructura de transporte. Pero esta asociación también tiene sus límites.

El otro actor importante de la región es Turquía. A pesar de numerosas diferencias, Turquía ha podido mantener relaciones pragmáticas tanto con Irán como con Rusia. Aunque el país no tiene costa en el Mar Caspio, se ha convertido en uno de los actores externos más influyentes de la región. Ankara considera a Azerbaiyán un socio estratégico y busca posicionarse como la puerta occidental de entrada de los hidrocarburos del Caspio. El gas azerbaiyano llega a Europa a través del gasoducto Transanatolia que cruza territorio turco antes de unirse al gasoducto Transadriático. Pero por ahora, los volúmenes transportados por este corredor siguen siendo modestos en comparación con los flujos de gas que Rusia alguna vez suministró a la Unión Europea.

El Mar Caspio se ha convertido así en un tablero de ajedrez estratégico. Azerbaiyán, Kazajstán y Turkmenistán navegan por una red de dependencias, haciendo malabarismos con los intereses rusos, iraníes, turcos, chinos y europeos, mientras que Irán y Rusia afirman su presencia duradera a través de asociaciones resistentes a las sanciones y con su influencia militar. Incluso sin una salida al mar, la cuenca se ha convertido en un eje de la conectividad euroasiática. En este espacio inestable, las alianzas son pragmáticas y fluctuantes, las rivalidades son sutiles pero persistentes y los marcos legales ofrecen sólo una apariencia de estabilidad. El Caspio ya no es un lago tranquilo en el mapa.

Stefano di Lorenzo https://forumgeopolitica.com/fr/article/petrole-gaz-et-guerres-la-mer-caspienne-la-croise-des-chemins

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